Una promoción (y una directiva) para cambiar la historia

Ahora suena extraño, pero el Tenerife no era el mejor equipo de la Isla en 1928. De hecho, fue el último clasificado en el I Campeonato Regional de Tenerife, nombre de aquel torneo celebrado en pleno pleito insular por la reciente división provincial de Canarias (septiembre de 1927). Vendidos Cárdenes (Celta) y Arocha (Barcelona), los blanquiazules habían quedado debilitados. Y fueron colistas de una cita que reunió a los 'cinco grandes' del fútbol insular tras Iberia, Fomento, Hespérides y Salamanca.

Así, mientras el Iberia se preparaba para jugar la final regional –que nunca concluyó– contra el Victoria grancanario, el Tenerife debía disputar una promoción de permanencia ante el Santa Cruz, heredero del histórico Laurel y campeón de la Segunda Categoría. La diferencia entre ambos equipos era notable, pero los blanquiazules venían de coleccionar cifras sonrojantes en aquel I Campeonato Regional de Tenerife: dos victorias, un empate y cinco derrotas, con apenas siete goles a favor en ocho encuentros.

Ya en la promoción, el Tenerife se impuso (2-1) en el partido de ida gracias a dos goles de Torres, pero el Santa Cruz lo hizo (2-1) en el choque de vuelta, disputado también en el Stadium (actual Heliodoro), escenario que albergaba casi todos los choques oficiales celebrados entonces en la capital insular. Ya con Luzbel como extremo izquierdo titular en el representativo que dirigía míster Spragg, la cita definitiva tuvo lugar el lunes 19 de marzo de 1928 en el Stadium, “con numeroso público en su flamante graderío”.

El Tenerife, alineó a: Cayol; Fernández, Pérez; Fortuny, Esquivel, Barroso; Pedrero, Torres, Alfonso, Graciliano Luis y Luzbel. El choque fue dramático y Alós adelantó al Santa Cruz de penalti, aunque “Alfonso, al rematar un golpe franco que sirvió Pérez” y “Pérez, al transformar un penalti” voltearon el marcador. Sin embargo, el interior Talavera igualó a dos y, ya en los minutos finales, Graciliano Luis dio la victoria (3-2) al Tenerife y evitó un nuevo desempate “con un disparo lejano, a pase de Alfonso”.

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Pelayo López y Martín-Romero accedió a la presidencia del CD Tenerife en noviembre de 1928 y dio un impulso vital a la entidad.

Sólo entonces respiró la afición blanquiazul, que aprovechó el verano para tributar “un entusiasta recibimiento” Ángel Arocha. El ídolo blanquiazul vino en la expedición del Barcelona que hizo escala en la Isla en viaje hacia Sudamérica tras ganar la Copa del Rey después de tres épicos partidos ante la Real Sociedad, con gol vital del delantero tinerfeño en el tercer encuentro. “Arochita fue recibido en el muelle por la multitud y llevado a hombros a la sede del Tenerife en la calle del Clavel”, señala la prensa.

En un Tenerife venido a menos nadie olvidaba a Arocha, que con 21 años ya era figura en un Barça liderado por Samitier. Y que 'animó' ese verano a que muchos siguieran su camino: Morera y Paco López, del Iberia, fueron al Real Madrid; Espinosa (Fomento), al Atlético Madrid... Mientras, los blanquiazules recuperaron al defensa Llombet –que no se adaptó al Betis– y dieron un paso decisivo en su historia cuando el 7 de noviembre de 1928 accedió a la presidencia Pelayo López y Martín-Romero.

Nadie lo supo entonces, pero aquel día, con una directiva que contaba con Apeles Dïaz en la vicepresidencia, José Díaz Prieto como secretario general y Juan Labory como tesorero, se empezó a construir el gran Tenerife.