La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas inició este martes la vista oral de un juicio contra una madre, un padre y otro hombre acusados de maltratar y abusar sexualmente de tres niñas hijas de la primera en episodios presuntamente registrados a lo largo de un periodo de cuatro años entre dos domicilios ubicados uno en el municipio de San Mateo y otro en el de Telde, en Gran Canaria. EFE/ Elvira Urquijo A.

Tres hermanas menores acusan a sus padres de maltrato y abuso sexual

Tubigú

Tres hermanas menores de edad han coincidido en acusar a su madre de golpes y maltratos, a los que, según sus testimonios, también fueron sometidas durante años por parte del padre de dos de ellas, que en su casa de Gran Canaria las privaba de alimento y presuntamente abusaba de la mayor de las niñas, que no era hija suya, hasta que los denunciaron cuando contaban con 15, 13 y 11 años.

Castigarlas a estar horas y horas de rodillas, darles palizas o tirarles "lo primero que veía", llegando a causarles lesiones visibles que ocultaba dejándolas sin ir a clase hasta que las marcas desaparecían, eran, según han declarado al inicio de un juicio contra ambos y un tercer imputado, exnovio de la mujer, algunas de las agresiones de las que presuntamente hacía objeto a las niñas su progenitora, que incluso en una ocasión al parecer cogió a una de ellas y "la tiró en la cama y la ahogó con una almohada".

La causa podía ser, indistintamente, "que se enfadaba con nosotras o que estaba ya enfadada y la pagaba con nosotras", ha relatado en una causa que lleva la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas la más pequeña de las hermanas, de 14 años en la actualidad.

 

Vejaciones desde 2014

Negándose a ver a sus padres, ocultos en consecuencia por un biombo, y teniendo que sobreponerse en algunos momentos al llanto, en su declaración la niña se ha reafirmado en unas acusaciones que ya hicieran en 2018, cuando, tras al parecer soportar vejaciones y penurias que venían desde 2014 y quizás hasta de antes de acuerdo a sus testimonios, acudieron de la mano de unas tías a las que pidieron amparo a denunciar ante la Guardia Civil los hechos.

Hechos de los que, conforme a lo que plantea la Fiscalía en la causa, no solo era responsable la madre, M.P.S.S., sino también su padre, J.I.G.S., que, según el Ministerio Fiscal, no les daba de comer durante días, las castigaba de diferentes formas y sometía presuntamente a la mayor a constantes abusos sexuales de los que alguna vez había hecho objeto además a sus propias hijas, habiéndose aprovechado igualmente de la primera en otra ocasión otro hombre que fue pareja de la mujer.

Ninguna de las hermanas ha corroborado en la vista oral del proceso las acusaciones contra ese tercer acusado, pero no ha ocurrido lo mismo en cuanto a sus progenitores.

Ya que las tres han insistido en que su madre las maltrataba de variadas maneras, afirmando una "una vez me quemó un pie con una plancha", sin que hiciera nada por evitarlo el padre de las dos menores, con quien pasaban los fines de semana tras estar el resto de los días con la mujer.

 

Sin comida

Antes al contrario, el hombre tampoco las trataba bien, pues, movido porque "estaba enfadado o estaba borracho", bajaba la palanca del suministro eléctrico noches enteras para que las niñas tuvieran que pasarlas sin luz, no les daba de comer y a menudo pasaba el día completo fuera de casa, dejándolas solas y guardando la comida que había en una alacena cerrada con llave a fin de que no pudieran acceder a ella, ha asegurado la menor.

La menor, igual que sus hermanas, ha declarado que su padre presuntamente hacía objeto de prácticas sexuales a la mayor, negando tener constancia, sin embargo, de que lo hiciera con ella misma o la otra que también era hija suya, como planteaba el fiscal.

Tanto una como otras han rechazado, de cualquier forma, la posibilidad de que se tratara de "cosas normales entre padre e hija".

Tampoco han aceptado las menores las palabras de los letrados de la defensa sobre que unas lesiones que se aprecian en unas fotos que sacaron a una de ellas como prueba tras una agresión fueran en realidad producto de una caída accidental por las escaleras o que si el padre cerraba la comida bajo llave era porque "jugaban a Master Chef y la desperdiciaban".

Hasta el punto de que, a la pregunta de si jugaban a Master Chef, la más pequeña ha respondido, tajante: "eso fue una vez y no desperdiciamos. Y ese día comimos, por lo menos".

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