"El camino va por ahí: la regeneración del órgano, antes de que se deteriore del todo, con células madres"

Unas 2.873 historias humanas, con nombres y apellidos, han pasado por el complejo proceso de un trasplante renal a lo largo de la historia clínica de Canarias. Son datos actualizados hasta el 28 de febrero de este año. 
Así lo certifica el experto en este tipo de intervenciones quirúrgicas, un veterano urólogo de Tenerife, el doctor José María Rodríguez De Vera, que con motivo del  Día Mundial del Riñón ha aceptado la invitación del periódico digital de Canarias AtlánticoHoy y explicar asuntos como la evolución de la enfermedad, la prevención y su opinión del futuro.
Rodríguez De Vera Estévez hace también un análisis de otras cuestiones como la detección precoz, las ventajas de la donación en vivo y expone la singularidad de los efectos de la diabetes en el pronóstico de la enfermedad renal en Canarias. Les invitamos a ver la VídeoEntrevista que ofrecemos entera.
Son varios los recuerdos de los pacientes que han pasado por sus manos, pero jamás olvidará dos casos: la reacción de la primera trasplantada, una señora que había olvidado durante años la sensación fisiológica, tan sencilla y normal para la mayoría de la humanidad, como es poder orinar o la historia de una trasplantada de riñón y páncreas que quedó embarazada, unas circunstancias únicas que generó un reto para el equipo médico.

Vídeo dedicado a este Día Mundial del Riñón |ERTE


¿Cómo era el ambiente clínico cuando se comenzó a realizar trasplantes? 

El Hospital Universitario de Canarias en aquel momento pertenecía al Cabildo de Tenerife. Fue un reto muy grande desde el punto de vista de ayudar al paciente. En los servicios sanitarios éramos pocos para ayudar a los pacientes: en nefrología habría cuatro o cinco médicos y en urología éramos cuatro, nada más. Empezaron a llegar posteriormente residentes porque no se podía dejar la labor asistencial habitual que era muy importante. Sólo había dos hospitales para toda la población y, como consecuencia, era un reto importante; pero a la vez interesante. Porque el enfermo renal de Canarias no podía quedar sin tratamiento de diálisis, sino que había que llegar al final para ponerle un riñón, para que su calidad de vida fuera mucho mejor. Y la verdad es que todos muy ilusionados, porque había gente que salió muy bien. Pero el ambiente era de mucha amistad. 
Yo mirando retrospectivamente creo que no se debería comenzar un programa de este tipo gratis, ni en hospital público ni privado en el sentido de que todo esto tiene unos costes, no sólo desde el punto de vista de la técnica y los materiales, sino humanos. Si las personas nos dedicamos profundamente a nuestro profesión, a hacer algo, pues todos tenemos que estar entusiasmados e incentivados. Esto fue un pequeño error que se ha ido subsanando, pero que realmente no recabó daños en lo que fue seguir hacia adelante en el desarrollo del trasplante que ha ido muy bien.

"Pudimos convencer al resto de los compañeros que era muy necesario no fracasar y llevar al paciente al quirófano, a sabiendas de cómo estaban sus arterias. Y ello fue un éxito tremendo porque hizo que en el año 95 obtuviéramos el éxito mayor de supervivencia de injertos en pacientes trasplantados a cinco años y fuera de los mejores resultados por millón de habitantes del mundo".

