2020, 20 aspiraciones para la Educación

La verdadera reforma esperada para la Educación, si ha de darse en este 2020, solo se podrá conseguir en la medida en que todos los sectores sociales asuman su responsabilidad con la Educación, construyendo consensos amplios y duraderos que nos establezcan por encima de los diversos enfoques ideológicos y de los proyectos partidistas del gobierno entrante o del que venga en cuatro años. Este comienzo de una década, 2020, además abre las puertas –se espera- a una nueva legislatura, mayor razón, sí cabe, para replantearse la asignatura pendiente en España, la de una conciliación democrática hacia la Educación.


Hablamos de que nos preocupa el Cambio Climático, la Violencia de Género, la Paz, el Respeto de todo tipo –con mayúsculas todos ellos, sí, no es una errata-, entre otras muchas preocupaciones comunes, que vinculamos a la Educación, preocupaciones estas que abarcan contenidos en el aula para concienciar a nuestros alumnos en ellas. ¿Pero realmente dirigimos la Educación hacia todos esos elementos discordantes o solo nos limitamos a poner parches, desde la LOGSE, LOE, LOMCE, o mirándonos en el recuerdo hacia la EGB, BUP y COU? ¿Quizás nos perdemos en la nostalgia hacia Sistemas Educativos del pasado y no solidificamos los del presente? Todo ello, considero, nos aproxima a un continuo perder el tiempo. Ante esto confío en que 2020, nos traiga, si no 20, al menos 10 razones sólidas que fortalezcan nuestra actual LOMCE. No se trata de cambiar una “g” por una “m” o quitarlas, sino que se trata de abrir una puerta en esta nueva década que comienza para que la Educación sea el verdadero soporte de una sociedad, la española, que necesita realmente que construyamos una generación de futuro, en el presente, hoy, mirando hacia los valores, el ser persona, ante todo, y tener confianza en estos jóvenes o niños a los que educamos desde el aula. Probablemente ha llegado la hora de sustituir los caprichos políticos de turno, los caprichos de colorear y pintar la Educación según el torno ideológico del que gobierna, y pensar que nuestra Educación es el baluarte y sostén de la formación de generaciones y generaciones de jóvenes.
“Si no somos capaces de definir un sistema educativo que permanezca inalterable en sus aspectos fundamentales durante al menos 15 años, jamás conseguiremos mejorar nuestros resultados”

Repasando la hemeroteca me encontré con un artículo del ABC, de 2 de junio de 2016, que justamente cita 10 razones para convencernos de que hay que abogar por una Educación robustecida que no necesite de continuos parches o revisiones. Recuerdo, por cierto, que uno de los últimos mensajes de Navidad, de su Majestad Don Juan Carlos I, se centró en esto, en que los partidos políticos, aquellos que nos representan, dejasen a un lado la ideología, y se plantearan un verdadero Pacto de Estado por la Educación. Creo que ese mensaje fue en diciembre de 2012, pero seguimos esperando, y no por causa de sus Majestades, sino por el protagonismo político de muchos.
Sin embargo, como se trata de dar una mirada positiva a este 2020 que ya ha comenzado acojo estas al menos 10 razones ofrecidas por el ABC, que nos llevan a comenzar un año reflexionando. Una nueva década, que parece comienza con un nuevo Gobierno Central en España y que deberá revisar cómo solidificar nuestra Educación y hacerlo desde lo prioritario, con la opinión de todos, con un auténtico Pacto de Estado por la Educación.
Sí, un Pacto de Estado en materia educativa. El rotativo madrileño recordaba en 2016 que “si no somos capaces de definir un sistema educativo que permanezca inalterable en sus aspectos fundamentales durante al menos 15 años, jamás conseguiremos mejorar nuestros resultados”.
Por otro lado, aconsejaba “desarrollo consensuado de la LOMCE. Puede que la LOMCE –o como la pretendan denominar ahora- haya tenido una fuerte oposición. Pero tras varios años después de su entrada en vigor, derogarla puede ser peor. Los expertos prefieren centrarse en determinar qué aspectos pueden ser modificados (como, por ejemplo, las evaluaciones externas de ESO y Bachillerato) y hacerlo bajo un consenso general”. Se habla de consensuar, creo que en el empleo de la conjugación de este verbo se halla una de las fórmulas magistrales para nuestra Educación.
Educación 2020.
ABC recordaba el empleo del “mínimo del 5% del PIB para la Educación. La Educación no es un gasto sino una inversión que debe estar entre el 5 y el 7% del PIB, con al menos el 3% destinado a la Universidad. Esto permitiría alcanzar la gratuidad real de la enseñanza e incluir la concertación del Bachillerato para evitar que los padres tengan que sacar a sus hijos -por falta de recursos- del centro que eligieron para la ESO”. La toma de decisión de la concertación del Bachillerato cabría, lógicamente, con el uso de ese 5% del PIB.
También el decano de la prensa nacional habla de “retocar el actual calendario escolar. Nuestros niños son los más felices de la OCDE, dicen las encuestas, pero también los más estresados por los deberes. Sería importante revisar el calendario y la jornada escolar con el objetivo de atender las necesidades del alumnado y sus ritmos de aprendizaje. Reducir la jornada lectiva y profundizar en las tutorías podría ser una opción”. Hablamos siempre de la importancia de la felicidad y de la conciliación familiar, probablemente con una nueva década haya llegado el momento.

