Querido lector

Dos años de vida ya, cada martes, en la Casa del parque, como muy bien la bautizó mi buen amigo Fabio. Dos años de compartir amistad, vivencias y letras. Dos años en los que todas hemos crecido en la literatura y en humanidad a través de la palabra.

Una prueba de lo que te cuento ha quedado reflejada en la antología que acabamos de publicar, “Palabras al atardecer”. Más de 200 páginas de versos y prosas en el que cada una de las 21 autoras participantes ha volcado recuerdos, emociones, fantasías y creatividad a corazón abierto.

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Un libro solidario cuyos beneficios aportarán un granito de arena en la lucha contra el cáncer infantil de la Fundación Alba Pérez, y del que todas nos sentimos orgullosas. La artífice de que este ilusionante proyecto haya sido posible es Albertine Orleans y su asociación cultural AOC, mecenas del arte vinculado a la ayuda humanitaria en Canarias, en definitiva un puñado de personas que se han unido para hacer realidad un sueño y con él poder ayudar a los demás.

Alisios de verso y prosa es en mi mundo de letras una de mis prioridades. Me siento orgullosa de todas y cada una de las mujeres que componen este ramillete de personas entusiastas de la literatura, así como del trabajo que yo misma realizo con ellas y que me hace sentir útil y viva. Cada tertulia de martes en la Casa del parque, es una inyección de amor y vitalidad para nosotras y eso se transmite en nuestros escritos día a día.

Ahora, inmersas en nuestra “Primavera de libros” abrimos las tertulias invitando a un autor/a cada semana para compartir y empaparnos de la vida literaria de aquellos que iniciaron el camino de las letras antes que nosotras, por lo que cada martes es diferente y mágico. ¡Larga vida a Alisios de Verso y Prosa!

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Otro día te contaré más. Hoy me despido y te dejo una de mis aportaciones al libro recientemente publicado y que presentaremos en Gran Canaria el 18 de junio.

Alisio y Siroco

Remueve fuerte el Siroco

los ojos de aquel tuareg,

y se aproxima despacio

queriendo sin saber querer.

Y sorprende así al Alisio,

lo envuelve en el dulce enigma,

aunque les cueste entenderse,

cuando la luna ilumina.

Piel con piel y beso a beso,

no hace falta el mismo idioma,

para saber que el amor

desde el desierto se asoma.

Y se baña en blanca espuma,

y se protege del viento,

abrazando la ilusión

y abrigando el sentimiento.

Luego llega la tormenta,

de la pasión compartida,

donde el roce de una mano

renueva la sabia viva.

Pero el Destino que manda,

deshizo el abrazo firme,

pues Alisios y Sirocos

deben siempre volar libres.