"Las zonas rurales cada vez están teniendo más vida y los visitantes las reclaman más"

El municipio de Santiago del Teide es uno de los más visitados por los turistas que llegan a Tenerife, tanto por su costa como por la montaña. De hecho, en octubre el municipio tuvo el 84% de ocupación.

La fuente principal de información para los turistas es la Oficina de Turismo. Anabel Rodríguez es una de las empleadas, que trabaja desde que se inició este servicio en el año 2011. "Al principio, cuando abrimos, los vecinos me decían que si estaba loca porque apenas teníamos visitantes. Pero las zonas rurales cada vez están teniendo más vida y los visitantes las reclaman más", afirma. Ella destaca que es otro tipo de turista. "Es un turismo más tranquilo, al que te apetece informarle con tranquilidad. Aunque tengas 200 personas al día te gusta lo que estás haciendo y ver que salen contentos". Los senderos tienen "un turismo más controlado. También vienen muchas personas buscando actividades sanas para salir del bullicio", aclara Anabel.

A Santiago del Teide llegan muchos alemanes y "también viene mucho noruego en diciembre. Ingleses todo el año y el nacional cada vez viene más, sobre todo julio y agosto. A lo mejor ves 50 españoles o 10 alemanes y cinco ingleses en agosto. También hay muchos turistas que vienen seis meses para pasar el invierno a Tenerife. Parece que Canarias está un poco de moda. Muchos repiten y me dicen que es la octava vez que vienen a la isla y siempre les queda algo que ver", señala Anabel. 

"Tantas anécdotas como para escribir un libro"

Desde la Oficina de Turismo Anabel comparte varias anécdotas: "pasan tantas cosas que cuando me retiré escribiré un libro" afirma

Por ejemplo, cuenta que Santiago del Teide tiene el sendero que va al Chinyero. Recuerda que cuando empezó a trabajar en esta oficina llegó un señor alemán que le preguntó cómo llegar al sendero El Caldero. Antes, los visitantes veían un nombre por el camino y preguntaban por él como si fuera el nombre real del sendero. "Decidí buscarlo pero después de una hora no lo encontraba. Resultó ser que era el sendero de El Calvario, que esta a dos kilómetros", ríe Anabel.

Otra de las cosas que suele suceder es que "preguntan dónde está la carretera de Las Moscas, cuando se refieren a la carretera de Masca", confirma la empleada, quien recuerda también otra ocasión en la que una señora quería saber dónde encontrar una cueva que, según explicó, "penetras en un volcán y, cuando termina, hay aguas termales. Yo le pregunté si hablaba de Tenerife porque nunca había ido a un sitio así. Resultó que era La Cueva del Viento. Le enseñé una foto en internet y era eso, pero no eran aguas termales", señala sorprendida. 

Por último, suele suceder que los visitantes se confunden de islas. "Cuando llegan al Teide preguntan que dónde le echas agua y sale fuego. Eso es en otra isla, El Timanfaya, en Lanzarote" 

Fenómeno de la 'turismofobia'
Durante los últimos meses, muchas ciudades se han hecho eco de la 'turismofobia', un fenómeno que consiste en el rechazo a los turistas. Esta trabajadora de la Oficina de turismo señala que "algunos vecinos dicen que no quieren perder la tranquilidad pero el municipio se masifica a algunas horas del día. Los turistas vienen y se van a hacer su sendero. Lo único, la autovía porque termina aquí. El tráfico de los coches cada vez es más y yo no sé cómo viven los vecinos que tienen sus casas a la altura de la carretera. A veces te sientes agobiada en horas puntuales".
  
Sin embargo, en general el turismo "está bien acogido, a los negocios les interesa. Los turistas que vienen siempre dicen lo simpáticos, majos y amables que son los canarios. Yo creo que en particular en nuestro trabajo tienes que ser así", aclara Anabel.   

La tradición de la alfafería en Santiago del Teide.

Iradier es uno de los empleados que trabaja desde el 2002 en el Centro Alfarero y Museo Etnográfico Cha Domitila, situado en Arguayo. El joven afirma que "tienen que poner medios para que los turistas pasen por aquí porque, si los visitantes no ponen de su parte, la tradición alfarera se va a perder". Antes del anillo insular, cualquier persona que llegaba a Santiago del Teide pasaba por el Centro pero ahora sólo van porque les interesa, "y no porque lo ven al pasar y les entra curiosidad", recalca.

Iradier da unas pinceladas históricas a esta tradición: "La alfarería lleva aquí muchísimos años. Viene de los guanches y se ha ido heredando con el transcurso del tiempo. Al principio era un oficio de la mujeres y se pasaba de madres a hijas". 

En la actualidad este oficio está desapareciendo. "Creo que somos cuatro centros los  que nos centramos en que la alfarería siga practicándose". El Centro depende del Ayuntamiento y está subvencionado". 

Iradier afirma que "la mayor afluencia de visitantes que tiene el centro es de enero a mayo, coincidiendo con la ruta del almendro. En general, al año puede que pasen 3.000 o 4.000 personas".

Proceso para realizar un recipiente

El joven señala que son cuatro pasos para dar forma a una pieza de alfarería tradicional:

  • El primer paso implica buscar el barro y quitar las piedras, mezclarlo con arena volcánica y agua y amasarlo. Después, realizar la base y, por último, hacer una especie de churro para levantar la pieza.
  • El siguiente paso consiste en quitar el exceso de barro, es decir, raspar con el arco de barrica y alisarlo con un callao.
  • A continuación, hay que darle brillo. "Antes era con la piedra en seco, pero nosotros ahora usamos el plástico".
  • El cuarto día se ubica en el cuarto con periódicos y se seca durante 15 días, Luego va al horno. 

Otro reclamo del turismo, Masca
Las empresas turísticas ofrecen numerosas oportunidades para conocer mejor la isla y en concreto las zonas rurales, Masca es un reclamo importante. Trekking Masca esta situada en Santiago del Teide. Realiza avistamientos de cetáceos por Los Cristianos y Masca, además de llevar en barco a todos los que decidan descender el Barranco de Masca y luego dar un paseo hasta el puerto de Los Cristianos.
Lucía es una de trabajadoras que asesora al cliente que solicite algún servicio. Ella distingue dos tipos de turistas según la época del año. "Los turistas de invierno son mucho más caminantes, te preguntan más por rutas de la zona y los senderos que hay que conocer. Durante la semana del almendro, hay rutas súper bonitas y son bastante demandadas. Los de verano demandan más avistamientos de cetáceos y te preguntan cómo pueden acceder a la playa, por ejemplo", señala Lucía.