África Fuentes: "Seguimos repartiendo comida sin temor, porque la vida es eso"

Ni el miedo al coronavirus puede pararla. África Fuentes no piensa, ni por un momento, cesar su actividad de recogida y reparto de alimentos a las personas más vulnerables porque "la gente no se puede quedar sin comer. Ese es mi único miedo", asegura esta Hija Ilustre de la Isla de Tenerife que desde niña ha dedicado gran parte de su vida a ayudar a los demás.

"Seguimos repartiendo comida sin temor, porque la vida es eso", subraya Fuentes quien, a sus 84 años, no cesa de moverse a lo largo y ancho del almacén de alimentos desde donde surte a miles de personas en la capital tinerfeña. "Yo no he cerrado, no pienso hacerlo", reitera.


"Necesitamos mascarillas y desinfectante para poder seguir repartiendo comida con seguridad y no nos vendrían mal más guantes", solicita Fuentes, quien añade, además, "leche para los niños"

Para que no le pusieran impedimentos en su labor, que considera fundamental para muchísimas familias, fue a hablar en persona con varios responsables del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y con la propia Policía Local para avisarles de su determinación, porque "hay demasiada necesidad para cerrar"
"Hay personas que se han puesto de rodillas delante de mí porque no tienen nada que comer y ahora mismo ya está la cola esperando", explica África Fuentes.
Aunque es conocedora y aplica todas las medidas preventivas que están en su mano frente al coronavirus, solo cuenta con guantes para no tocar directamente los contenedores de los alimentos. Aparte de este material, cedido desde la prisión, según explica a AtlánticoHoy, tanto ella como sus ayudantes poseen, tan solo, unas pocas mascarillas. Ante esta situación, considera "fundamental" que les surtan de "mascarillas y desinfectante para poder seguir repartiendo comida con seguridad, y no nos vendrían mal más guantes, aunque lo otro es lo principal", insiste Fuentes, quien añade en la petición "leche para los niños", pues siempre es necesaria.
"No te imaginas lo que es ver a personas mayores llorar, es muy triste". Por eso insiste en que les seguirán "dando comida ahora, pues uno se va cuando Dios quiere, ni antes ni después"

Destaca que los canarios siempre han destacado por su generosidad y solidaridad y que en estos momentos no la han defraudado. Sí han cambiado, en su caso, su forma de hacérsela llegar. "Ahora los ciudadanos, debido a las limitaciones en las compras durante la cuarentena, han cambiado un poco la forma de ayudar y son muchos más los que me envían comida hecha, directamente para entregar y alimentar a aquellos que lo necesitan", expone. "Me han dado lo que tú no tienes idea, porque ya no se puede salir a buscar comida. Las neveras están llenas y voy a darla toda", subraya.
"No te imaginas lo que es ver a personas mayores llorar, es muy triste". Por eso insiste en que seguirán entregando comida a quien se la solicite, pues, pese a las circunstancias, "uno se va cuando Dios quiere, ni antes ni después". 
"Ni tengo miedo, ni me da vergüenza pedir. Tengo 84 años y me voy desde las cuatro de la mañana a buscar comida. Y me dan un montón. No sabes lo que me han dado, es tanto, tanto, que no me cabe. Tengo las neveras llenas de fruta, de verdura, chacina, de todo. Y ahora me viene más gente con comida hecha", comenta, feliz de poder seguir aportando su granito de arena en mitad de esta pandemia que parece haber parado el mundo, pero no sus ganas de mejorarlo.