"Si tardamos en adaptarnos a los ritmos, puede que tengamos problemas de estrés en el trabajo"

Finaliza el mes de agosto y con él finaliza, para muchos de los canarios, las tan estimadas vacaciones, lo que quiere decir que la siguiente puerta a cruzar es la del regreso al trabajo. Es el regreso a la rutina laboral abandonando un descanso, seguro que merecido, que ha puesto su punto y final a unas semanas para desconectar del mundo y recargar las pilas.

Ahora toca afrontar la temida 'depresión posvacacional', como se dice en el argot popular, y recuperar los ritmos perdidos para regirse de nuevo por horarios, trabajo y menos tiempo libre. Ante esta posible situación que puede afectar a gran parte de la sociedad canaria, si bien no tanto a a otros, el medio digital canario AtlánticoHoy ha hablado con el psicólogo Leocadio Martín, para desentrañar cuáles son las claves de esta reacción piscológica predominante de septiembre y cómo puede uno afrontar estos primeros días del nuevo año laboral.

Conferenciante, divulgador y formador, Leocadio Martín también comparte sus reflexiones para ayudar a quien lo necesite en su web 'Cámbiate. Psicología para entendernos'.

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Leocadio Martín en una conferencia | CEDIDA

¿Existe realmente la depresión posvacacional?
"La ‘depresión posvacacional’ es más un término acuñado por la literatura de psicología de salón, por decirlo de alguna manera. Lo que sí existe es que dependiendo de los cambios y de las condiciones laborales que tengamos la vuelta a la rutina del trabajo no es sencilla. Si nuestro trabajo nos gusta, volver a trabajar no nos va a costar tanto; si no nos gusta, es probable que no nos siente bien, que es lo que suele ocurrir. Hay una clave que está asociada al cambio de ritmo. En general, cuando estamos de vacaciones alteramos nuestro ritmo. Nos levantamos más tarde o más temprano y de repente nos encontramos con ocho o diez horas a nuestra disposición que antes no teníamos. Lo que sí es bueno tener en cuenta a la vuelta de las vacaciones es que si tardamos más de una semana en adaptarnos a los ritmos, a los sueños e incluso a las comidas, a lo mejor es cuestión de que vayamos pensando si estamos teniendo problemas de estrés y ansiedad en el trabajo. Eso sí sería cuestión de tratarlo, porque a lo mejor es otra cosa y nos hace darnos cuenta de que lo tenemos. Hay un ejemplo muy claro que es que mucha gente decide dejar de fumar en vacaciones. No es algo difícil, en principio, pero hemos introducido un cambio increíble que es dejar de fumar en un periodo en el cual habitualmente no tenemos estrés y podemos estar un mes sin fumar. Sin embargo, cuando vuelven al trabajo duran cuatro o cinco días hasta que recaen. No lo llamemos depresión posvacacional ni síndrome posvacacional, porque no existen, si no un indicador que nos pueda hacer ver que las cosas a lo mejor hay que cambiarlas".

"Lo que sí es bueno tener en cuenta a la vuelta de las vacaciones es que si tardamos más de una semana en adaptarnos a los ritmos, a los sueños e incluso a las comidas, a lo mejor es cuestión de que vayamos pensando si estamos teniendo problemas de estrés y ansiedad en el trabajo. Eso sí sería cuestión de tratarlo, porque a lo mejor es otra cosa y nos hace darnos cuenta de que lo tenemos"

¿Qué beneficios proporcionan las vacaciones?
"Lo ideal, en personas que tengan cierta estabilidad en el trabajo y puedan permitírselo, es que sea un periodo prolongado de unos 15 días, y después intentar mantener, si se puede hacer por supuesto, cortes que nos permitan a lo largo del año parar y hacer pequeños planes o escapadas. Hay que tener en cuenta antes de empezar las vacaciones que hay un cambio importante que es que cambia nuestra vida. Instantáneamente vamos a tener mucho más contacto con nuestros seres queridos, con los hijos para los que son padres, que de golpe están todo el día con ellos. En el ámbito de la pareja puede ser un momento fantástico para volver a recuperar el contacto y ajustar algunas cosas. Pero también las vacaciones suele ser un momento en el que se registran muchas demandas de divorcio porque de repente es como si nos diéramos cuenta de que estamos con una persona con la que ya no tenemos nada en común. Estamos desconectados de él o de ella durante el trabajo y de repente en vacaciones nos damos cuenta de que no coincidimos. Por eso, a la hora de programar las vacaciones es conveniente hacerlo en conjunto, llegar a un consenso. Quitemos el dedo de querer ir a un sitio que nos guste para ir a otro, el plantearnos que viajamos con niños o con personas mayores… En fin, si empleáramos un poquito más de tiempo para programar el descanso, probablemente tendríamos unas vacaciones que nos sentarían mucho mejor psicológicamente. También aconsejo a que no combinemos el último día de trabajo con al día siguiente un viaje o volver de viaje e incorporarse al día siguiente a trabajar. Lo que en muchas ocasiones casi es una situación obligada porque es el tiempo que tenemos, pero hay que ser consciente de ello".

