Las siete caras de Marruecos

Por si a alguien no le había quedado claro, Marruecos es un país por descubrir, cada rincón posee un halo de magia único, que envuelve con misterio y colorido cada lugar que visitas. 

La afluencia turística en este país comenzó a raíz de que Edith Wharton escribiese sobre los jefes feudales, el calor y la brutalidad del sur de Marruecos en su libro En Marruecos (1929). Un hecho que suscitó la curiosidad de la gente europea, ávida de aventura.

Vídeo de la experiencia en Marruecos | Daniel Bencomo Viala

Las estampas más típicas que solemos ver en imágenes de Marruecos suelen reflejar el sur, su exotismo y las posibilidades de aventura.: interminables extensiones de dunas, kasbas monumentales, oasis con miles de palmeras, poblados y bereberes encaramados en las montañas y los nómadas tuareg. No obstante, quizás los elementos más evocadores de la región sean los picos del Alto Atlas, donde nace África.
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Carretera en la montaña Atlas | Marta Purriños
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Ait Ben Haddou | Yuri Rubio Mora

Una visita obligada es recorrer en casi su plenitud esta cordillera llena de paisajes sobrecogedores y a la par que diferentes, pues esta región mantiene pese al tiempo su autenticidad y muchas de sus tradiciones. Si cruzas el Alto Atlas pasarás inevitablemente por Tizi-n-Test, un alarde de ingeniería y de las carreteras más espectaculares de la zona.
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Niños saliendo de clase | Marta Purriños
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Niños jugando en Marrakech | Marta Purriños

Encontrar poblados a lo largo de la inmensa carretera es todo un divertimento, para repostar o comer. A la vez te sorprendes viendo a niños yendo y viniendo de la escuela, con cara de asombro al ver a extranjeros.
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Mirador en Essaouira | Marta Purriños
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Puerto de Essaouira | Marta Purriños
La costa Atlántica es por raro que lo parezca el centro económico y político de Marruecos. Su encanto, menos conocido como destino turístico no se limita únicamente a playa: imponentes fortaleza portuguesas, arquitectura colonial, buenas posibilidades para la práctica de deporte acuáticos y diversos monumentos poco visitados.
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Dunas de Merzouga | Marta Purriños
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Paredes en Essaouira | Marta Purriños
Por último, los desiertos de Marruecos son quizás los más conocidos del mundo, e incluso me atrevería a decir, que es lo primero que se nos viene a la mente cuando nos nombran este país: el Sáhara, Merzouga, Zagora. Sin duda, una delicia para disfrutar al aire libre de las maravillas que nos ofrece el mundo.