"Cuando nos colocamos detrás de una cámara estamos haciendo un acto político"

El documental Memorias aisladas (2016) comenzó como un ejercicio en una de las clases de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna, pero la cruda realidad que mostraba la cámara no podía quedarse tan solo como un proyecto educativo, y se publicó para denunciar las diferentes realidades disidentes de Canarias. Su autora, Dani Curbelo (Tenerife, 1995), se define como una artista multidisciplinar y busca revisionar la historia de las Islas con la identidad como enfoque, para encontrar una historia diferente que pueda encajar en la realidad de las diferentes identidades en las islas.

Te defines como artista multidisciplinar, ¿con qué disciplinas te gusta crear? 

El medio con el que más comodidad siento es el audiovisual:con la fotografía y el vídeo. Son herramientas de comunicación muy efectivas, muy directas. Vivimos en una era en el que lo audiovisual tiene mucha impronta en la forma de relacionarnos, de posicionarnos en este mundo. Me interesa trabajar desde ahí, de lo audiovisual. Por supuesto, también reflexionando cuál es la historia de la cámara fotográfica, cómo trabajar; no podemos caer en lo que ha reproducido la fotografía, ni trabajos periodísticos, de una forma tradicionalmente histórica que es la de documentar realidades, con ese distanciamiento entre quien entrevista y la entrevistada. Me refiero a trabajos que van a localidades donde existe discriminación, donde existe pobreza, marginalidad, y como se representa toda esta realidad desde una mirada privilegiada, blanca, posicionada desde lo occidental, lo económicamente bien situado. Hay que tener en cuenta esto, que cuando nos colocamos también detrás de una cámara estamos haciendo un acto político, y ahí las subjetividades juegan, y la cámara está justo en medio. 

"No podemos partir, para definir la identidad, de parámetros esencialistas, eternos e inmutables, que no permitan cuestionar la identidad"

¿Qué te transmitieron las personas que entrevistaste en Memorias Aisladas?

La verdad es que fueron sensaciones muy mezcladas porque no podríamos hablar de una única experiencia recogida a partir del documental, sino como te digo fueron batiburrillos, un torbellino de emociones, porque al mismo tiempo que me enfundían valentía. Esa valentía se mezclaba también con mucho dolor. Porque no es fácil abrir el baúl de los recuerdos, incluso físicamente abrían un baúl donde estaba la caja de zapatos o el tarro de galletas donde tenían guardadas sus fotos. Esta mezcla valentía y dolor se mezclaba con muchas otras emociones que al final, lo que te hacían era darte cuenta de que eras muy afortunada por vivir en la época en la que vives, de momento. Porque siempre está el peligro de volver hacia atrás, de retroceder. Pero la sensación que me daban era de fortuna, de suerte. De agradecer el momento en el que estamos como sociedad de cara a los derechos de una comunidad: la sexualmente diferente o diversa, en el sentido de que ya no supone, en principio que tu identidad o tu orientación sexual sea un motivo para entrar en la cárcel, como sucedía con la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación social de 1970 y que estuvo dando coletazos hasta los noventa. 

¿Qué es la identidad?

No se puede definir inequívocamente y de una forma unilateral. Yo creo que la identidad tiene que ver con lo social y por lo tanto, para poder definirla tenemos que recurrir a un diálogo, porque mi experiencia de la identidad no será igual que la tuya, ni la de aquel. Sea como sea no podemos partir, para definir la identidad, de parámetros esencialistas, eternos, inmutables, que no permitan cuestionar la identidad. Además, la identidad creo que siempre está sujeta a muchas variables; culturales, sociales, económicas, políticas...que determinan cómo se construye. Pero está claro que sea lo que sea como queramos definirla se nos impone una identidad al nacer. Que puedes estar de acuerdo o no con ella a medida que creces. Porque al final se basa en tu aspecto físico, en tu genitalidad, que te adscriben una categoría como hombre o como mujer. Por eso es tan importante, y por eso hay gente que no terminan de entenderlo y es tan importante que lo hagan desde sectores conservadores, incluso desde sectores académicos, que últimamente se han posicionado en contra. Lo importante es que se regule jurídicamente leyes a favor del reconocimiento de la identidad de personas trans. 

¿Cómo ha influido tu identidad en tu obra?

En un primer momento la identidad sí la concebía de una forma más individual, más con mis experiencias, con mis recuerdos y pasado. Pero poco a poco los horizontes se fueron ampliando y fui entendiendo que mi identidad es una suma de lo que me aportan ciertas personas. Poco a poco se fue ampliando el espectro para abordar realidades que tienen que ver con otras personas. De ahí nace el documental Memorias Aisladas, del interés de conocer, en encontrar y en dialogar con otras personas de mi entorno que por supuesto su realidad y sus experiencias iba a determinar mi propia identidad y cómo me construyo personalmente.

¿Si revisáramos la historia tendríamos más referentes LGTBI+?

Pues sí. Trabajos como los de muchas compañeras que últimamente están saliendo adelante como Peligrosas y revolucionarias de Víctor Ramírez, que aborda la disidencia de género y sexual durante el franquismo en Canarias. Otros trabajos como el de la historiadora tinerfeña Yanira Hermida, que habla sobre el caso de un hombre transexual que estuvo en una cárcel de mujeres de Tenerife antes de la Guerra Civil, nos demuestra que si hacemos ese ejercicio de arqueología, de empezar a quitar tierra para encontrar esos restos históricos, vivenciales, nos daremos cuenta de que todo lo que tiene que ver con la diversidad, y concretamente en Canarias, tiene su recorrido, tiene su historia, tiene su trayectoria. Pero hay que hacerlo, es algo que tiene que involucrar a todas las disciplinas del conocimiento: la histórica, la sociológica, la antropológica,...todas tienen que trabajarlo. Al final es cierto que me defino como una persona multidisciplinar o transdisciplinar pero no quiero hacer tampoco intrusismo, porque yo me formé en Bellas Artes, simplemente lo que intento hacer es proponer a más gente que se una de algún modo a esta iniciativa, a estas inquietudes, porque al final es una tarea que nos compete a todas como sociedad revisar esos relatos hegemónicos. 

¿Quiénes son tus referentes?

¿Qué veremos este año de Dani Curbelo?

Este año estoy coordinando dos programas de TEA, uno tiene que ver con la situaciones personas migrantes trans en latinoamérica y en África y qué supone cruzar fronteras cuando tienes una expresión de género o identidad diversa. Y otra precisamente tiene que ver con el pensamiento colonial en Canarias y cómo se construye. El primero está dirigido por Jose Antonio Ramos Arteaga y el segundo por Larisa Pérez Flores y Pablo Estévez. Para mí coordinar estos dos programas ha sido una oportunidad de crecimiento y al margen de esto: de mis estudios, que estoy cursando el máster de Género y Políticas de Igualdad de la ULL, también tengo un trabajo con Celeste González, artista canaria, permorfer y bailarina, seguimos desarrollando un trabajo que nos une, que nos permite hablar y abordar muchas cuestiones y muchos conceptos desde nuestra experiencia como personas canarias, isleñas, diversas, disidentes.