Tristeza y labor social de las cofradías en otra Semana Santa sin procesiones

Tubigú

Con resignación y profunda tristeza, pero con realismo, viven esta Semana Santa las hermandades y cofradías que, por segundo año consecutivo, no pueden hacer estación de penitencia por las calles debido a la  COVID-19. No obstante, estas agrupaciones viven la fecha intensamente en los templos,  sin olvidar su amplia labor social y asistencial.

Este año, los templos estarán abiertos y los devotos pueden paliar la falta de procesiones mirando y rezando a sus cristos y vírgenes, que han sido colocados en los altares mayores de las iglesias, algunos incluso sobre los 'pasos', 'tronos' o 'andas' preparados como si fueran a procesionar en las siguientes horas.

 

El obispo considera también que la celebración de la Semana Santa no queda suprimida, por lo que exhorta a todos los fieles de la Diócesis a vivir con hondura e intensidad renovadas

 

Suspensión de todos los actos de culto

Ya desde enero el propio obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, lo tuvo claro al decretar la suspensión de todos los actos de culto de Semana Santa fuera de los templos, como procesiones y vía crucis. Asimismo, estableció distintas normas para respetar las normas sanitarias contra la covid-19 dentro de las iglesias.

Estableció además que las celebraciones litúrgicas, y otros actos de piedad, tuviesen lugar respetando siempre la normativa sanitaria, y en su caso diocesana, vigente en cada momento, evitando siempre que cualquier actividad exceda el aforo establecido o se produzcan aglomeraciones que puedan ser causa de contagio.

El obispo considera también que la celebración de la Semana Santa no queda suprimida, por lo que exhorta a todos los fieles de la Diócesis a vivir "con hondura e intensidad renovadas" las celebraciones litúrgicas y otros actos de piedad, especialmente las del Triduo Pascual.

 

Recogimiento

Aunque sin cortejos, las hermandades viven con mucha oración y recogimiento esta Semana Mayor, sin olvidar las relaciones fraternas, la permanente labor social y la vida de barrio, pues muchas de ellas se identifican con el barrio donde surgen.

Este año no pueden salir a la calle con sus procesiones,  pero sí pueden celebrar "esta otra Semana Santa, más íntima y de oración que otros años. Hay que adaptarse y vivir la Semana Santa con la misma ilusión", señalan.

La ausencia de procesiones por segundo año consecutivo resulta triste para estas cofradías, que resaltan sin embargo que es "de sentido común" no celebrar actos multitudinarios o con gente debajo de los pasos como los que implican los desfiles procesionales.

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