"La mayoría de familias a las que atendemos tienen algo de trabajo"

El objetivo de Kairós, en un principio, es decir, en 2008, eran las necesidades del pueblo saharaui. Pero las consecuencias de la crisis provocaron que su enfoque cambiara considerablemente. La burocracia y su tardanza fueron el punto de inflexión de la asociación al descubrir que cuando un trabajador social tramita una ayuda pueden pasar varios meses hasta que las personas la reciben. "Nos estábamos encontrando con que muchas de esas personas que se quedaron paradas en 2007, 2008 y 2009, estaban agotando las prestaciones por el desempleo y básicamente ya no tenían salvo los recursos que los padres o abuelos le podían ayudar", explica el presidente de la asociación, Benjamín Barba. Fue a raíz de esa realidad cuando Kairós comenzó a trabajar con el reparto de alimentos, el mayor fuerte de la entidad. 

Según el informe sobre el estado de la pobreza y la exclusión social en España 2008-2018 (Arope) de la Red Europe contra la Pobreza (EAPN), el 36,4 % de los canarios están riesgo de pobreza y exclusión; traducido en personas son 773.000 residentes en las Islas. Además, concluye que el 64 % de los canarios "vive en el límite de sus posibilidades". Por otra parte, según un informe de la Fundación Naturgy el 4,9 % de los canarios sufre pobreza energética. Esta realidad en datos explica que a Kairós acudieran 2.761 personas y 1.084 unidades familiares en 2019.
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Muchas de las personas que acuden a Kairós son jubilados, cuya pensión no es suficiente y familias con hijos, según Barba. "Esas familias, lo que sucede es que con 700 u 800 euros no tienen suficiente para poder hacer frente a todas estas situaciones de los pagos para una vida digna", explica el presidente de la asociación. Barba explica que el que estas personas no tengan otra salida que acudir al banco de alimentos es culpa del "asistencialismo", al no darles otra salida.
El reparto de la asociación, como ellos mismos explican, "está dirigido a personas y unidades familiares derivadas por los profesionales de los servicios sociales del Ayuntamiento de Tenerife en un 90 %, el 10 % restante de entidades que tienen convenios de colaboración con el Cabildo de Tenerife, Gobierno de Canarias y Ministerio de Asuntos Sociales". "Nosotros tenemos cierta tranquilidad, en el sentido de que estas personas tienen que pasar por los trabajadores sociales, porque sin la derivación de un profesional de trabajo social nosotros no entregamos alimentos a nadie. Eso es fundamental", explica el presidente. 

"Las diferentes políticas de los diferentes gobiernos de las diferentes administraciones se han manifestado insuficientes para acabar con este índice de pobreza"

Quienes acuden al banco de alimentos de la asociación no solo son desempleados: muchas de las personas que atienden tienen "algo de trabajo" según Barba. "Esto nos tiene que hacer pensar, hay muchas personas que están cobrando en estos momentos sus salarios, tienen la oportunidad de trabajar a tiempo completo y están cobrando 800 euros arriba/abajo", comenta el presidente. "Con esos ingresos que están teniendo no tienen para cubrir sus necesidades básicas como son los alimentos, la vivienda, la luz, el agua, el desplazamiento, la ropa...", explica, y sentencia que, "de ahí que los profesional de trabajo social nos deriven, porque son conscientes de que estas personas no llegan a fin de mes".

La pobreza: un problema estructural en Canarias 

Mensualmente Kairós atiende a cerca de 1.800 personas, de ellas el 30 % acuden los doce meses del año, según el presidente. "Hemos tenido tiempos de bonanzas y las diferentes políticas de los diferentes gobiernos de las diferentes administraciones se han manifestado insuficientes para acabar con este índice de pobreza", explica con determinación. 

¿Se puede salir de la pobreza en Canarias? 

Barba ve claro que se pueda salir de la pobreza en Canarias. De hecho cuenta la historia de una familia: "Era un matrimonio con dos niños de seis y ocho años aproximadamente y literalmente no tenían nada para comer. Él se quedó en paro, no había trabajo, se le acabaron las prestaciones, vivían gracias a lo que los padres les podían dar un poco y lo que nosotros estábamos ayudando", relata. "Y recuerdo el día en que vinieron y dijeron, "posiblemente esta será la última vez que vengamos, porque me ha salido una oferta de trabajo en Fuerteventura", continúa explicando el presidente".  "Durante años no volvieron. Y creo que fue el año pasado cuando recuerdo haberlos visto y nos dimos un abrazo como si nos conociéramos de toda la vida. El trabajo en Fuerteventura les fue bien, consiguieron un poco de dinero, se vinieron otra vez a Tenerife y finalmente están trabajando, que para el sustento diario van teniendo".