Pensando, haciendo y sintiendo en equipo

                                                                                                                                                                                           “Ir juntos es comenzar.

Mantenerse juntos es progresar.
Trabajar juntos es triunfar.”

Henry Ford

Está comprobado, que cambiar el marco donde se desarrolla el trabajo diario, da la oportunidad de poner en valor competencias, fortalezas, capacidades, habilidades y soluciones que, en el ajetreo del día a día, es complicado que se hagan visibles.

Las exigencias cotidianas dificultan generar estos espacios, y disponer de ese tiempo necesario, para hacer las valoraciones y evaluaciones precisas que permitan averiguar lo qué está sucediendo en el seno de las organizaciones, reconocer lo que ocurre con los equipos y con cada una de las personas que los integran.

Es importante poder contar con esos espacios alternativos, donde el juego y la creatividad sean los protagonistas de alguna jornada de trabajo. Se trata de facilitar un ambiente diferente, más cercano a lo lúdico y al juego, que permita a quienes integran las organizaciones redescubrirse y/o descubrirse como individuos y como equipo. Disponer de este entorno para la puesta en común de cuestiones importantes, para exponer dudas, plantear inquietudes… permite tomar el pulso al equipo y poder hablar de actitudes y valores, lo cual se hace cada vez más necesario.

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La creatividad y el juego son herramientas básicas  | IMAGEN DE LA RED

Este tipo de trabajos ayuda a definir cuáles son los siguientes pasos a dar, teniendo en cuenta los recursos y las fortalezas de los que se dispone y, sobre todo, qué oportunidades nuevas se pueden generar en un mercado competitivo y cambiante que va a mucha velocidad, donde la satisfacción de los clientes es la prioridad.

La motivación y la reflexión son objetivos básicos de este tipo de jornadas, donde se ofrece un espacio y un tiempo que permita compartir, libres de juicios y de prejuicios, soluciones creativas que impulsen el crecimiento y desarrollo del equipo y de cada uno/a de sus componentes.
Parar y analizar el momento presente (¿Cómo estamos y qué está sucediendo?) y desde ahí averiguar, qué se quiere (¿Cuál es el horizonte a corto y largo plazo?), no sólo da dirección y foco, sino que ayuda a cohesionar e ilusionar.

Los objetivos compartidos son una fuente importante de motivación y de acción. De ahí la necesidad de pensar, hacer y sentir en equipo.