Turismo Prestado

No debemos olvidar que cuando la marea baje, y una gran parte de estos turistas prestados vuelvan a sentir interés por otros destinos, debemos tener la tarea hecha para retenerlos como nuestros.

Parece que la crisis va quedando atrás…, se vuelve a ver movimiento en la calle, los supermercados y centros comerciales han recuperado algo de su bullicio habitual y ya se ve a más de un transeúnte cargando con alguna bolsa nueva, la gente sale a comer fuera, se ven vehículos con matrículas nuevas, se piden presupuestos y se cursan pedidos, amigos y familiares que llevaban tiempo parados por fin encuentran trabajo… Y aunque no podemos decir que no hay paro, que no sigue habiendo mucha gente que sobrevive gracias a las ayudas, que los contratos no son los de antes, lo cierto es que estos símbolos del día a día nos hacen modificar nuestro estado emocional y ser un poco más positivos.

No todos los sectores se recuperan al mismo ritmo y algunos nunca recuperaran las cifras alcanzadas en el pasado, pero el Turismo en Canarias cerró 2016 con cifras record alcanzando cerca de los 15 millones de turistas. El volumen de negocio aumentó un 15% con respecto al 2015. En toda España el efecto ha sido el mismo, y como no podía ser de otra forma, el efecto palanca que realiza el Turismo sobre la economía del país acompaña los buenos resultados del PIB, la creación de empleo, etc. Todo parece indicar, por la tendencia actual, que estas cifras se verán superadas en este año 2017.

Sin embargo, nos encontramos con la paradoja de que las agencias y los turoperadores no consiguen camas, y que los eventos que añorábamos en el pasado para conseguir salvar los muebles, ahora se tienen que posponer a 2018. Los residentes canarios, aliados de los alojamientos turísticos durante estos años de crisis, ahora no consiguen una habitación con descuento y el imserso tampoco nos interesa demasiado.

Se calcula que más de un millón de turistas de los que estamos recibiendo actualmente, son turistas prestados por los conflictos internacionales. ¿Qué sucederá cuando países como Túnez o Egipto recuperen su estabilidad política?, el efecto rebote nos afectará de una u otra forma. La oferta para viajar a estos destinos será tan potente, que tarde o temprano hará que la desconfianza desaparezca y el efecto llamada de los primeros que den el paso de visitar estos países haga que recuperen la confianza como destino turístico.

Mientras tanto, estos años de crisis permitieron que todo se parara, que los empresarios, los autónomos, los responsables públicos, los trabajadores y los parados tuviéramos tiempo para sentarnos y pensar que hacer. Acostumbrados a que la demanda turística nos pasara por encima sin tiempo para nada, la crisis nos dio, por desgracia, ese tiempo para empezar a hacer los deberes atrasados y a recuperar las asignaturas pendientes. Se prepararon Planes de Modernización, se empezó a invertir lo poco que había en mejorar las zonas turísticas, se reformaron algunos alojamientos, se reinventaron productos y servicios turísticos obsoletos, e incluso nacieron nuevos como el alquiler vacacional, que a pesar de existir desde antes de la crisis, se consolidó como una nueva tendencia.

Ahora, con la tarea a medio hacer, y solo un par de asignaturas aprobadas, nos viene una ola de turistas que nos vuelve a revolcar y hundir, y que una vez más no nos deja ver más allá del día a día. No debemos olvidar que cuando la marea baje, y una gran parte de estos turistas prestados vuelvan a sentir interés por otros destinos, debemos tener la tarea hecha para retenerlos como nuestros. Canarias es un destino que sigue estando muy cerca de casi cualquier parte de Europa, pero que necesita concluir las mejoras que tiene pendientes y terminar lo que la crisis comenzó.