"Las personas no tienen para comer, imagínate para reparar un electrodoméstico con lo caro que sale"

Ernesto Llebry es técnico en frío industrial, una actividad tecnológica que implica diseñar, construir, implementar y mantener máquinas frigoríficas, así como sus instalaciones. Con 43 años decidió fundar la ONG "Técnicos sin fronteras y sin bandera" porque tuvo un accidente laboral que le impidió seguir trabajando en la empresa. Ernesto se dio cuenta de que las personas tenían qué comer pero no dónde mantener sus alimentos en condiciones saludables o donde cocinar. 

En la actualidad lleva casi seis años ayudando a personas de todo el mundo que necesitan reparar electrodomésticos y no pueden afrontar los costes. De hecho no hay ninguna ONG a nivel europeo que realice esta función. Ya ha prestado su servicio a más de 8000 vecinos. 

Reparan lo que necesite la persona que lo solicite, desde lavadoras a reparaciones de fontanería o incluso hacen rampas si se requiere. También realizan campañas para garantizar que los niños tengan alimentos en vacaciones o campañas para conseguir juguetes en Navidad.

¿Qué te ha motivado a crear Técnicos Sin Fronteras?
Tuve un accidente laboral y vi que no podía seguir trabajando. Con los conocimientos de reparaciones que tenía empezamos a ayudar a los vecinos de la zona y decidimos ofrecer los servicios en Facebook . Esto fue hace cinco años y pico, ya vamos para seis. Empezamos a mitad de la crisis, cuando vimos la situación de la sociedad y pensando en el tema dijimos, 'la gente no tiene para comer, imagínate para reparar un electrodoméstico con lo caro que sale'. Entonces por ahí empezó la idea.

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Ernesto Llebry | IMAGEN DE LA RED

Según los datos se empieza a salir de la crisis, ¿cómo se vive en la calle y en tu sector?
Se puede hablar de salir de la crisis según el sentido, porque todos seguimos en la misma situación. Sí, alguno tiene trabajo, pero lo que ganan lo utilizan para saldar las cuentas viejas, actualizar su vida y ponerla al día. Siguen estando en las mismas, entonces siempre van a depender de ayudas que le dan las instituciones.

"La idea era cubrir otras necesidades que tiene las personas. Si tú creas otra asociación para repartir alimentos hay 25.000. Las personas no van a hacer nada si tienen alimentos pero no una nevera donde guardarlos"

Durante los seis años en los que llevas ejerciendo esta labor social, ¿notas que te llegan ahora más solicitudes que antes?
Teníamos muchas más solicitudes antes que ahora. Pero porque ahora controlamos mucho más la situación de la personas. Antes las personas nos llamaban e íbamos a sus casas para arreglarles lo que hiciera falta pero no controlábamos nada. Eso durante los dos primeros años. Ahora se controla un poco más, si de verdad les hace falta, si no les hace falta, si nos mienten o si no nos mienten. También hubo mucha picaresca con ese tema. Antes se donaban muchos aparatos eléctricos que luego los encontrábamos vendiendo por otro lado. Muchas veces nos pedían electrodomésticos personas que los necesitaban y luego alguien que nos conocía nos decía que esa persona los estaba vendiendo en alguna página web, así muchas veces.

Al principio éramos un poco inocentes. Ahora lo controlamos de una forma diferente. Quien necesite nuestra ayuda la solicita a la asistente social y ella nos la deriva a nosotros. Vamos, miramos si tiene arreglo o no y le pasamos un informe. Si la podemos reparar la reparamos y si no harían el tramite de un electrodoméstico nuevo.

"Hemos prestado reparaciones, vía internet a otros países de Sudamérica, de Europa, Francia, México, Argentina, Venezuela, a la Península también".

Ustedes son la única ONG que se dedica a esto, ¿cree que ha servido para llamar la atención sobre las diferentes formas de ayudar a los ciudadanos?
La idea era cubrir otras necesidades que tienen las personas. Si tú creas otra asociación para repartir alimentos hay 25.000. Entonces la idea es prestar un servicio que sepas que, aparte de que eres el único que realiza esta labor, es algo que sabes que le va a servir a las personas para mejorar su día a día. Las personas no pueden hacer nada si tienen alimentos pero no una nevera donde guardarlos.