¿Hay algún consejo para los que sufren esa mal llamada depresión posvacacional y superarla los primeros días?
"Si hemos tenido un periodo largo de vacaciones es conveniente que los últimos cuatro o cinco días intentemos adaptar las horas de sueño. Todo está más asociado a cuestiones menos psicológicas que, digamos, a cuestiones de rutinas con afectación psicológica. Las comidas son importantes. Cuando estamos de vacaciones no tenemos una rutina de horario en el desayuno, por ejemplo. A veces desayunamos a las once, otras a las nueve… Cosa que no ocurre cuando estamos trabajando y nos levantaos en casa a la misma hora. Es plantearnos que si vamos a volver a una rutina, se exige que seamos nosotros los que vayamos adaptando y siendo conscientes de ello. Hay un problema añadido importantísimo, que es el tráfico, especialmente en nuestras islas, que es increíble. Básicamente, son medidas tanto de prevención y anticipación, y sobre todo de muchísima paciencia con nosotros mismos".

¿Puede afectar el destino vacacional a ese estrés cuando uno regresa?
"A mí me gusta decir que todo lo contrario. Que, generalmente, en vacaciones lo que tenemos que intentar hacer es conectar con nosotros mismos. No podemos olvidar que las vacaciones también son un período tremendo de estrés, especialmente familiar y de pareja, porque de golpe y porrazo vamos a estar muchas más horas con nuestra pareja y nuestros hijos de lo que estamos habituados. El destino depende de cómo le sienta a cada uno. A mí, por ejemplo, me desconecta mucho más un destino cultural, de museos y sitios que habitualmente no veo, y con mucha calma. Otra recomendación importante: plantear las vacaciones para ir a visitar uno o dos sitios, más que ir tocando sitios como si estuviéramos haciendo el Tour de Francia. Obviamente, si nosotros hemos estado pasando unas vacaciones con ansiedad y estrés, lógicamente, la vuelta va a ser mucho más dura. También afecta la costumbre que tenemos en vacaciones de meternos a hacer obras en casa o cosas del estilo, que al final estás consiguiendo incorporar más cansancio y estrés del que tienes. Es una mezcla particular. A la vuelta al trabajo no se le puede poner una media de cómo volveríamos. Cada persona vuelve de una forma diferente y todo depende de cuánto hayamos conseguido descansar, mental por un lado y físico en muchas ocasiones. Hay una cosa que me llama la atención y es que muchas personas comen más y aumentan de peso e incorporan a la vuelta de vacaciones una dieta e incorporan el volver a quejarse".

¿Influye la edad a la hora de afrontar el regreso? Por ejemplo, una persona joven en sus primeros años laborales o una cerca de la jubilación…
"Depende. Con la actitud de trabajo que están teniendo los jóvenes en estos momentos, en nuestro país, no sé si tienen muchas posibilidades de tener mucho tiempo de vacaciones. Los que tengan la suerte de poderlas tener, probablemente planeen unos tipos de viajes indicados más para esas edades: de caminatas o salir a lugares remotos y demás. Pero no creo que, en principio, esté asociado a la edad. Podemos pensar que alguien próximo a la jubilación esté deseando jubilarse y cada vuelta al trabajo es una situación en la que todavía le queda tiempo, pero realmente no creo que haya mucha diferencia, exceptuando las que te decía. Otra cosa importante que me gusta destacar cuando hablamos de esto es que hay que tener en cuenta que estarían ‘encantados’ de tener esa depresión posvacacional porque eso significaría que están trabajando. No olvidemos que hay muchísimas personas que no tienen esa facilidad y que el periodo de vacaciones para personas que no tienen trabajo es especialmente duro, porque es cuando los demás están descansando y ellos no tienen ganas de hacerlo y que, además, probablemente no tengan las posibilidades que puedan tener otras personas, como un hipotético grupo de amigos en el que uno no trabaja y no puede incorporarse al mismo ritmo de vacaciones que los demás, ya sea a un viaje o irse de apartamento… Son muchas cuestiones a tener en cuenta".

¿Qué beneficios proporcionan las vacaciones?
"Lo ideal, en personas que tengan cierta estabilidad en el trabajo y puedan permitírselo, es que sea un periodo prolongado de unos 15 días, y después intentar mantener, si se puede hacer por supuesto, cortes que nos permitan a lo largo del año parar y hacer pequeños planes o escapadas. Hay que tener en cuenta antes de empezar las vacaciones que hay un cambio importante que es que cambia nuestra vida. Instantáneamente vamos a tener mucho más contacto con nuestros seres queridos, con los hijos para los que son padres, que de golpe están todo el día con ellos. En el ámbito de la pareja puede ser un momento fantástico para volver a recuperar el contacto y ajustar algunas cosas. Pero también las vacaciones suele ser un momento en el que se registran muchas demandas de divorcio porque de repente es como si nos diéramos cuenta de que estamos con una persona con la que ya no tenemos nada en común. Estamos desconectados de él o de ella durante el trabajo y de repente en vacaciones nos damos cuenta de que no coincidimos. Por eso, a la hora de programar las vacaciones es conveniente hacerlo en conjunto, llegar a un consenso. Quitemos el dedo de querer ir a un sitio que nos guste para ir a otro, el plantearnos que viajamos con niños o con personas mayores… En fin, si empleáramos un poquito más de tiempo para programar el descanso, probablemente tendríamos unas vacaciones que nos sentarían mucho mejor psicológicamente. También aconsejo a que no combinemos el último día de trabajo con al día siguiente un viaje o volver de viaje e incorporarse al día siguiente a trabajar. Lo que en muchas ocasiones casi es una situación obligada porque es el tiempo que tenemos, pero hay que ser consciente de ello".

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