Triunfo ante el Madrid... en pleno caos

El fútbol tinerfeño tocaba fondo a finales de los años cuarenta. Lastrado por la marcha a la Península de sus mejores figuras, también sufría la emigración de sus promesas al Marino y el Victoria, los principales equipos grancanarios. Además, el Campeonato Insular pagaba la ausencia del Real Unión tras su descenso a Segunda Categoría, mientras que en la Liga Regional los equipos tinerfeños estaban lejos de los 'gigantes' de la vecina Isla. El Tenerife no era ajeno a la crisis. Debilitado por el incendio de su sede social, que le dejó sin pasado y obligado a gastar un dinero que no tenía, fue incapaz de retener o adquirir a los mejores jugadores.

Además, el Tenerife estaba enfrascado en la mejora y la ampliación del Stadium, lo que menguaba sus ya escasos recursos. ¿Resultado? En el Campeonato Insular fue tercero, lejos del Hespérides, campeón invicto del torneo. Los laguneros, con el portero Cándido y el interior Enrique Núñez como figuras, ganaron 0-4 en el Stadium y repitieron goleada (4-0) en La Manzanilla. Eso sí, en disputa por el título regional cayeron con el Victoria, campeón grancanario. Para entonces, las dos federaciones regionales habían acordado crear la Copa Canarias, que se disputaba por eliminatorias y que en su primera y única edición se adjudicaría el Victoria. 

La creación de esta nueva competición hizo que la participación en la Liga Regional –de la que se iba a disputar su séptima edición y se había consolidado– se limitara a los tres primeros clasificados de cada provincia: Hespérides, Price, Tenerife, Victoria, Marino y Gran Canaria. El tiempo no tardaría en demostrar que esa apuesta federativa por crear nuevas competiciones fue un error. Para el fútbol canario y para un Tenerife que había iniciado ese curso 46-47 con un once tipo compuesto por: Leoncio; Erasmo, Basilio; Alejandro, Mora, Peregrino; Gaspar, Campos, Santacruz, Arbelo y Paco López. Los malos resultados invitaron a hacer cambios. 

Antes del inicio de la Liga Regional, el Tenerife fichó a los porteros Mora (Hespérides) y Sedomir (Orotava) o al delantero Andrés (Arenas), mientras que del Real Unión llegaron los medios Servando y Alfonso. Además, recuperó a Llanos y Victoriano de un Iberia que, colista en el Campeonato Insular, no se clasificó para la Liga Regional. Y que en la promoción de permanencia superó al Real Unión, dejando de nuevo a los del barrio de El Cabo en Segunda Categoría... lo que 'provocaría' la ampliación de la Primera Categoría. Antes, con el Victoria como favorito unánime, había empezado la VII Liga Regional. 

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Formación del Tenerife de septiembre de 1947

 Lo hizo también con el mítico Joaquín Cárdenes en el banquillo de un Tenerife que había incorporado a Abelardo Molwny y que en la segunda jornada sorprendió (1-0) al Victoia en el Stadium tras un autogol de Cástulo, defensa grancanario que haría carrera en Gijón. A partir de ahí, el Victoria viajó a Tenerife con sus suplentes, mientras Marino y Gran Canaria abandonaron una competición que quedó coja y conquistó el Price al ganar (3-2) en la última jornada al subcampeón Tenerife, para entonces con un 'once tipo' irreconocible: Sedomir; Llanos, Eusebio; Victoriano, Mora, Servando; Peregrino, Alfonso, Andrés, Arbelo y Paco López.  

Eso sí, el Tenerife despediría el año con dos buenas noticias: la apertura de una nueva sede en la Plaza de la Candelaria, sobre la Joyería Claveríe y la inauguración en septiembre de 1947 de una nueva grada lateral junto a la calle San Sebastián, “con capacidad para cuatro mil espectadores cómodamente sentados”. Para estrenarla se invitó al Real Madrid, campeón de la Copa del Generalísimo, que vino con todas sus estrellas y el tinerfeño Luis Molowny a la cabeza. Y que volvió a perder (2-0) en el Stadium, con goles de Andrés y Abelardo Molowny. Cuatro días después, en su ¡décimo enfrentamiento!, el Madrid, por fin, logró derrotar al Tenerife.