Emprender y el “Efecto Gran Hermano VIP"

Estaba estos días impartiendo una charla ante un grupo de personas de diferentes edades y les pregunté ¿Todo el mundo puede emprender? La respuesta fue unánime: “Sí, todo el mundo puede emprender”. La verdad es que en un primer momento me quedé un poco desconcertado, ya que no esperaba esta respuesta tan categórica. Luego reformulé la pregunta: ¿Todo el mundo puede ser un buen emprendedor?, y aquí la respuesta ya no fue tan contundente; algunos dijeron que sí y otros ya no lo tenían tan claro.

Después de unas horas, y con la serenidad y la perspectiva que te va dando el tiempo transcurrido, comencé a preguntarme lo siguiente… ¿cómo es posible que exista esa sensación o impresión de que todo el mundo puede emprender? 

Emprender es una de las actividades más complicadas que conozco: hay que partir de una idea buena/distinta/novedosa. Hay que introducir ese producto o servicio en un mercado en el que ya suele haber otros productos o servicios parecidos. No se suele contar con los recursos económicos suficientes. No se suelen tener todas las competencias técnicas en las tres áreas mínimas necesarias: organizacional, comercial y financiera. Tampoco se suelen tener todas las competencias transversales imprescindibles: oratoria, trabajo en equipo, prevención y gestión de conflictos, liderazgo… ¡Muy, muy difícil!

Entonces, ¿cómo es posible que se vea tan fácil eso de emprender? De un tiempo a esta parte, se le ha dado mucho protagonismo a las bondades de ser emprendedor. Continuamente nos presentan proyectos emprendedores de éxito liderado por gente cada vez más joven. Nos hablan de cómo esas personas “normales” se han convertido en millonarias gracias a una idea que se nos habría podido ocurrir a cualquiera de nosotros. Nos transmiten que eso de ser emprendedor es fantástico, y, además, te puedes hacer rico si vendes tu “startup” a una multinacional o un fondo de inversión. Así, sin sudar. Justo lo que necesita esta sociedad de “aprende inglés en dos semanas sin estudiar y sin esfuerzo”. Curiosamente, lo de ser emprendedor es visto como algo maravillo, pero lo de ser empresario es visto como lo peor. Extraño, ¿no?

Evidentemente hay muchos intereses para que esta burbuja emprendedora siga creciendo, y también hay muchos deseos de muchas personas de “pegar un pelotazo” que les permita retirarse y pasarse el resto de su vida tiradas en una hamaca en la playa. Deseo respetable, por supuesto, y si eso es lo que desean, ojalá se cumpla.

Y aquí es donde entra lo que yo defino como el “Efecto Gran Hermano VIP”. A mí me gusta asistir a todos los eventos que me es posible relacionados con el emprendimiento y la empresa, y veo que este efecto se está contagiando cada vez más. Creo, además, que esto está directamente relacionado con el altísimo nivel de cierre de proyectos. 

Cuando el 80% no supera los dos o tres años de vida, algo mal se estará haciendo, ¿no?

Lo que yo veo en esos eventos es que un alto porcentaje de proyectos se enfocan en el “Exit”, esa palabra maldita que hace perder el foco a muchos emprendedores. ¿Y esto qué es? Esto quiere decir que trabajamos durante un par de años, enfocamos todos nuestros esfuerzos a dejar el proyecto bonito y presentable, y luego, a intentar venderlo y a vivir como marqueses… Lo mismo que en cualquiera de esos realities tan de moda en televisión. Se trata de entrar, cumplir con las pruebas, hacerse notar y al salir, se supone que te pasarás el resto de tu vida haciendo bolos en discotecas y pasándolo genial sin trabajar. Esa es la teoría, pero la realidad suele ser bien distinta.

La realidad es que ese inversor no suele aparecer. La realidad es que ese proyecto maravillo que a ti te parece lo mejor, no le interesa a ninguna multinacional. La realidad es que cuando abrimos nuestro negocio, la gente no hace cola para entrar. La realidad es que un emprendedor empieza a trabajar por la mañana y no sabe a qué hora va a acabar por la noche. Que los fines de semana y días de fiesta son días normales, como los otros, en los que también habrá que trabajar y mucho. La realidad es que emprender te proporciona un medio de vida con el que vivir dignamente, pero que no te va a hacer rico. La realidad es que emprender conlleva muchas dificultades, pero muchísimas más satisfacciones, que son las que realmente te hacen seguir en la brecha. El dinero llegará, pero si tu único objetivo es ganar dinero, vender la empresa y hacerte rico, lo mejor es que te metas en Gran Hermano. Es más fácil. Al cabo de unos meses, si has dado suficiente caña, igual te haces famoso y quien sabe si te podrás tumbar en una hamaca el resto de tu vida.  

La realidad es que emprender te proporciona un medio de vida con el que vivir dignamente, pero que no te va a hacer rico

Emprender es algo maravillo que te permitirá desarrollar esa idea a la que le llevas dando vueltas un tiempo. Emprender te permitirá desarrollar toda tu creatividad y te proporcionará satisfacciones que igual no podrás conseguir de otra forma. Pero la pasión que hay que tener debe estar enfocada en el proyecto en sí mismo, no en el posible rédito económico que le vas a sacar. Si no te ves en el proyecto en los próximos cuatro o cinco años, mejor busca un reality; si no, pasarás a formar parte de ese 80% que tiene que cerrar.