Sergio Rodríguez junto a su producción de papas / FRUTAS Y VERDURAS NITO

Sergio Rodríguez: "Tenemos que seguir haciéndolo bien y que la gente opte por lo nuestro"

Tubigú

Concienciar al consumidor sobre la importancia de apostar por el agricultor y el producto local es uno de los objetivos de Sergio Rodríguez, un joven tinerfeño que abrió el pasado año un pequeño negocio, Frutas y Verduras 'Nito' ( Calle Felipe del Castillo, 68, Tejina, Tenerife), cuya labor se ha hecho 'viral' en muy poco tiempo. Son miles las personas que comparten sus vídeos en redes sociales en los que muestra cómo cuida su producción propia, el trabajo y esfuerzo que implica cada cosecha o realiza llamamientos a la población para vender producciones que, de lo contrario, "se echarían a perder en favor de productos de fuera", lamenta.

Su mensaje ha calado tanto en la población que se han interesado por su labor cadenas de televisión nacionales. Además, cada vez son más las personas que le muestran su apoyo por dar voz a un sector al que le cada vez le cuesta más salir adelante. "Mucha gente ha respondido y está apoyándome y eso se nota. Como yo hay muchos agricultores y mis palabras son solo un reflejo de lo que está pasando en el sector". "Es una pena", asegura Sergio Rodríguez en declaraciones a AtlánticoHoy.

"Defender lo nuestro"

Para el joven agricultor, Tenerife es una tierra excepcional, y no solo por sus gentes. "Tenemos tierras y de todo lo que nos hace falta. Por eso, lo que tenemos que hacer es seguir haciéndolo bien y que la gente, en vez de preferir lo de fuera, opte por lo nuestro", expone.

A su juicio, existen varios tipos de clientes: "Al que no le importa pagar un poco más por ese plus de calidad y el el que tiene que escapar como puede". Añade que, en cualquier caso, ha podido comprobar cómo a buena parte de la población le ha calado su mensaje en defensa del producto local. Sin embargo, su lucha va más allá: "No es solo comprar lo nuestro, sino que esa producción de los agricultores vaya a más supermercados, a pequeñas fruterías, mercadillos..., y que todo eso también genere más empleo. No solo es el producirlo, sino que, a la hora de comercializarlo, se creen más puestos de trabajo", defiende.

Descenso del turismo

Pese  a lo duro que han trabajado, Sergio Rodríguez subraya que este año "se ha notado un buen bajón". Asegura que "son muchas las personas que normalmente vienen a los hoteles y, por poco que consuman de aquí, eso se percibía". Por este motivo, un buen número de agricultores plantaban justo para esa fecha "la sandía, el melón, el pepino, etc., todos esos productos que el hotel compraba, lo que era una salida que tenía el agricultor durante esos meses, pues en verano el hotel le compraba más y conseguía ir vendiendo la producción. Otra consecuencia de la crisis por la pandemia", reflexiona.

Pese a las dificultades, este joven sigue ayudando no solo a sus compañeros de profesión, sino a completos desconocidos en la medida de sus posibilidades. Para ello, no duda en proseguir con su iniciativa de responsabilidad social, que ha conquistado a miles de personas en redes sociales desde que abrieron sus puertas al público. Su pequeña venta sigue donando bandejas de productos de la tierra "embalados con todo el mimo, a personas de la zona que lo necesiten".

Apoyo a la juventud

Rodríguez también quiere dar a conocer el impecable trabajo agrícola que se realiza en diversas zonas de Anaga, así como el valor de que los agricultores sean tan jóvenes como es el caso de Raúl. "Este chico, desde los 16 años, cultivaba las tierras de su familia, y ahora con casi 19 está recolectando su mayor cosecha de papa borralla, o también llamada melonera", explica.

"Me sentí tan identificado que quise apoyarlo y motivarlo comprándole toda su producción para que pueda coger más tierras para la próxima campaña. Gracias, Raúl, por dar esperanza a la agricultura, que tan descuidada está ahora mismo, en la que es la única reserva de la biosfera de Tenerife". Por ello, solicita que  "no dejemos morir lo nuestro, valoremos el producto de estas zonas y así ayudaremos a que más chicos jóvenes como Raúl vean viable el dedicarse a esta profesión", expone. "La gente debería valorar más el trabajo que lleva, ya que no es lo mismo plantar esas papas en Tejina, donde puedo meter maquinaria, que allá, donde se hace un trabajo a mano. E imagínate la calidad, pues por la temperatura casi no existen plagas, el agua cae del cielo y no hay contaminación porque no hay coches. Esa papa es maravillosa, pero se la querían pagar a 1,50. Así no merece la pena", concluye.

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