Relevo presidencial y vuelta a la actividad

La actividad futbolística competitiva regresó a Tenerife al término de la guerra civil, en abril de 1939. Antes, todavía hubo tiempo para celebrar algunos amistosos destinados a recaudar fondos para el ejército nacional. Y también algunos choques de carácter estrictamente benéfico como el organizado el 15 de enero de 1939 en el Stadium para ayudar a Quico Tejera, emblema del Real Unión que se encontraba gravemente enfermo y que fallecería ese mismo año. Y en abril, una vez acabada la contienda, el Stadium se llenó para rendir homenaje a Ángel Arocha, mito blanquiazul fallecido en la guerra civil.

Aquel homenaje a Arocha concluyó con un amistoso Jóvenes-Veteranos que harían fortuna durante años, formando con los 'mayores' aquellos que habían sido compañeros de Arocha durante su etapa en el Tenerife: Cayol; Llombet, Ruperto; Victoriano, Morera, Oche; Quique, Antonio Núñez, Chicote, Cubas y Diego. Esos futbolistas, además de años tenían orgullo... y como perdieron esa cita, exigieron revancha y dos semanas después –con los refuerzos de mitos como Chicho, Peregrino, Rancel, Graciliano Luis y Luzbel– golearon (7-1) a los jóvenes en el Stadium con tres tantos de Chicote, que se comprometería con el Tenerife. 

Una vez terminada la contienda, el primer paso fue reorganizar las estructuras organizativas. Y el eterno secretario general blanquiazul, José Díaz Prieto, fue el encargado de dirigir el fútbol insular desde la Federación Tinerfeña de Fútbol. Mientras, en el Tenerife, el presidente Pelayo López, arquitecto de gran prestigio, tuvo que abandonar la entidad para dirigir, desde Madrid, la reconstrucción de regiones devastadas. Tras una breve etapa con Eduardo Valenzuela como presidente, le sucedería Heliodoro Rodríguez López, que había sido vicepresidente blanquiazul durante una década y 'mano derecha' de don Pelayo. 

En esas circunstancias se organiza una nueva edición del Campeonato Insular, en el que vuelven a tomar parte los 'cinco grandes' del fútbol insular: Tenerife, Iberia, Price, Hespérides y Real Unión. Con Andrés Llombet como entrenador, el equipo blanquiazul prepara el curso con decenas de partidos amistosos preparatorios. En uno de ellos, el Stadium vuelve a llenarse con motivo del homenaje al mítico Gilberto Cayol... lo que no significa su retirada, pues aún se alineará en varios encuentros, alternándose en la portería con Abel, que con el tiempo haría carrera en el Atlético de Madrid. Y es que la emigración no paró tras la guerra. 

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Heliodoro Rodríguez López accedió a la presidencia del Tenerife.

Así, mientras Arencibia seguía en el Atlético de Madrid, llamado durante años Atlético Aviación, el Tenerife no pudo cerrar el regreso de Rancel, que tras triunfar en el Betis antes de la guerra se marchó al Girona tras la contienda, para luego recalar en el Murcia, el Constancia o el Mallorca... Además, el conjunto blanquiazul vio como el Español que dirigía Patricio Caidedo 'pescaba' en la Isla a Semán, Quique y Gabriel Jorge. El primero no tardaría en regresar, mientras Quique ficharía poco después por el Barça... y Gabiel Jorge se convertiría en mito de los periquitos y en internacional absoluto, al jugar el primer partido con España tras la guerra civil. 

Y es que, tras la contienda, seguía habiendo mucha diferencia, al menos económica, entre los clubes profesionales de la Península y el fútbol amateur que aún se jugaba en la Isla.