Hemos salido incluso a nivel internacional. Hemos prestado reparaciones, vía internet a otros países de Sudamérica, de Europa, Francia, México, Argentina, Venezuela, a la Península también. Las reparaciones a distancia las hacemos diciéndole a la gente lo que tienen que hacer mediante skype o vía telefónica.

Yo, por ejemplo, conozco toda la maquinaria que existe. Entonces hay quien te consulta por Facebook y te dice, “oye, mira, que tengo un termo que no me enciende” y le pregunto si se atreve a intentar arreglarla si le digo cómo.Si me dice que sí, le respondo que me mande una foto del termo, en este caso, y lo que tiene que hacer. Son cosas que puedes hacer poniendo un poco de empeño.

El trato directo con los usuarios les ha llevado a conocer muchas historias, ¿cuál es el caso que más te ha tocado el corazón?
Hay varios. Recuerdo una señora que le construimos en la puerta de la casa una rampa porque tenía unos escalones para salir. Ella estaba en una silla de ruedas eléctrica y la estaba destrozando porque tenía que esperar a que alguien la ayudara a bajar esos escalones con la silla para poder salir a la calle. Su hija contactó con nosotros y solicitó permiso a los ayuntamientos, debido a que era una vivienda de protección oficial. Le construimos una rampa. Ahora las hijas no saben ni dónde está la madre porque se les escapa todos los días. Se va para Santa Cruz y la mujer no para la pata, por la libertad de la simple rampita.

A otra le hicimos un baño porque le habían amputado una pierna. Era una vivienda de protección oficial y tenía que subir al segundo piso arrastrándose para ir al baño. La mujer pidió ayuda y le construimos un baño en la planta baja. Aprovechamos un cuartito que tenía en la cocina y le pusimos un servicio adaptado para que ella fuera en su silla de ruedas y listo.

Verás situaciones horribles, ¿cómo las afrontas?
Es complicado. Tienes que ser fuerte mentalmente porque todos los días encuentras dificultades nuevas y los afectados te cuentan sus historias, sus problemas. Cuando ven a alguien con el que pueden hablar se desahogan. Entonces tienes que darles ánimos e intentar echarles una mano como sea para que no se derrumben.


Con lo que has visto y vives cada día, ¿qué necesita la sociedad de hoy en día?
La sociedad necesita un trabajo con un salario que esté bien. Que puedan decir, "oye, me puedo hacer cargo de mis gastos”, porque no todo el mundo quiere estar pendiente de que te den una ayuda social. Muchas familias dicen que el trabajo ha subido pero un padre de familia, trabajando de la mañana a la tarde, con 400 euros creo que, por mucho que tenga un trabajo, no se va a salvar. Entonces lo tienen difícil.
¿Crees que los canarios somos solidarios?
Yo creo que haría falta que las personas tengan más sensibilidad en ciertos momentos.
Las Palmas, por ejemplo, lo está pasando muy mal. Allí no hay tantas ayudas como hay en Tenerife.
Pienso que habría que concienciar a la ciudadanía de echar una mano porque no hace falta estar todo el día como está uno, pero de vez en cuando ayudar unas horas sería genial.

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Voluntarios Técnicos sin fronteras | IMAGEN DE LA RED

¿Qué otro tipo de servicios necesitan las personas más desfavorecidas?
Sobre todo atención social a las familias en sus casas. Por ejemplo, yo veo que la cocina está hecha un desastre o que muchas familias tienen problemas con las cucarachas o personas mayores que están solas y no tienen quien las ayude. Ese tipo de atención social sería también muy bueno.

¿Qué destacarías de tu ONG?
Yo destacaría las ganas de hacer cosas de los voluntarios.
Sin ellos olvídate, esto no seguiría. Una sola persona no puede, si no cuentas con un buen equipo, olvídate.