Ser Joven en Tiempos de la Pandemia

Sin duda ser joven es una experiencia vital extraordinaria llena de aprendizaje, de maduración y experimentación de vida. Normalmente la juventud se relaciona con la adolescencia, y sin duda van de la mano, aunque la adolescencia es más un momento evolutivo y madurativo que conlleva el paso a la vida adulta, tan denostada esta última en la actualidad. Aunque hay que decir que ambos conceptos son similares, es la juventud la que incluye una etapa de paso a la adustez que es la adolescencia.
La adolescencia, por tanto, constituye una etapa del desarrollo del ser humano que va desde los 10 o 13 años hasta los 21 años, en la que se evidencian importantes cambios psicológicos, biológicos y sociales; generalmente cambios bruscos, rápidos, repentinos o demorados. Con un ritmo acelerado que es generador de ansiedad, pero al mismo tiempo con procesos largos y complejos que generan zozobra e inquietud.
Sin embargo la juventud también se refiere a dicha franja de edad, es decir, ese período de vida en que se complementa el desarrollo físico del individuo y se van sucediendo una serie de cambios tanto psicológicos como sociales. Sin embargo, la noción de juventud se ve influenciada por variables sociales, es decir, la cultura, los cambios sociales la van transformando. Por esa razón, tanto el tiempo de duración de los contenidos y de las construcciones sociales que la definen, se van transformando a lo largo del tiempo y eso nos ha llevado a ir definiendo la juventud de forma diferente a la adolescencia, ya que al periodo de tiempo de la juventud se le han ido sumando años por cuestiones sociales y culturales. Para mi, es importante hacer esta matización, pues no es lo mismo que un adolescente de 18 años transgreda o realice un comportamiento de riesgo, a que lo haga un joven de 25 o 30 años. Sin embargo confundimos y mezclamos ambos conceptos y justificamos en ocasiones lo injustificable.
Les hablaba del riesgo, comportamientos muy propios de la adolescencia, esas acciones voluntarias o involuntarias, realizadas por la persona o grupo, que pueden llevar a consecuencias nocivas. entre las que cabe destacar la sensación de invulnerabilidad que está relacionada con la mortalidad negada, también la necesidad y el alto grado de experimentación ante lo novedoso, la susceptibilidad a la influencia y presión de los otros significativos.
Además es propio de la adolescencia esa  identificación con ideas opuestas a los padres y la necesidad de transgresión de lo socialmente aceptado, en este caso podríamos hablar de la corresponsabilidad ante el cuidado de los otros. Todo ello entra dentro del proceso de autonomía y reafirmación de la identidad de las personas. 
La pregunta a hacer llegados a este punto es: ¿Qué lleva a los jóvenes a desafiar, no valorar e incluso obviar todas las recomendaciones de cuidado común que plantea el Covid 19?
Bueno te decía antes que hay una tendencia a no considerar, ni valorar las consecuencias futuras, propias de una corteza prefrontal en desarrollo. Además de la influencia de los cambios físicos hormonales hablamos de testosterona, progesterona
Además en base a las últimas investigaciones del neurocientífico Steimberg que plantea que existen unas áreas dopaminérgicas, íntimamente relacionadas con los conocidos: circuitos de recompensa, estarían implicadas en los aspectos sociales y emocionales que influyen en que los adolescentes tomen conductas de riesgo y esos comportamientos desafiantes que no entendemos y que mezclados con la presencia y el prestigio en redes sociales, nos encontramos con esta situación que definimos como dantescas.
Como puedes observar he realizado una separación importante entre jóvenes y adolescencia, Pues es normal que un adolescente. de 10 a 21 años, se mueva guiado por todos estos cambios biológicos propios de su maduración y proceso de desarrollo, conjuntamente con la adaptación a la vida adulta. Pero todos estos comportamientos no son aplicables al resto de la juventud, es decir, no podemos decir que una persona joven de entre 27 y 30 años realice una conducta de riesgo sin evaluar las consecuencias, organización de botellones o fiestas masivas, acampadas, etc. ante la situación actual de cuidado a las que nos brinda el Covid 19. Aquí podríamos hablar de inmadurez, irresponsabilidad o incluso un Peter Pan en potencia. No todo es justificable acudiendo a la edad. Los más jóvenes que realizan comportamientos responsables y los que desafían el momento se mueven por qué su propio cuerpo, su propio proceso personal los mueve. No quiero decir que los comportamientos sean justificables pero en ocasiones escapan al control total del adolescente. 
Sin embargo cuando hablamos de la Juventud tardía de 22 a 30 años, no podemos más que acudir a la adustez de las personas, la implicación y el cuidado común. 
La siguiente pregunta a realizarnos es ¿qué hacer ante la situación actual?
Sin duda creo que hay que llegar a los jóvenes, y no se llega con las campañas al uso, la prensa y la televisión no son los medios que visitan los jóvenes, debemos de movernos en redes sociales y conocer que Tic Toc o Instagram son las plataformas que más siguen, por lo tantos ese debería de ser el canal, y el mensaje debería de ser directo, donde los jóvenes se identifique con la realidad, es decir, no tenemos que estar constantemente edulcorando la vida de los jóvenes como si el mundo les fuera ajeno, pero sobretodo deben de ser educativas. Juguemos con la empatía y la identificación como ejes centrales de las mismas.
Por último, es importante plantear que el papel de la familia es fundamental, no puedo decirle a mi hijo que optimice el uso del móvil mientras yo visito una red social o envío mil whassap. Por ende no puedo educar a que las personas lleven mascarillas y yo soy el primero que no lo hago. Por lo tanto, es fundamental la congruencia educativa además de acompañar a los más jóvenes en este momento incierto, que según el estudio de la Universidad Complutense de Madrid sobre Covid19 y repercusiones psicológicas diciendo que precisamente son los jóvenes el grupo de edad a los que esta situación les está generando más ansiedad.
Por esa razón, no creo que sea un momento de estigmatizar o señalar a nadie como culpables de los contagios o la situaciones, se trata de sumar. Hay jóvenes megarresponsables, hay explicaciones a ciertos comportamientos en la adolescencia y hay comportamientos irresponsables en algunos grupos de edad dentro de los rangos de edad que estimamos como jóvenes. Pero no olvidemos que esta situación es responsabilidad de todos y todas. Solamente la asunción del otros como importante en mi vida, el comportamiento empático que me permite porneme en la piel del otro es el que me va a llevar al cuidado mutuo. Gracias por cuidarnos.