Otra perspectiva de la sostenibilidad desde un tarro con gofio

HOSPITEN

Quizá tendamos muchas veces, en los distintos aspectos de nuestra sociedad, a generalizar sin en realidad caer en la cuenta: la suma de pequeños detalles hacen el todo.

Hubo, hace más de dos décadas, una ebullición de la gastronomía. Paulatinamente se ha mirado ésta a través de otros prismas asociados en ejes que en verdad son los que van a fructificar en un futuro a corto plazo. Nuevo turismo-sector primario-producto de cercanía; sostenibilidad (ambiental, económica, social) más la conservación de la naturaleza, paisaje, ecosistemas, hábitats,…

A todo ello se ha unido precipitadamente la realidad a la que nos ha abocado la pandemia de la Covid-19.

Autenticidad… Todo lo anterior suenan a #hastag pero no es así en absoluto.
La sostenibilidad no es una tendencia: ¡es una obligación! basada en una forma de vivir con la puesta en valor del esfuerzo de las mujeres y hombres del campo y la mar de Canarias, de los establecimientos de restauración y hotelería en el cuidado del medioambiente.

Pero en este análisis del artículo del domingo me gustaría apuntar directo a ejemplos constatables y cuantificables que pudieran pasar desapercibidos pero que muy bien abanderan esos gestos del presente que redundarán en los tiempos por venir en el bienestar de nuestras islas.

Verán. En un repaso, ahora que acaba el año, de los cuatro concursos de Agrocanarias (vinos, quesos, sales marinas y gofio) me percataba de los datos obvios de galardonados y medallas en las respectivas categorías.

Caí en la cuenta de algo que, desde luego teníamos ante nuestros ojos los catadores-as del certamen de Gofio. Centenares de muestras en tarros de 15 moliendas para que los expertos-as cataran cada uno-a con sus correspondientes cucharillas,…).

Hagamos cuentas aproximadas pero esclarecedoras. 71 muestras divididas en dos fases previas celebradas en Tenerife. 31 muestras en la fase final en La Palma. Una media de diez catadores-as por cada fase. Me sale alrededor de un millar de botes y cucharillas si no me han salido mal las cuentas.

Imaginen por un momento si el soporte no hubiera sido reciclable.

Fuese como fuese, para determinar el Mejor Gofio de Canarias 2020, que recayó en el gomero Rayco Herrera, se utilizó una respetable cantidad de soporte y material. Si nos paramos en los simples números por supuesto que nada nos diría. Un dato más.

Pero sin profundizamos subrayando que los botes para las muestras del gofio están confeccionados con un material (PLA) basado en el trigo, millo y remolacha, biodegradable ya cambia la cosa. Se usan y luego pueden agregarse al compost.

Mientras tanto, las cucharillas para probar cada muestra son de fibra de maíz, también aptas para el compostaje. Cabe remarcar, pues, la apuesta por la sostenibilidad con el empleo de material reciclable, tal y como recordaban desde el equipo de técnicos del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA).

Detalles, sí, pero que sumados con otros gestos reforzarán legados, patrimonio, vida futura e identidad… Los-as habitantes de las 8 Islas desean que esto perviva intacto para la eternidad, para disfrute de futuras generaciones.

No traerá nada bueno seguir ‘coqueteando’ con el punto de no retorno del cambio climático.

Pongamos el acento en que la sostenibilidad se ha de ir incorporando a la planificación de los sectores implicados en la gastronomía para trabajar en la línea del respeto a la cultura y el entorno del destino de cada isla y de todas en conjunto.

Francisco Belín

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