Paqui: doble solución

Algunos de los fichajes más significativos de la época dorada del Tenerife triunfaron en la Isla tras una milagrosa reconversión. Francisco Nicolás Veza Fragoso, conocido como Paqui (Alicante, 1970), es un ejemplo. Vino como interior zurdo, casi como extremo izquierdo puro… y dos décadas después de su marcha, la afición blanquiazul aún añora un lateral zurdo como él. Una vez asentado en la defensa, siempre se le fichaba un sustituto (Rafa Berges o Percy Olivares fueron los más destacados), pero siempre acababa el curso de titular. Y desde que se marchó, en el verano de 1995, por esa zona han pasado Alexis Suárez, Rojas, Motaung, Nyathi, André Luiz, Javi López, Basavilbaso, Fran Caínzos, Bermudo, Roberto Carlos, Ayoze Díaz, Fagiani, Héctor Sánchez, Clavero, Bellvís, Beranger, Meji, Raúl Llorente, Salva Ruiz, Igor Arnáez, Aurtenetxe, Saúl García, Iñaki o Camille, amén de jugadores propios de otras demarcaciones reconvertidos en laterales zurdos como Pablo Sicilia o Raúl Cámara.

Y aunque algunos alcanzan el aprobado, ninguno ha mejorado las prestaciones de Paqui. De hecho, uno de los últimos grandes éxitos blanquiazules, el ascenso a Primera División, se logró sin lateral izquierdo y con el citado Pablo Sicilia en esa posición. Pero en el otoño de 1990 el Tenerife no buscaba un lateral izquierdo. Ese puesto estaba cubierto con Salvador Revert. Donde no tenía un zurdo era en el centro del campo, pues Quique Estebaranz no era centrocampista y Marcel Sabou o Eduardo Ramos no eran jugadores de banda. Y así, aunque tenía a toda la plantilla disponible, Azkargorta se veía obligado a alinear siempre un equipo cojo, en el que ni Redondo lograba destacar, que en el Heliodoro no le ganaba a nadie y llegó a sumar más de cuatrocientos minutos sin marcar un gol. Hasta que, el 24 de octubre de 1990, Santiago Llorente se trajo un interior zurdo del Barcelona Atlético de sólo 19 años. Internacional sub 21, Paqui era una de las perlas de la cantera azulgrana, donde se exigía jugar con “extremos abiertos”.

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Paqui, cuando actuaba de blanquiazul.

Descubierto por Oriol Tort en una selección valenciana, se pulió en La Masía y brilló en el Mundial juvenil de Arabia Saudí. Azkargorta le dio el visto bueno y destacó “sus cualidades de interior ofensivo y su fortaleza física”. Y anunciaba que “Paqui nos permitirá realizar más combinaciones en mediocampo”. Muchas combinaciones no hizo el técnico. Paqui debutó en Cádiz con victoria (1-2) y resolvió el problema que había en el puesto de interior zurdo: jugó todos los minutos hasta que se lesionó de extrema gravedad ante el Betis el día que destituyeron a Azkargorta. Tardó quince meses en volver ser titular con el Tenerife y, cuando regresó al once, también coincidió con un cambio en el banquillo. Fue el día del debut en el banquillo de Jorge Valdano y le encargaron que solucionara otro problema: lesionado Revert, no había lateral izquierdo. Paqui ocupó el puesto y jugó como titular los ocho partidos que cambiaron la historia del Tenerife.

A partir de ahí, aunque a veces empezara el curso en el banquillo, Paqui ofreció siempre una respuesta notable en una zona que el Tenerife rara vez ha tenido bien cubierta en las dos últimas décacas. Y donde los aficionados echan de menos a un jugador que fue campeón olímpico en Barcelona 92 y que en sus cinco temporadas en el Tenerife, en las que disputó 118 partidos oficiales, se reveló como un experto en solucionar problemas.