"Hay que copiar lo que funciona en Europa, como el impulso a la formación profesional para favorecer la aparición de nuevas oportunidades de empleo"

De igual forma, se refiere ABC a la “enseñanza obligatoria hasta los 18 años. Es una medida delicada pero que va ganando adhesiones a la vista del insoportable número de ‘ni-nis’ que tenemos. Eso sí, para evitar que fuese peor el remedio que la enfermedad habría que permitir en determinadas condiciones el acceso al mercado laboral a partir de los 16 años, haciéndolo compatible con una formación específica”. Una formación específica que pasa por reforzar la Formación Profesional, otra fórmula educativa de oro.
Por supuesto, y unido al párrafo anterior, “mejorar la Formación Profesional. Hay que copiar lo que funciona en Europa, como el impulso a la formación profesional para favorecer la aparición de nuevas oportunidades de empleo. Debemos desarrollar al máximo la FP Dual, incentivando fiscalmente a las empresas que se comprometan en ella de modo significativo”.
Otra de las propuestas que hacía ABC en 2016, y sigue siendo un reclamo incesante, ahora en 2020, es “el reconocimiento a los profesores. Todos los sindicatos reclaman una ley de la función docente que consiga una carrera profesional atractiva en la que encuentren acomodo los mejores. También es necesario impulsar el papel de los directores de centro”.
 
La Constitución promueve la libertad en el ámbito educativo, que se pueda tener autonomía a la hora de elegir Educación, por ello me sumo a esta otra petición: “Libertad de elección de centro”. Hay que dotar de los mismos recursos humanos y económicos a todos los centros sostenidos con fondos públicos para favorecer la libre elección de los padres y posibilitar el acceso a todos los centros en igualdad de condiciones. Eso propiciaría una mayor implicación de las familias.
Educación 2020 y más.
Igualmente, se ha de abogar por “conciliar vida familiar y laboral. Ya va siendo hora de arbitrar fórmulas para que las familias y la escuela puedan desarrollar proyectos educativos comunes. Algunas asociaciones han pedido que se regule por ley la obligatoriedad de permitir a los padres ausentarse del trabajo dos horas al trimestre para acudir a tutorías”.
Y se me ocurren muchas más mejoras que hacer a una Educación que bien lo merece. Pero tenemos todo un 2020 para pararnos a pensar y entre todos poner el granito de arena necesario para que nuestros alumnos, nuestros jóvenes, cuenten con el Sistema Educativo que merecen. Quizás parezca esta reflexión una Carta a los Reyes Magos, tampoco deja de serlo. Toca cambiar la Educación y “EduKando” lo conseguiremos.