Canarias, además, ha tenido la singularidad, con respecto a otras comunidades autónomas, que había una incidencia muy alta en la diabetes ¿Eso cómo lo llegaron a afrontar?
La situación realmente cuando empezamos no lo sabíamos. Y fue realmente en el año 90 cuando el equipo quirúrgico, que éramos urólogos, empezamos a recibir “muchas quejas” de los propios colegas nefrólogos que veían a los pacientes trasplantados en sus hospitales. Eso nos hizo ponernos las pilas. Y averiguar que, aunque no teníamos más complicaciones que otros hospitales trasplantadores, los nuestros, en relación a infecciones y a complicaciones vasculares sí eran un poco mayores. 
Hicimos un estudio con el equipo de nefrología y nos vinimos a dar cuenta, entre los años 90 y 95, que vivíamos en el sitio donde más diabéticos del mundo había por cada millón de habitantes. Lo cual suponía que de cada tres insuficientes de Canarias: uno era diabético y la elasticidad de sus bacterias era mucho peor que la del resto de otros Comunidades. Nos llevó a empezar a iniciar una consulta en el servicio de urología propia de trasplante, que fue cuando yo me metí de lleno o me eligieron coordinador quirúrgico de trasplantes renal de Canarias, y entonces teníamos que ver a todos los pacientes, sobretodo, los que eran diabéticos porque había una serie de pruebas complementarias (en aquel momento no había escáner ni resonancias solo radiografías) eran costosas y laboriosas. Pero al final pudimos convencer al resto de los compañeros que era muy necesario no fracasar y llevar al paciente al quirófano, a sabiendas de cómo estaban sus arterias. Y ello fue un éxito tremendo porque hizo que en el año 95 obtuviéramos el éxito mayor de supervivencia de injertos en pacientes trasplantados a cinco años y fuera de los mejores resultados por millón de habitantes del mundo. 
En el 99 se volvió a colaborar y uno de los éxitos que hemos tenido en Canarias es que el paciente desgraciadamente en un momento determinado muere por otras patologías, pero con su riñón. Eso es muy importante porque nos llevó a ser mucho más exhaustivos y laboriosos en la decisión de dónde poner el riñón. El riñón para que lo comprendan se ponen en fosa iliaca derecha o izquierda y antes cuando lo iniciamos no tenían datos de qué hacer y lo hacíamos en el derecho. Hoy en día eso ya no sucede porque en ocasiones el derecho no era el ideal y había que ir al izquierdo. El mismo paciente se llevaba dos intervenciones porque no la podía poner en un lado y tenía que ir al otro. Y todas esas dificultades que se han ido superando ha hecho que el programa siga siendo un éxito.
Hace unos días el gerente de la Asociación de Enfermos Renales de Tenerife (ERTE), Avelino Parrilla, aseguraba que las políticas de prevención, la falta de hábitos saludables en la sociedad han sido hasta ahora "un fracaso" ¿hasta que punto una vida saludable evita un proceso agresivo y expectante como es un trasplante?
Eso es una discusión antigua que yo mismo tuve con un cirujano político. Fue en el 2007 cuando se decía que se necesitaba otro equipo de trasplantes en las islas por la cantidad de habitantes que éramos y por el número de diabéticos. El problema no era poner otro equipo, el problema era que el paciente corrigiera la diabetes y no se llegara a la situación de perder el riñón. De ahí viene lo de la vida saludable, es decir, que el diabético en Canarias está muy mal tratado. El de tipo2, que es el que a la larga pierde el órgano y otras facultades del organismo, por mal tratamiento consiste en vida saludable: dieta adecuada y vida saludable. Es la alimentación y la consanguinidad. Se ha comido muchos hidratos de carbono y se ha demostrado que tanto las papas como el arroz producen mucha azúcar en el metabolismo orgánico. 
¿Recuerda casos de éxito memorables de trasplantados?
La anécdota más bonita del primer trasplante fue a una señora que cuando le preguntamos que había sentido, una vez se le quitó la sonda y estaba haciendo una vida normal, que todos pensábamos que era comer un plátano y comer mejor pues ella lo que nos manifestó: “tener ganas de orinar, sentarme y oír el chorro”. O sea qué cosa más sencilla para nosotros y qué importante para una persona que llevaba años sin orinar ni gota. Entonces son anécdotas humildes las que vamos encontrando y con la satisfacción que los pacientes salgan adelante. También hay otra anécdota de una chica que se le trasplantó el páncreas y el riñón, que no tenía hijos, y se quedó embarazada que nos puso a todos los pelos de punta porque tener un órgano en el lado derecho y otro en el izquierdo y el feto en el centro era un riesgo muy grande. Al final, había que programar hacer una cesárea y afortunadamente todo sale bien. Son anécdotas miles como cuando tenemos a los pacientes cruzados que, e incluso, no se conocen. 
Hay otro tipo de donantes como es el altruista que es una persona que se presenta en el lugar cuando se trasplanta a donar el riñón a quien sea y eso tiene un estudio muy exhaustivo. Se forma una rueda entre los hospitales, el de aquí y de fuera, todo en el mismo horario. Esa hora que tenemos de menos aquí, es afortunada pero rara por otra, porque si se empieza una operación a las 9h en la península nosotros a las 8h tenemos que estar haciendo lo mismo. No puede haber diferencia porque si uno se arrepiente se rompe la rueda y se puede arrepentir hasta antes de entrar en el quirófano. Habló de los trasplantes cruzados de vivos. Todo eso son anécdotas bonitas pero hay que estar muy planificado para que todo esto salga bien.

"Solinger, que viene con frecuencia aquí tiene un proyecto muy bueno de células madres para la diabetes que creo que es el futuro. Esto es algo peculiar, importante. Porque hablamos del control de la diabetes desde el año 95 y estamos en el 2019 y no se ha tomado ninguna medida importante al respecto".

¿El futuro de los trasplantes cómo lo ve? 
Yo siempre lo que he comentado que hay dos opciones: si mejoramos la calidad de vida de la humanidad eso lo veo lejos porque usted ve cómo se llega a Marte, pero se mueren de la malaria aquí al lado. Entonces es un tema muy difícil de solventar. Pero no cabe la menor duda que el futuro está en las células madres, el camino va por ahí: la regeneración del órgano antes de que se deteriore del todo con células madres. Evidentemente esto es un proyecto ambicioso. Cuando comenzamos nosotros los trasplantes de riñón -no le he comentado- que en Wisconsin hay un índice de diabetes como nosotros y un equipo de cirugía fuimos allí a aprender cómo se ponía el páncreas. Y el jefe de servicio de allí, Solinger, que viene con frecuencia aquí tiene un proyecto muy bueno de células madres para la diabetes que creo que es el futuro. Esto es algo peculiar, importante. Porque hablamos del control de la diabetes desde el año 95 y estamos en el 2019 y no se ha tomado ninguna medida importante al respecto. Seguimos viendo chicos jóvenes obesos. Esto tiene prioridad y es más barato que lo otro, pero, de momento,  lo importante es que los equipos de trasplantes no pierdan el ánimo y sigan adelante, sobretodo, el de trasplante de vivo.

Entrevista a Rodríguez De vera | ATLÁNTICOHOY TV