No sólo transportar la cocina sino también las condiciones al hacerlo

En no pocos restaurantes se plantean, día sí y día también, los repartos en los hogares (take away o el conocido como delivery) en una encrucijada continua hacia qué modelo decantarse: si compatibilizar el presencial, ambos o elegir uno de ellos.

Escuche hace unos meses a Nuño Urrea que disertaba en un webinar acerca del "Delivery en el modelo de negocio de la hostelería". La "sostenibilidad" fue en aquel momento, para Urrea, una de las claves a tener en cuenta una vez se repusiera esa ‘normalidad diferente’.
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Se trata de una actividad muy especializada para que los platos lleguen perfectamente | FB

Importante perspectiva la ofrecida por este entendido por cuando requería incidir en vertientes primordiales que constituye la actividad de reparto en los hogares y cómo esta fue una primera salida de urgencia para algunos establecimientos de restauración durante el confinamiento, aparte de productores del sector primario y tiendas especializadas de vinos, etc.
Algunos consumidores se declararon encantados por arrimar el hombro pero sí reconocieron que la cocina de sus ‘preferencias’ no llegaba a casa como esperaban. A grandes rasgos Urrea que esta expectativa del reparto que se abre para muchos empresarios tiene no pocas exigencias básicas. Entre ellas, según Urrea, la digitalización y software; no sólo transportar la cocina sino también la experiencia.
 
No queda atrás la uniformación de la marca, el packgaging, la post llamada para comprobar cuál ha sido esa experiencia... Incluso diseños de colores y olores definitorios del restaurante. Pensar, en definitiva, que no todo vale porque es una actividad altamente especializada (engranajes en protocolos, trazabilidad, pasillo sucios y limpios,..) y para la que se requieren licencias de Sanidad.