Notable estreno en categorías nacionales

El Tenerife 53-54 se estrenó en las categorías nacionales con un notable: sexto puesto en el grupo Sur de Segunda División, amparado en su solidez en la Isla y los goles de su tripleta ofensiva. Así, el grupo dirigido por Carlos Muñiz sumó once victorias en quince partidos en el Heliodoro, mientras que Antonio, Julito y Bolea se repartieron 44 goles. Eso sí, el equipo acusó los efectos de la insularidad: incómodos viajes que le obligaron a afrontar un calendario con dos o tres partidos seguidos como visitante, permaneciendo diez o doce días en la Península, alojados en residencias y entrenando en campos 'prestados'.

Bajo la presidencia de Domingo Pisaca, el Tenerife firmó otro gran acuerdo con el Atlético Madrid para que prorrogara las cesiones de Julito y Paquillo, permitiera el regreso de Villar y accediera a la cesión del portero Garatea. Además, negoció con el Español las cesiones de Iriarte, Fernández y Bolea, al tiempo que acertaba con el fichaje del central Isal (Hércules), mientras no brillaron Muñoz (Córdoba) o el tinerfeño Mora (Valladolid). Además, mantuvo el bloque que había logrado el ascenso el curso anterior, con la excepción de Méndez, autor de 17 goles con el Jaén, entonces en Primera División.

La pretemporada dejó triunfos ante el 'Atleti' en dos triangulares disputados en el Insular y el Heliodoro, pero la euforia se apagó con el estreno liguero y una derrota (2-1) en Jerez tras abrir el marcador y luchar contra el rival, la grada y el árbitro. En un tiempo donde costaba mucho ganar como visitante, el Tenerife dejó varias exhibiciones en el Heliodoro en una primera vuelta, con incluyó goleadas a Melilla (6-1), Hércules (5-2), Mestalla (4-0) y Mallorca (8-0). Y que se cerró con un 'atraco' en el Insular (1-1), en una cita en la que solo el colegiado andaluz Portilla Fernández impidió ganar a los blanquiazules.

En la segunda vuelta, dos tropiezos seguidos en el Heliodoro ante los norteafricanos Atlético Tetuán (1-2) y España de Tánger (1-1) dejaron al equipo sin opciones de ascenso a Primera División, premio que sí logró Las Palmas... al empatar (0-0) en Tenerife en la última jornada. Por el camino, Antonio (22 goles) se proclamó máximo realizador de la categoría –aunque la estadística oficial le privó de ese honor– y acabó el curso en el Atlético Madrid, mientras el Tenerife cerraba el ejercicio con la conquista de la Copa Heliodoro, que disputaría por última vez, al ganar (2-3) al Orotava en Los Cuartos.

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Formación del CD Tenerife que debutó en la Segunda División

Además, 1954 dejó una largo verano sin fútbol oficial, que permitió disfrutar de la visita de dos de los mejores equipos brasileños de la época: el Olaria de Río de Janeiro –que se impuso 2-5 al Tenerife en el Heliodoro– y el Bangú que lideraba el 'maestro' Zizinho, que tras ganar 2-5 recién llegados a la Isla, cayó (4-0) dos días después tras disfrutar de la noche chicharrera. Más seriedad tuvo el viaje que emprendió el presidente Pisaca por la Península para reforzar al equipo gracias al dinero obtenido con la puesta en marcha de la 'tómbola pro-fichajes del CD Tenerife' y que permitió la contratación de diversos elementos.

Por ahí vinieron el portero Padilla (Madrid), el defensa Lacueva (Español) o los centrocampistas Ricardo, Ventolrá, Arroyo y Arbiol, amén del ariete Avelino, que no hizo olvidar a Antonio, lo que propició la recuperación del ariete tinerfeño con el curso ya avanzado. Ningún fichaje triunfó plenamente, como tampoco lo haría el catalán Munné o el entrenador José Planas, que había dirigido al Barcelona en Primera División. Por ello, mediada la Liga 54-55, el Tenerife repescó a Muñiz. Y con el técnico madrileño, el regreso de Antonio y la aparición de un 'pibe' de 18 años llamado Juan Padrón, la historia sería diferente.