Un ascenso compartido

Imeldo Bello Alonso fue el constructor del Tenerife 52-53, el que por fin consiguió el acceso a las categorías nacionales. Pero el dirigente que salió en la foto, con los triunfadores, fue Domingo Pisaca Márquez. El relevo se produjo apenas un par de semanas antes de que el conjunto blanquiazul superara al Orihuela en la eliminatoria de promoción a Segunda División. Fue, en definitiva, un ascenso compartido. Y lo fue, además, porque lejos de cualquier personalismo, ambos colaboraron sinceramente. De hecho, logrado el objetivo, Pisaca señaló a su antecesor como “el auténtico artífice del éxito”. Y así lo cree también Secundino González, 'Tinerfe', referencia periodística de la época, “pues [Imeldo Bello] tuvo el gran acierto de contratar a Carlos Muñiz como entrenador y a cuatro jugadores que resultaron básicos en la consecución de la ansiada gesta como fueron Julito, Méndez, Óscar y Perla”.

Pero no fueron esos lo únicos éxitos de Imeldo Bello a lo largo de un curso histórico, en el que también apostó por los fichajes de Servando (Celta) y Paquillo (Atlético de Madrid) y supo negociar el retorno de Santiago Villar desde el Atleti, gracias a su excelente relación con el presidente de la entidad rojiblanca, Luis Benítez de Lugo, Marqués de la Florida, apelando siempre a los orígenes canarios de su familia. O lo que es lo mismo, siete de los once componentes del equipo titular en la eliminatoria ante el Orihuela llegaron al club durante esa temporada gracias a gestiones directas suyas. Y todo ello, sin olvidarse de mejorar el Heliodoro con la construcción de una nueva grada de Naciente con capacidad para 3.000 espectadores. En su junta directiva ya estaba Domingo Pisaca como vicepresidente, acompañado de los eternos Apeles Díaz y del secretario general José Díaz Prieto.  

Bajo el mandato de Bello Alonso se proclamó el Tenerife campeón insular y preparó la eliminatoria ante el Orihuela. Con todo el trabajo hecho, conocido incluso el nombre del adversario en la promoción y organizado el viaje a Orihuela, que incluyó una parada en Madrid para entrenar en el Metropolitano, el 18 de mayo de 1953 Imeldo Bello dejó paso a su vicepresidente primero, Domingo Pisaca. Y a éste último le correspondió el honor de celebrar el ascenso y asistir a las recepciones múltiples que se organizaron en el Ayuntamiento de Santa Cruz, en el Gobierno Civil... Además, Bello permaneció como vocal en la nueva junta directiva, en la que había muchos habituales de la época: Eugenio González, Juan Yanes, Apeles Díaz, José Díaz Prieto o Ricardo Hodgson, que cuatro años después sería presidente. La presencia del ex presidente en esa relación era un gesto de apoyo al nuevo mandatario. 

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Imeldo Bello Alonso

Y también era una forma de seguir colaborando con un club al que había ayudado a llegar a la Segunda División en un tiempo en el que un relevo presidencial –en el ámbito futbolístico y en otros muchos– no significaba un cruce de acusaciones, insultos o insinuaciones. Y es que aquel ascenso fue, sobre todo, un ascenso compartido.