¿Qué debemos cambiar para salvar el planeta? Lo que no te cuentan

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Los expertos lo confirman. El planeta se calienta, motivado por la actividad humana, convirtiéndose en un lugar cada vez menos habitable.

Hace años que la Organización Mundial de la Salud nos advierte del aumento de la contaminación ambiental en las ciudades. Solo hay que pensar que la mitad de los ciudadanos de España están expuestos a niveles de contaminación 2,5 veces mayores a los permitidos. Pero ¿conocemos los riesgos a los que nos enfrentamos?

Como muestra, el pasado año se produjeron hasta 30.000 muertes en España por afecciones derivadas de la polución, cuya principal fuente de contaminación fue, aparte de la industria, el tráfico rodado. Con cerca de 30 millones de vehículos en el país, parece imposible revertir esta tendencia. ¿O no?
La crisis sanitaria de la Covid-19 nos demostró que se puede.

Como resultado de las limitaciones al tráfico en España, se detectó un importante descenso en la polución en tan solo dos meses. Estos datos llevan a los científicos a afirmar que si esta disminución se mantuviera de forma permanente, se evitarían las pérdidas de cientos de miles de vidas en cuestión de una década.

Pero el coche no es el único emisor contaminante al que nos enfrentamos. La lista de enemigos del medioambiente es lamentablemente larga, y muchos de ellos pasan casi inadvertidos.

Los principales puertos y aeródromos de España también afectan a la calidad del aire. Se trata del medio de transporte más contaminante por pasajero.

Los fuegos artificiales son otros enemigos poco conocidos del medioambiente pues emiten plomo, cobre y otras toxinas que, según diversos estudios, dañan las células humanas y los pulmones de los animales. Aunque los ciudadanos solo están expuestos a estas sustancias un corto período de tiempo cada año, resultan mucho más tóxicas que los contaminantes que respiramos cada día.

Por otro lado, aunque la tecnología nos facilita la vida, el hábito de cambiar de teléfono móvil cada año, junto a la adquisición de ordenadores, videojuegos y demás aparatos electrónicos, genera una contaminación sin precedentes que aumenta al ritmo de sus ventas e implica lanzar al medio ambiente una cantidad inimaginable de sustancias tóxicas.

El cúmulo de basura electrónica alcanzó recientemente un nivel récord, con más de 50 toneladas, todo un peligro para la salud y el medio ambiente al contener sustancias como mercurio.

Asimismo, aparte de la irrupción de las mascarillas quirúrgicas como elementos contaminantes que pueden tardar hasta 400 años en descomponerse, sustancias como el glifosato, los pesticidas o la presencia de microplásticos en nuestras aguas hacen que vivamos rodeados de sustancias nocivas para nuestro organismo sin que apenas nos demos cuenta.

Por ello, cada vez son más voces las que piden a la Unión Europea una legislación más fuerte en la materia y, sobre todo, un plan de urgencia para salvar el planeta. Aparte de que todos los países deben poner de su parte, muchos avances dependerán de que la humanidad esté dispuesta a reducir su nivel de confort.

¿Y tú? ¿Estarías dispuesto a olvidarte del coche o de otras comodidades a favor del medioambiente?

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