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Trastorno mental, el riesgo para casi la mitad de los sanitarios

Tubigú

Casi la mitad de los profesionales sanitarios tienen un alto riesgo de sufrir un trastorno mental a causa de la pandemia, pero el estigma que casi siempre acompaña a ese tipo de dolencias provoca que muy pocos acudan a un profesional para manejar el estrés, la depresión, la ansiedad o la irritabilidad que les causa esta situación.

Es la principal conclusión de dos estudios realizados entre profesionales sanitarios de 18 hospitales de seis comunidades (Andalucía, País Vasco, Castilla y León, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana) por científicos de los centros de investigación biomédica en red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y de Salud Mental (CIBERSAM) del Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Ciencia.

Los resultados del estudio, bautizado como “MindCovid”, se han publicado en la revistas “Psiquiatría y Salud Mental” y en “Depression and Anxiety”, y se han obtenido tras procesar las respuestas de casi 10.000 profesionales sanitarios sobre su trabajo durante la primera ola de la pandemia, sus relaciones familiares, el impacto personal de la covid-19, y sobre su entorno social y laboral.

El investigador del CIBERSAM Víctor Pérez Solá, director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar de Barcelona y uno de los firmantes del trabajo, ha observado, en declaraciones a EFE, que los síntomas que se percibieron durante la primera ole de la pandemia y los que se están detectando ahora “no tienen nada que ver”.

Capacidad de resiliencia

El psiquiatra ha insistido en que son profesionales “cansados e irritables” pero que la inmensa mayoría de ese 45 por ciento de los que están en riesgo de sufrir trastornos mentales más graves van a superar esta situación gracias a su propia capacidad de resiliencia, a la ayuda de su familia o amigos, y muy pocos van a requerir una asistencia profesional.

El 80 por ciento de los encuestados, según los datos del CIBERSAM, estuvieron involucrados directamente con el cuidado de pacientes covid-19, aunque solo el 43 por ciento de ellos estuvieron en contacto permanente; el 17,4 por ciento contrajo la enfermedad y 112 necesitaron incluso ingreso hospitalario.

En el 13,4 % de los casos algún miembro de la familia directa resultó infectado y en 1 de cada 4, el profesional tuvo que confinarse o quedar en cuarentena, según se desprende del estudio, que revela que 4 de cada 10 profesionales apuntaron que ya habían sufrido algún tipo de desorden mental antes de la pandemia.

Entre los participantes, el 45,7 % presentan riesgo alto de sufrir un trastorno mental, por lo que necesitarían una evaluación profesional para confirmar su presencia; las patologías más comunes son la depresión (un 28,1 por ciento), ansiedad (22,5 %), estrés postraumático (22,2 %) y abuso de sustancias (el 6 por ciento).

"En lugar de sentirse enfermo se siente culpable”

Pérez Solá ha explicado a EFE que las sanitarias son profesiones muy vocacionales, “y cuando uno no se siente bien en lugar de sentirse enfermo se siente culpable”, y ha observado que muchos de los que aceptan el apoyo profesional piden confidencialidad y que no figure nada en ninguna historia clínica, “porque el trastorno mental sigue teniendo un estigma tremendo”.

La mayor preocupación de los profesionales de la psicología y la psiquiatría que atienden a los profesionales sanitarios son las personas que están sufriendo ese trastorno pero no acuden a la consulta para recibir ayuda.

“No estamos viendo a muchos profesionales que lo están pasando mal, que tienen trastornos adaptativos, estrés postraumático y que están abusando de sustancias”, señala.

Y ha descrito las diferentes fases que siempre pasan quienes sufren situaciones como las causadas por esta pandemia.

Desde la fase “heroica” de los primeros meses (“la que coincidió con los aplausos, cuando los sanitarios se tiraban a las UCI con bolsas de basura, pero que les ocasionó un estrés brutal”) hasta una fase posterior donde prevalece el cansancio, la desilusión, la irritabilidad y la tristeza; “una fase de la que no habían salido cuando llegó la tercera ola”.

Los dos estudios sobre la salud mental de los profesionales sanitarios se han realizado con financiación del Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación y de la Generalitat de Cataluña.

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