Stranger Things (segunda temporada)

La segunda parte de la exitosa serie Stranger Things comienza como la continuación de la experiencia traumática (y paranormal) que habían vivido algunos de los habitantes de Hawkins. Pronto, lo que parecían ser solamente las secuelas de estos eventos dramáticos, se empiezan a convertir en una trama renovada, pero que va en la misma dirección que la primera temporada. 
La serie tiene muchos atractivos, además de la propia historia en sí misma, ya que funciona casi como si fuera un evento. Con motivo de las fiestas de Halloween (la serie se estrenó el 27 de octubre en Netflix), los primeros capítulos introducen la temática propia de estas celebraciones y, pronto, las continuas referencias a los años ochenta y a las diferentes películas y videojuegos de la época sitúan al espectador en el inicio de una historia de misterio. 
Las consecuencias de la experiencia del personaje de Will vuelven a introducir en la trama el complicado mundo de ciencia ficción que recrea la serie, con visiones, criaturas extrañas y diferentes eventos sin ningún tipo de lógica aparente. 
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Fotograma del tráiler de la serie: Netflix

Una de las mejores cualidades de la serie es el uso del ritmo y cómo van construyendo a lo largo de cada uno de los capítulos una historia que engancha de principio a fin. 

Una de las apariciones especiales es la de Sean Astin, el actor que dio vida a Sam en la trilogía de 'El Señor de los Anillos' y que también se puso en la piel de uno de los jóvenes protagonistas de 'Los Goonies'.

Los recursos técnicos desde la dirección, la fotografía y las canciones de los años ochenta van creando una atmósfera capaz de aportar a la producción mucho entretenimiento y, al mismo tiempo, mucha tensión.
Esto ocurre hasta el punto de que, a pesar de ser una historia protagonizada por adolescentes, se llega a emplear la violencia por medio de las escenas sangrientas que protagonizan las criaturas que conforman el universo de Stranger Things
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Fotograma del tráiler de la serie: Netflix

Una de las apariciones especiales es la de Sean Astin, el actor que dio vida a Sam en la trilogía de El Señor de los Anillos y que también se puso en la piel de uno de los jóvenes protagonistas de Los Goonies.

La serie tiene muchos atractivos, además de la propia historia en sí misma, ya que funciona casi como si fuera un evento. Con motivo de las fiestas de Halloween (la serie se estrenó el 27 de octubre en Netflix), los primeros capítulos introducen la temática propia de estas celebraciones y, pronto, las continuas referencias a los años ochenta y a las diferentes películas y videojuegos de la época sitúan al espectador en el inicio de una historia de misterio.
Este resulta ser uno de los grandes aciertos de la serie, ya que Los Goonies fue una de las producciones más conocidas de los ochenta, y Sean Astin ahora forma parte de un elenco sobresaliente (en el que sin duda alguna destacan los niños) que recrea una historia con múltiples referencias a esta época, tal y como lo han hecho películas como Super 8, de J.J. Abrams. 
Tráiler de la segunda temporada: