Un campeonato insular en plena guerra civil

En plena guerra civil hubo fútbol en Tenerife. Y no sólo por los festivales deportivo-patrióticos que cada poco se celebraban en el Stadium para recaudar fondos destinados “al glorioso ejército nacional”, sino que también tuvo lugar la décima edición del campeonato insular, con la presencia de cinco equipos: Tenerife, Real Unión [que recuperó su condición de Real tras el fin de la República], Iberia, Hespérides y Price. Destaca el regreso del Hespérides tras un año de ausencia y la presencia del Price, resultado de la fusión de Salamanca y Cataluña, dos clubes con sedes próximas, ambas en el barrio de Salamanca.

El Tenerife era el favorito. Y más tras fichar a los unionistas Peregrino y Gabriel Jorge, a los que mediado el curso se unió Castillo (Hespérides) y el mediocentro Arsenio Arocha, sin continuidad en su regresó a casa tras su periplo por el Madrid. Sin embargo, el título fue para el novato Price, que lucía pantalón blanco y camiseta con finísimas rayas verticales rojas y blancas, estaba presidido por José López Luis y contaba como figura con el genial Paco Roig, extremo zurdo que tras la guerra se convirtió en ídolo del Celta y tenía una habilidad jamás vista para marcar goles desde el banderín de córner.

[Abrimos un paréntesis en el relato de la trayectoria del Tenerife en 1937 para ensalzar la figura de Roig, poco conocido en su Isla y mitificado en Vigo, donde logró un ascenso a Primera División y, ya en la élite, firmó ocho cursos notables con 140 partidos y 53 dianas, más de una docena de ellos de córner. Dos de esos goles olímpicos los logró una misma tarde en el Bernabéu, cuando los gallegos vencieron 2-4 al Madrid, de camino hacia su segundo quinto puesto consecutivo en Primera División con un equipo en el que había ¡siete tinerfeños!: Sánchez, Sabina, Mundo, Victoriero, Fuentes, Del Pino y Roig].

En plena guerra civil, obligado por los constantes requerimientos que se le hacían para la disputa de los más variopintos amistosos benéficos, el Tenerife sumó triunfos notables. Así, derrotó (5-0) a los tripulantes del 'Resolution', acorazado inglés fondeado en Santa Cruz. Y se impuso (4-2) al Pepe Gonçalves (4-2), auténtica selección grancanaria en la que militaban Mesa, Machín y Paco Campos, que con el tiempo serían bicampeones de liga con el Atlético Aviación (nombre del Atlético Madrid tras la guerra). Y también derrotó al Real Unión en varios amistosos y en la Copa Vitabana (3-0), con tantos de Bello y Peregrino (2).

En tiempos de penurias, el ejército nacional 'invitaba' a disputar amistosos 'benéficos', con precios de 2,5 pesetas en Preferencia, dos en Sombra, 1,50 en General y una peseta para señoras y militares sin graduación. Con un 'once-tipo' formado por Cayol; Matroyo, Nieto; García, Oche, Cubas; Martinica, Domingo, Peregrino, Gabriel Jorge y Quique, el Tenerife también contó con Ruperto, Castillo, Arsenio Arocha, Bello y Santacruz. Un equipazo que pagó las distracciones que generaban los amistosos y la derrota (2-1) sufrida ante el Price en la primera vuelta, la única que padeció en todo el campeonato insular.

                    Image                     Gabriel Jorge posando con la camiseta del Espanyol

En la segunda vuelta, en choque decisivo para la suerte del torneo insular, el Price logró el punto que necesitaba para ser campeón al empatar (3-3) en el Stadium ante el Tenerife. Tres goles de Gabriel Jorge permitieron a los blanquiazules colocar un 3-1 en el marcador y acariciar el título, pero un “tonto penalti” cometido por Cayol permitió acortar distancias a Paco Roig, que a diez minutos del final también firmó su particular 'hat trick' y dio el campeonato al Price. Y todo ello, en plena guerra civil.