"Me daba vergüenza pedir ayuda”

La crisis sanitaria está ocasionado verdaderas situaciones de angustia y dramas en el seno de los hogares canarios. Los más pequeños no entienden de pandemia, ni de desempleo y mucho menos de estar en casa en confinamiento semana tras semana. Conocemos la historia de Anayda Gonoris Jiménez, una mujer beneficiaria de la generosidad de los miembros del grupo de Facebook solidario 'Nadie sin comer'. En su casa viven ocho personas, cuatro son menores, y con un único ingreso de una prestación de 500 euros. Son momentos muy duros, pero también emociona el compromiso social de los canarios.
Nuestra protagonista sufre nueve enfermedades raras, entre ellas fibromialgia de tipo tres y un quiste en la médula. Recibe medicación para evitar crisis de dolor aguda, pero no pierde una sonrisa inmensa y notables dosis de optimismo para encarar la cara fea de esta pandemia llamada COVID-19. Pero nos preguntamos ¿Y qué hay de positivo en esta extrema situación con víctimas mortales, quiebras de empresas y hogares sin recursos mínimos? pues, sin duda, el movimiento de solidaridad espontáneo de ciudadanos y la capacidad de resiliencia de todos en una situación límite.
“Yo tenía un bar en el barrio La Alegría y pagaba impuestos, alquiler y autónomo, pero el negocio no me estaba dando para cubrir los gastos. En medio de mi propósito de cerrarlo, pues me cogió además este tema del coronavirus. Con esta situación te podrás imaginar cómo he acogido todo esto. Me he visto mal porque mi hermano no cobra paro, y vive con sus hijos aquí. Mi cuñada, justo cuando decretan el estado de alarma, ella tenía en esa fecha cita con la asistenta social para arreglar la PCI. Los teléfonos no los cogen en el Ayuntamiento de Santa Cruz.”, relata.
Si pasar por la experiencia de un confinamiento nos pone a todos a prueba, en su caso, es de héroe salir adelante con aplomo y alegría. “Yo tengo aquí en casa a un bebé de 18 meses, uno de siete años, otro de 13 años y mi hija de quince con custodia compartida. Yo no recibo ninguna pensión familiar por mi hija. Luego está mi hermano, cuñada y mi madre. Entonces yo claro llamaba a las asistentas, pero no me cogen los números, para que me hicieran una derivación con algún tipo de ONG o lo que fuera", asevera.

"Una chica que trabaja en un supermercado Mercadona desinteresadamente, junto a su pareja, me hizo una compra de más de 100 euros"

"Y fue gracias a Raquel, un miembro del grupo ‘Nadie sin comer (en Tenerife)’, quien notificó mi realidad a los administradores de la iniciativa solidaria y enseguida una chica que trabaja en un supermercado Mercadona desinteresadamente, junto a su pareja, me hizo una compra de más de 100 euros. Me trajo pañales toallitas, leche, charcutería, congelados… se portaron muy bien. Gracias a ellos estamos comiendo estos días", comparte emocionada. 
Anayda con sus escasos ingresos apenas ha podido pagar los gastos de luz, agua y una compra de productos de limpieza. "Todos sabemos que se necesita hacer en un hogar una compra semanal. Me he visto tan desesperada que no dudé en hablar con las chicas del grupo solidario de Facebook, aunque me daba vergüenza el hacer público mi falta de ayuda, pero luego pensé: vergüenza es robar", comparte en una conversación telefónica con el medio digital AtlánticoHoy.

"Si yo no tengo ingresos, solo con lo que recibo de la Seguridad Social, ¿con qué pagamos todo?. Es la comunidad de vecinos de la casa, son pañales y leche para el niño más pequeño. Es que es todo. Todo."

"Esta labor que están haciendo la deberían hacer los organismos gubernamentales que nos están vendiendo la moto con el tema de las ayudas. A mí ya a las dos de la madrugada del día primero me estaba pasando la cuota de autónomo. Si yo no tengo ingresos, solo con lo que recibo de la Seguridad Social, ¿con qué pagamos todo?. Es la comunidad de vecinos de la casa, son los pañales y la leche para el niño más pequeño. Es que es todo. Todo.", concluye.

Mensaje de agradecimiento de Anayda Gonoris para ATLÁNTICOHOY| CEDIDO POR LA PROTAGONISTA