Marca Personal, ¿me está sirviendo para algo?

Unir Marca con Personas podría parecer, a priori, una cosificación más a las que nos somete esta sociedad interconectada, informatizada, desvirtualizada y, en muchas ocasiones, deshumanizada. Realmente, hablar de marca, un vocablo que utilizamos habitualmente para referirnos a cosas, parece que no es muy adecuado. Además, las marcas están intentando humanizarse, y nosotros estamos intentando convertirnos en marcas. ¡Qué contradicción!

Richard Branson, fundador de Virgin, definió hace un tiempo la marca personal como “aquello que dicen de nosotros cuando salimos de la habitación en la que estamos”; o sea, son las percepciones que tienen los demás sobre nosotros, sobre lo que somos (según los demás), cómo nos comportamos (según los demás), qué transmitimos (según los demás). En definitiva, cómo nos ve el mundo que nos rodea.

Desde este punto de vista, podría tener sentido eso de asociar “marca” a “personas”, porque, al fin y al cabo, también nos posicionamos en la mente de los demás como personas más o menos amables, más o menos profesionales, más o menos simpáticas…

Y todo esto, ¿por qué es importante? Hay un dicho que nos puede ayudar a entenderlo: “la primera impresión es la que cuenta”. O sea, esa primera impresión que causamos en los demás, va a condicionar, en gran medida, nuestra futura relación con otras personas. Y esto es válido en el mundo empresarial, con amigos, con nuestras parejas. En definitiva, con todas aquellas relaciones nuevas que establezcamos por cualquier motivo.

Por lo tanto, en base a todo lo comentado, si el futuro de nuestras relaciones va a estar condicionado por esa primera impresión, es entendible que debemos cuidar nuestra imagen, nuestra marca personal. Y en este punto, debemos añadir una variable más. Hasta ahora, lo que se nos venía diciendo era que teníamos que ser los mejores, teníamos que destacar de los demás siendo mejores que ellos. Ahora, la tendencia y lo que está resultando más eficaz, no es tanto ser los mejores, sino ser distintos, destacar sobre los demás por esa o esas competencias o habilidades que les pueden resultar útiles a otras personas. 

 Ser distintos, o mejor, ser únicos. Difícil ser únicos con los miles de personas que estamos en este mundo, pero sí que podemos diferenciarnos, sobre todo dentro de nuestro ámbito más cercano o dentro de nuestro ecosistema profesional. Para mí, para poder explicarlo de una forma gráfica, es como cuando se “tunea” un coche, que sale de fábrica igual que otros miles, pero nosotros, a base de cambiarle las llantas, las luces, el salpicadero, altavoces, alerones, etc., convertimos ese coche, que era igual a otros miles, en algo distinto, y, a veces, único. O sea, le vamos añadiendo esos elementos diferenciadores, esas competencias, habilidades y capacidades, que lo diferencian del resto de coches.

¿Por dónde empezar? Cuando mi socia y yo impartimos talleres de empleabilidad y del uso profesional de las redes sociales, siempre nos hacen la misma pregunta “¿está bien mi cuenta en Facebook?” A lo que nosotros siempre contestamos “depende de la imagen que estés intentando transmitir”. Dicho de otro modo, ¿Qué quieres transmitir?, ¿Qué imagen quieres que los demás tengan de ti?, ¿En qué quieres diferenciarte? Lo que les decimos es que no hay perfiles buenos o malos, hablando en líneas generales, sino perfiles más o menos adecuados al puesto de trabajo al que estás optando. En resumen, si no tienes claro el “qué”, no podrás establecer el “cómo” conseguirlo.

Supongamos que ya hemos definido qué es lo que queremos transmitir, y ponemos en marcha nuestra estrategia para conseguirlo. Pasa el tiempo y ¿cómo podemos saber si todo ese trabajo, si esa estrategia de visualización y diferenciación está funcionando? ¿Nos está siendo rentable todo ese tiempo y esfuerzo? Para contestar a estas preguntas, aquí te dejo algunas de las variables que podrías analizar y que te ayudarán a saber si nuestro trabajo está siendo eficaz o no.

