Soko Izakaya. Imagen: Edu Gorostiza.

Taberna y la propuesta japonesa más divertida, en Soko

Si escudriñamos siglos atrás en la historia, el sabroso término gastronómico de “taberna” muestra un vínculo directo y más antiguo en el establecimiento romano thermopolium y su muy loable servicio de vino caliente. Pero más actualizado no puede aparecer ante nuestros ojos y registros gustativos en la versión japonesa que el experimentado sushiman Orlando Rujano alumbró en su día cerca de la plaza de toros en las Ramblas de Santa Cruz.

 

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Una de las sugerencias del chef. Imagen: Edu Gorostiza.

 

Con el hermano mayor Aiko frente a frente, Izakaya Soko podría significar un giro digamos algo “canalla” de la finura de un japonés al uso como es el refinado Aiko. “Canalla” entrecomillado por cuanto los guiños de Rujano y su equipo se sostienen en un espacio camaleónico, igual que una carta y sugerencias en las que tanto aparece una estupenda pizza japonesa (la base de arroz y los complementos muy naturales) como unos makis o unos tacos con mariscos o atún en su máximo esplendor y presentados en un ligero y encomiable tartar.

 

En el Izakaya va uno a divertirse y tanto hay una pareja probando esos platos ya emblemáticos, con mucho de mariscos, pescados frescos, hortalizas lustrosas… como alternativas a una bodega portentosa, con vinos que acompañan y muy bien el alegre trasiego de las especialidades desde la cocina o la barra sushi o cócteles de autor que armonizan a las mil maravillas con estas alegres pero, ¡ojo!, muy cuidadas creaciones.

 

Soko Izakaya / Imagen: Edu Gorostiza.

Una de las sugerencias del chef. Imagen: Edu Gorostiza.

 

Izakaya Soko, por tanto, es una referencia de variantes de inspiración japonesa, asiática o nikkei (fusión) que cambia de fisonomía para nuestro deleite en horas de mediodía o la noche, en la que aguarda un ambiente especialísimo, también para compartir copas de destilados Premium como cócteles agasajadores (Brockmans Gin, zumo de arándanos, zumo de lima, tabasco y zumo de naranja).

 

El jefe de cocina cree a pies juntillas que una de las claves de la aceptación radica en la excelencia de la materia prima, irrenunciable en la búsqueda de productos en plaza, temporada y mercado para defender todas y cada una de las elaboraciones. ¡Qué bueno citarse con la pareja, la familia, los amigos, y pasar un rato bueno con una copa de vino de Alto de Trevejos y el ‘desfile’ de un “anguila crunch”; langostinos al wok con aceite de lima y ajo; nigiris de atún marinado en kimchi y aceite de oliva; usuzukuri de pescado blanco marinado con leche de coco y cítricos… ¡Nos vemos en la Izakaya!