Psicólogos advierten del deterioro de los derechos de las mujeres por la COVID-19

Tubigú

El Colegio de Psicólogos de Santa Cruz de Tenerife ha advertido del deterioro de los derechos de las mujeres como consecuencia de la pandemia de la covid-19, y en concreto de su salud mental en la pandemia como consecuencia del entorno laboral y las cargas derivadas de los roles de género.

En su declaración institucional con motivo del Día Internacional de la Mujer el Colegio de Psicólogos indica que la pandemia ha sacado a la luz desigualdades "enquistadas en nuestra sociedad que no resultaban tan evidentes y ha demostrado la dependencia que como comunidad tenemos de las mujeres, tanto en los servicios esenciales como en el ámbito del hogar".

Entre las consecuencias de la pandemia, se han evidenciado las desigualdades estructurales en todos los ámbitos: económico, sanitario, de protección social, y las restricciones han supuesto una grave amenaza para los derechos de las mujeres, conquistados con gran esfuerzo, pero que se han demostrado extraordinariamente frágiles, añade.

"Las mujeres sufren un deterioro de su salud mental"

"Los hogares, en los que tuvimos que encerrarnos durante meses y en los que aún continuamos pasando muchas más horas de lo habitual, no son espacios seguros para las mujeres afectadas por la violencia de género", advierte.

Varios estudios científicos concluyen que las mujeres sufren un deterioro de su salud mental en el contexto de la pandemia, presentando un mayor estrés y más trastornos depresivos o de ansiedad, a consecuencia del entorno laboral y las cargas derivadas de los roles de género, como los cuidados, también los emocionales.

Las medidas restrictivas, los cierres de los centros educativos, de los centros de día y otros recursos asistenciales para el cuidado y la atención a niños, niñas, adolescentes y personas dependientes, han recortado también los derechos de las mujeres, ya que es en ellas sobre quien más recaen los cuidados, continúa.

Cuando desaparecen los servicios públicos, las mujeres son las grandes perdedoras que renuncian a su actividad profesional total o parcialmente (a través de reducciones de jornada, con trabajos más precarios y peor remunerados) para prestar los vitales cuidados a los hijos e hijas y a personas dependientes.

Trabajo de cuidados no remunerado

Si antes de la pandemia las mujeres asumían más del doble del trabajo de cuidados no remunerado, es previsible que esta cifra haya crecido en los últimos 12 meses.

Esta labor esencial es un impulsor de desigualdad, al no ser asumida con una distribución equitativa, y está estrechamente relacionada con otras cuestiones como la brecha salarial, o la carga mental, con sus importantes repercusiones a nivel psicológico.

"En la importante tarea que tenemos por delante de reconstrucción social y económica, desde el Consejo General de la Psicología consideramos imprescindible que las administraciones incorporen la perspectiva de género para corregir las graves repercusiones que el covid-19 ha tenido sobre las mujeres, como la violencia de género, y el reparto equitativo y corresponsable de los cuidados", afirma.

Propiciar la participación de las mujeres en este proceso puede ser una importante oportunidad para que esta terrible vivencia no suponga un retroceso en los derechos de las mujeres, sino todo lo contrario. Un camino hacia la igualdad real, añaden los psicólogos.

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