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Pitaya palmera, de cultivo experimental a volúmenes y excelencia insospechados

Tubigú

Enclaves lave en nuestras islas que realmente merecen una atención y una sensibilidad especiales. Plantarse en una finca ecológica como la de El Sombrero La Mendoza (cerquita de Santa Cruz de La Palma) nos acerca a lo mejor cuando hablamos de producto local cuando, más de una vez, pensamos en teorías abstractas del “kilómetro cero”.

In situ, en este enclave de Breña Baja, pasamos un rato formidable con Esteban Lorenzo. Anfitrión en su ‘feudo’ impactante entre tantos cultivos que atesoran el concepto de la tan ansiada sostenibilidad. Entre las variedades de frutales y verduras, una protagonista tan especial y que cobra gran protagonismo en la Isla Bonita: pitaya palmera, que lo “está bordando” en el sector primario canario.

La pitaya ha tenido tal éxito que lo que fue hace unos años un proyecto experimental ahora requiere el replanteamiento del cultivo específico de esta maravilla del campo. Esteban Lorenzo empezó con la actividad como curiosidad y para observar cómo se comportaba una planta exótica. “Hoy en día afirma-, después de 11 para 12 años, la producción es algo que merece la pena teniendo en cuenta aciertos y errores, que también hemos cometido”.

El productor palmero explica que “ahora se precisa cambiar las estructuras para sostener este cultivo específico, teniendo en cuenta que el peso de las ramas sobre los soportes no es cualquier cosa y en su apogeo llega a unos 400 kg por cada planta pues es pura agua, prácticamente. En esta zona, dos o tres veces al año arrecia el viento desde la cumbre y puede echar abajo todo y puede perderse”.

Esteban Lorenzo comenta que produce al menos quince variedades, algunas excelentes y se han importado otras. Esa roja intensa por fuera y blanca por dentro se ha demostrado como una joya en la gastronomía y cocineros como Pedro Hernández Castillo, El Duende del Fuego, hace con ella ‘diabluras’, desde mousses, sorbetes o helados, además de licores, e incluso en ensalada.

Además de una intensidad cromática prodigiosa en cada casa, la pitaya aporta elementos favorables para la salud del organismo. Cabe recordar que hasta hace poco, Esteban Lorenzo presidió la Asociación PitaPalma, creada en la Isla Bonita para fomentar el cultivo, la conservación de la importación, selección de las mejores variedades y asesorar a las personas que quieran empezar el cultivo.

“En definitiva, comunicar en qué se ha fallado para que no vuelvan a caer en los mismos errores, que es el objetivo del colectivo de productores de un cultivo cuyo volumen va creciendo de forma espectacular. “Empezamos con escasos kilos por cosechero y este año subimos a unos 12.000 kg; la expectativa a dos o tres años vista con los sembrados es de 40 o 60.000 kg”.

Aparte de la pitaya, en el recorrido disfrutamos de espléndidos plátanos, pitangas, pimienta picona,carambola, aguacate, papaya, mamey…”.

Francisco Belín

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