Los pacientes de cáncer demandan más apoyo psicológico por el riesgo del COVID19

Las personas en tratamiento por un cáncer están necesitando más apoyo psicológico desde que se desató la crisis del COVID por la ansiedad que les provoca tanto acudir a los hospitales como gestionar que algunas de sus visitas previstas se pospongan, han explicado a Efe pacientes y entidades.

Carmen, con cáncer de mama, vecina del centro de Barcelona, se reconoce "el doble de asustada que cualquiera" ante el coronavirus por su enfermedad.
Al ser inmunodeprimida, ella dice que ya estaba acostumbrada a salir poco de casa y protegida, pero ahora tiene "un motivo de preocupación más" y está "intranquila" por cruzarse con personas sin mascarilla por la calle.

Vive sola y dice echar de menos las terapias y talleres presenciales de Oncolliga, fundación catalana que ofrece apoyo psicosocial a enfermos de cáncer.
Si bien sigue comunicándose con ellos a través del teléfono y aunque está "muy agradecida" a su psicóloga, reconoce que "no es lo mismo" y que necesita estar en contacto físico con otras mujeres que están pasando por lo mismo que ella.
El peor momento desde que se desató la pandemia fue la primera visita ineludible para someterse al tratamiento "y el miedo a ir a un sitio donde te puedes contagiar". "Por suerte, en el hospital al que voy han separado a otro edificio los servicios de oncología", ha explicado.
"No sé si es por la enfermedad o la presión que sufrimos todos, pero me siento más de bajón y me mareo más de lo que me mareaba antes, y me siento más cansada. Esto está angustiando a mucha gente y los que tenemos esta enfermedad pues imagínate, multiplicado por dos", ha expresado.

Pertenecen al colectivo de riesgo y su miedo ha aumentado con el COVID

Una de las psicooncólogas de Oncolliga, la doctora Patricia Martí, cuenta que los pacientes son conscientes de ser colectivo de riesgo y su miedo ha aumentado con el COVID, ya sea por tener que ir al hospital para recibir tratamiento y estar cerca del virus, o, por todo lo contrario, porque sus tratamientos no prioritarios se hayan pospuesto.
Esto último representa además un parón en los procesos de recuperación cuando se posponen cirugías como la reconstrucción de la mama tras una intervención, que en circunstancias habituales se procura que sea lo antes posible para ayudar a la paciente a sanar también sus heridas psicológicas tras el cáncer.
"Además, está la angustia derivada de quedarse más en casa, de no poder salir y tener menos acceso a distracciones, que complican aún más el miedo a no estar recibiendo el tratamiento en el plazo previsto", según Martí.
La psicooncóloga ha señalado que ya de por sí los pacientes viven con la incertidumbre de cómo les irá el tratamiento, incertidumbre a la que no ayuda que se hayan modificado en algunos casos calendarios de intervenciones o visitas por las situación a la que se ha enfrentado el sistema sanitario.

Gestionar la soledad y regular sus emociones en estos días 

Una de las herramientas y pautas más comunes es la de gestionar la soledad y regular sus emociones en estos días en los que no pueden ver a familiares o personas de apoyo por el confinamiento, para lo que les intentan ayudar a "autorregularse" ante pensamientos y sentimientos negativos con materiales de respiración, yoga u otros, ha apuntado Martí.
Desde la federación de entidades contra el cáncer de Cataluña (FECEC), Clara Rosas comenta que todas las asociaciones y fundaciones se han volcado para continuar ofreciendo sus servicios de apoyo psicológico y mejorar la calidad de vida de los pacientes de cáncer y sus familiares en el contexto de la pandemia.
"Se han adaptado rápidamente para ofrecer asistencia psicosocial a distancia y según los medios que domine el paciente: ya sea videoconferencia, correo electrónico o llamada", ha señalado.
Rosas ha reconocido que el trabajo a distancia "no es igual", pero sí tiene el efecto reparador de dar acompañamiento al paciente y facilitarle que siga teniendo una rutina diferente cada día en la línea de reservar siempre un espacio para mejorar su bienestar físico o emocional.