Un hito sin premio

El Tenerife ha visitado en trece ocasiones al Athletic de Bilbao en San Mamés. Perdió diez veces y empató dos. Sólo suma una victoria. La logró el 6 de enero de 2002 con Pepe Mel en el banquillo y le sirvió de poco. Al equipo, de casi nada: al acabar el curso, el conjunto blanquiazul descendió a Segunda División. Bueno, al técnico le garantizó unas semanas más de permanencia en el banquillo de un Tenerife que venía de perder (1-3) ante la UD Las Palmas en el primer clásico regional en la élite y estaba en zona de descenso. Para entonces, la paciencia de Javier Pérez llegaba a su fin, mientras a Mel se le agotaban sus siete vidas. Capaz de superar la humillante (5-1) eliminación en Copa del Rey ante el Lanzarote y las dolorosas derrotas en el Heliodoro frente al Alavés o el colista Real Sociedad, el técnico también sobrevivió a la derrota en el derbi y al larguísimo paréntesis navideño.

Y aquel día de Reyes resucitó en San Mamés ante un Athletic que, dirigido por Jupp Heynckes, optaba al título de campeón de invierno en el cierre de la primera vuelta en una competición sin dueño: el Valencia, que ganaría la Liga, era séptimo; y el Barcelona, octavo. Mel afrontó su enésimo ultimátum con: Aragoneses; Manel, Lussenhoff, Charcos, Bermudo; Jordi, Bino, Martí, Iván Ania (Alexis Suárez, 93’); Marioni (Pier, 85’) y Bichi Fuertes (Hidalgo, 80’). Ellos lograron lo que no pudieron conseguir Felipe, Chano, Pizzi, Jokanovic y compañía. En la memoria colectiva queda un empate (2-2) en la catedral con Jorge Valdano en el banquillo visitante y dos imponentes zapatazos de Derycia y Redondo. Pero la hemeroteca recuerda que la única victoria lograda en Primera División en el campo de uno de los tres grandes de nuestro fútbol (Madrid, Barça y Athletic) llegó aquel domingo.

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Marioni y Fuertes fueron claves en la victoria.

Y lo logró ante ante notables futbolistas como Orbáiz, Alkiza, Etxeberría, Julen Guerrero, Yeste, Urzaiz o Ezquerro. Y curiosamente, un día en el que el Tenerife no hizo un gran partido. Pero llegó al intermedio sin recibir un gol y, avanzada la segunda parte, se adelantó en el marcador después de que Bichi Fuertes (palabra de honor que fue Bichi Fuertes) transformara una falta directa desde casi treinta metros con un misil a la escuadra. Dos minutos después, Marioni resolvió un lío cómico en el área del Athletic con error colosal del portero Lafuente y marcó a puerta vacía. Un tanto de Julen Guerrero a diez minutos del final hizo crecer un poco la esperanza entre la parroquia local y un mucho la angustia entre la afición visitante, que a lo largo de su historia puede contar por centenares los partidos 'resueltos' que terminan por escaparse. Esa tarde, sin embargo, no llegó el empate.

Y así, el Tenerife salió de la zona de descenso, ocupada al término de esa primera vuelta por Rayo, Real Sociedad y Mallorca, tres equipos que al final no bajaron a Segunda División. Y su técnico eludió la destitución. Y aguantó siete jornadas más... en las que el Tenerife no ganó más partidos. Su último triunfo fue doblemente histórico.