El decreto pionero 'turismo de borrachera' ¿Aplicable en Canarias?

El Govern balear ha aprobado un decreto pionero en Europa que prohíbe en Playa de Palma, Magaluf (Mallorca) y West End de Sant Antoni (Ibiza) el llamado turismo de borrachera y contempla la expulsión de todos los hoteles de Baleares de los turistas que practiquen el "balconing" y multas de hasta 60.000 euros.

El decreto ley prohíbe en estas tres zonas la publicidad referida al consumo de alcohol y las barras libres, las excursiones etílicas (el llamado "pubcrawling"), las "happy hours", los "2x1" o "3x1" y los autodispensadores de alcohol, así como la venta de bebidas alcohólicas en tiendas entre las 21.30 y las 8.00 horas.
Las bebidas deberán cobrarse a un precio unitario, sin posibilidad de promoción alguna, en los hoteles y restaurantes de estas zonas solo se podrá ofrecer a los clientes tres bebidas alcohólicas por persona en comidas y cenas.

Los turistas que practiquen o permitan el "balconing" (saltar de un balcón a otro o lanzarse desde la terraza a la piscina) en cualquier hotel de Baleares podrán ser expulsados "inmediatamente"

Tenemos que tener cuidado con demonizar la actividad turística

El presidente de la asociación Ashotel y de la confederación Cehat, Jorge Marichal ha declarado a AtlánticoHoy que, "el turismo de excesos no es uno de los problemas que marquen la agenda como prioridad. Ni al sector alojativa ni al Gobierno de Canarias. No obstante, entendemos que ese problema se puede dar en otro sitio y pueden parecer más o menos lógicas las soluciones que se le están dando". "Es complicado", ha añadido, "desde luego no es una situación normal sobrevenida que sin duda necesita solución. Tenemos que tener cuidado con demonizar la actividad turística. Generalmente la actividad alojativa no tiene nada que ver con este tipo de actuaciones, entendemos que es una actuación más de otros sectores, relacionados con el turismo obviamente, pero no de lleno en la actividad alojativa y por lo tanto no entendemos esa fijación con algunos modelos de operativa dentro de los propios hoteles. No tenemos ese problema en Canarias, no tenemos ese problema en el destino turístico yo creo que a nivel nacional. Salvo en algunas muy puntuales ocasiones y destinos turísticos", comenta. Y añade que, "lo que se debería hacer para atacar ese tipo de cosas es aplicar la normativa ya existente como son las ordenanzas municipales. Y yo creo que de esa manera no tendríamos que llegar luego a tener que tomar estas decisiones. que también se me antojan complicadas, porque, ¿qué van a pensar esos destinos turísticos con respecto a otros? ¿Se podrá trasladar lo que está pasando en esos destinos para otro sitio? ¿Esta solución es para medio y largo plazo? Son cosas que veremos con el tiempo. Y desde luego, es una pena que las cosas tengan que llegar así por no aplicar la normativa que existía antes de la entrada en vigor de este decreto."

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Los turistas que practiquen o permitan el "balconing" (saltar de un balcón a otro o lanzarse desde la terraza a la piscina) en cualquier hotel de Baleares podrán ser expulsados "inmediatamente" del establecimiento en cuestión y se enfrentarán a multas de entre 6.001 a 60.000 euros. El hotel tiene la obligación de que no continúen alojados.
Además, este nuevo decreto ley limita las fiestas en embarcaciones en la costa denominadas "party boat": se suspende la concesión de nuevas licencias hasta la regulación de esta actividad en un plazo de 24 meses y los barcos que cuentan con licencia no podrán embarcar ni desembarcar a los turistas en ninguna las tres zonas referidas, que son las consideradas "más calientes" del turismo de borrachera de Baleares.
El conseller de Modelo Económico, Turismo y Trabajo, Iago Negueruela, presentó este viernes esta nueva norma que pretende "combatir el turismo de excesos", fomentar el civismo y promocionar Baleares como un destino de calidad a nivel internacional.
Se trata, ha resaltado, de la primera norma en Europa que restringe la promoción y venta de alcohol en determinadas zonas y los comportamientos incívicos en los hoteles, tras el "amplio diálogo" mantenido entre el Govern balear y el sector empresarial y turístico.
hh

Jóvenes se divierten en una fiesta | ARCHIVO RED

El decreto ley tiene una vigencia de cinco años y se aplicará de manera inmediata


El decreto ley tiene una vigencia de cinco años y se aplicará de manera inmediata. La norma respetará los contratos ya firmados entre turoperadores y hoteleros para evitar cualquier situación de inseguridad jurídica. La nueva normativa prohíbe las prácticas peligrosas para la vida y la integridad física de las personas en los establecimientos turísticos de las islas, con un régimen sancionador que pone un acento especial en las faltas graves y muy graves.
Las faltas graves se sancionan con multas de 6.001 a 60.000 euros y se consideran como tales las prácticas peligrosas para la vida, la integridad o la salud de los clientes, el hecho de que el hotel no informe a los clientes acerca de la prohibición de las mismas o si el establecimiento no expulsa a los turistas infractores. También son faltas graves ofrecer habitaciones por horas y publicitar bebidas alcohólicas o tener expuesto alcohol en los establecimientos.

Las faltas muy graves en Baleares se sancionan con multas de 60.001 a 600.000 euros 

Las faltas muy graves se sancionan con multas de 60.001 a 600.000 euros y, adicionalmente, pueden llevar aparejado el cierre del establecimiento por un período máximo de tres años, según las circunstancias que se presenten. Las faltas muy graves contemplan la venta de bebidas alcohólicas fuera del horario permitido; ofertar bebidas alcohólicas bajo modalidades del tipo barra libre, "happy hours" o "2x1" y "3x1", mantener los autodispensadores de alcohol, la venta de bebidas a menores y a embarazadas, la publicidad o realización de excursiones etílicas ("pubcrawling") o cometer dos faltas graves en seis meses, entre otras circunstancias.
Por último, las faltas leves conllevan multas de entre 1.000 y 6.000 euros.  El conseller Negueruela ha declarado que Baleares se convierte así en un destino pionero en combatir el turismo de excesos con una norma que cumple con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda Balear 2030.