Un giro inesperado

Tengo muy buenos recuerdos de mis primeros años de universidad en Madrid, sobre todo por la gente que conocí y por haber podido disfrutar de una gran ciudad como es la capital española. Pero no todo fue bueno para mí, porque también descubrí que no me gustaba la Medicina. Así que dejé la carrera y volví a casa. 
Así que cuando regresé a Tenerife, pasé por una época de dudas, en la que no paraba de preguntarme sobre qué iba a ser de mí y de mi futuro. Cada consejo que me daban, en lugar de tener más cerca una respuesta, solamente sentía que había más incertidumbre acerca de mi futuro. 
Universidad Europea de Canarias

Universidad Europea de Canarias, en La Orotava (Tenerife) | IMAGEN: Cedida.

Mientras me decidía, empecé a trabajar con mis padres, pasaron los meses y tenía la necesidad de volver a ver a mis amigos en Madrid. Fui a visitarlos y ellos también vinieron a verme en varias ocasiones, y la verdad es que era como si no pasara el tiempo. Pero yo seguía sin tener claro qué hacer con mi vida. 
Volvía a salir con mis amigos de siempre en Tenerife, y lo cierto era que estaba peligrosamente cómodo. Hasta que un día mi padre me llevó a almorzar con un amigo suyo, que era profesor en la Universidad Europea de Canarias. Así que pasamos el día en La Orotava.
Charlamos sobre mis inquietudes y llegamos a la conclusión de que yo era una persona “creativa”, algo en lo que nunca me había parado a pensar. Por lo menos, ya no todo eran dudas, sino que sabía que, a lo mejor, en un futuro me podía dedicar a crear algo para los demás. ¿El qué iba a crear?... No tenía ni idea.
Universidad Europea de Canarias

Universidad Europea de Canarias, en La Orotava (Tenerife) | IMAGEN: Cedida.

Después de visitar cada rincón de la bonita Universidad y su estilo antiguo, me llevé varios folletos informativos sobre los grados que se impartían. Uno en particular llamó mi atención, el de Comunicación Publicitaria. 
Es cierto que soy creativo y me alegro de haber pasado por esos momentos de dudas, porque, si no fuera por esas decisiones que tomé, la incertidumbre a la que me enfrenté, la conversación con el amable profesor de la Universidad Europea de Canarias o la alegría de mis padres al saber que ya había encontrado una carrera que estudiar, yo no habría descubierto mi vocación.