  1. ¿Estás conociendo nuevas personas? La marca personal nos tiene que ayudar a visualizarnos, nos tiene que ayudar a que otras personas sepan que estamos aquí. ¿Cuántas personas nuevas has conocido en los últimos meses relacionadas con tu objetivo de marca personal?
  2. ¿Estás obteniendo más interacciones en redes sociales? Las redes sociales tienen que ser una parte fundamental de nuestra estrategia de nuestra marca personal. ¿Estás consiguiendo nuevas peticiones de amistad/seguidores? ¿Estás aumentando el número de me gusta/compartir de tus publicaciones? ¿Están aumentando el número de comentarios en tus publicaciones? Todo esto nos ayudará a conseguir más clientes.
  3. En este artículo nos centramos en la marca personal para mejorar nuestra imagen profesional. Por lo tanto, ¿estamos consiguiendo nuevos clientes? ¿Estamos consiguiendo nuevos contactos profesionales? ¿Estamos consiguiendo que nos ofrezcan participar en proyectos? El objetivo no es conseguir más seguidores, sino conseguir más clientes
  4. Si tu marca personal/profesional te está posicionando como una persona experta en algún sector, lo normal es que te inviten a dar charlas y conferencias relacionadas con tu tema. ¿Tienes invitaciones para compartir tus conocimientos y experiencias?
  5. Para ser un referente en cualquier sector, para que nos vean como algo distinto, novedoso, que tiene otro punto de vista, tenemos que estar al día, tenemos que estar en un proceso de aprendizaje y mejora continua. ¿Qué nuevas competencias y habilidades has adquirido últimamente? 
  6. Si ya te estás posicionando como alguien que ofrece una buena calidad y un buen servicio, probablemente podrías subir tu caché. ¿Se está produciendo esto?
  7. El trabajo con los medios de comunicación también tiene que formar parte de nuestra estrategia. ¿Hemos conseguido alguna entrevista en medios? ¿Nos han publicado alguna nota de prensa? ¿Nos llaman como expertos de nuestro sector para pedirnos nuestra opinión sobre algún tema que esté de actualidad relacionado con nuestra actividad?
  8. Lo que hace nuestra competencia no debe obsesionarnos, pero sí que es importante saber qué está haciendo y cómo lo está haciendo. ¿Estás haciendo un seguimiento de tu competencia? ¿Estás analizando qué hacen bien? ¿Estás analizando cómo puedes diferenciarte de tus competidores? El detectar dónde nuestra competencia está fallando nos puede abrir nuevos mercados y acceder a nuevos clientes, a la vez que nos ayudará a no cometer sus errores y perjudicar nuestra marca.
  9. ¿Estamos analizando nuestra reputación? Podemos definir la reputación como el reflejo del prestigio de una persona o marca. A diferencia de la marca, la reputación se configura por nuestras aportaciones y por las de todas aquellas personas que interactúan con nosotros. O sea, tiene una componente externa y no controlable por nosotros. Sin una buena reputación, es difícil desarrollar una buena marca personal
  10. Por último, cuando diseñamos nuestra estrategia, debemos marcarnos unos objetivos a conseguir. ¿Hemos definido esos objetivos? ¿Los podemos medir? ¿Los estamos midiendo? ¿Actualizamos y mejoramos nuestra estrategia en base al análisis y valoración de esos objetivos?

Evidentemente, los resultados de nuestro trabajo con nuestra marca personal no se van a ver en cuestión de días, y, probablemente, ni de semanas. Es importante asumir que los resultados de nuestro trabajo se verán a medio y largo plazo. Por lo tanto, la constancia, la perseverancia y una actitud proactiva, serán claves para que nuestra marca personal destaque y se afianza en el mercado.