Prisión por homicidio y maltrato al marido de Romina

El Juzgado de Instrucción número 1 de Arrecife (Lanzarote) ha ordenado el ingreso en prisión del marido de Romina Celeste Núñez, la joven desaparecida la noche de Año Nuevo, por delitos de homicidio o asesinato y de maltrato habitual, según informa el Tribunal Superior de Justicia.

La magistrada encargada de ese Juzgado ha asumido el caso en su condición de juez con competencias en delitos de violencia machista en Lanzarote, ya que considera que existen indicios de que Raúl D.C. mató a su esposa, en contra de lo que ha sostenido hasta ahora: que se la encontró muerta la noche de Año Nuevo al regresar a casa, que se puso nervioso y que solo se deshizo de su cadáver.

Raúl D.C. estaba sometido a vigilancia por la Guardia Civil desde el mismo momento en que acudió al cuartel a denunciar la desaparición de su esposa, con una semana de retraso.

Según han informado fuentes judiciales, los investigadores interceptaron una conversación del sospechoso con un familiar en la que contaba cómo se había deshecho del cadáver de su mujer, cuando hasta ese momento había sostenido que no sabía que le había pasado.

Ello precipitó su detención, llevada a cabo el pasado domingo por la tarde. Raúl D.C. defendió entonces ante los agentes que no había matado a su mujer, pero reconoció que había intentado hacer desaparecer su cadáver, primero quemándolo en el jardín de su casa y luego arrojando sus restos al mar en diversos puntos de la costa.

La Guardia Civil había solicitado este miércoles prolongar su detención durante 48 horas más, pero la juez no consideró necesaria esa medida y decidió empezar a interrogarlo.

Raúl D.C. ha prestado declaración durante unas dos horas, tras las cuales la juez ha aceptado la petición de la Fiscalía de Canarias de que se decrete su ingreso en prisión por delitos violencia machista (homicidio y malos tratos habituales).

Los agentes también han seguido recogiendo indicios del coche de alquiler que el detenido asegura que utilizó para desplazarse por la costa de Lanzarote para tirar los restos de su mujer al Atlántico.