Natación: Pasión & Deporte

Tuvigú

Los seres humanos siempre han querido superar sus límites fisiológicos. Somos una especie terrestre, acostumbrada a trasladarnos de manera bípeda por nuestro ecosistema. Sin embargo, sentimos pasión por lo inalcanzable, al mismo tiempo que miedo por la incertidumbre de lo extraordinario. Filias y fobias, que nos ha llevado a intentar conquistar también el medio acuático y aéreo.

A pesar de que millones de personas en nuestro planeta no saben nadar y otro grupo considerable admite su incomodidad o miedo cuando se sienten inseguros al no tocar el fondo en un medio acuático, lo cierto es que el ser humano disfruta de innumerables beneficios físicos y psicológicos cuando se adentra al medio acuático. El agua es vital para la supervivencia humana. Más de la mitad de nuestro cuerpo, según nuestro periodo vital, es agua; pudiendo llegar al 80% en edades tempranas, pero no sólo su consumo es el causante de los beneficios que nos aporta.

La natación es el complemento fundamental para desencadenar tanto mejoras físicas como psicológicas. Cada brazada que damos nos aporta innumerables beneficios constatados en estudios científicos que refuerzan el mantra de que es el deporte más completo, ya sea cuando nos zambullimos en aguas tranquilas para descubrir la paz y evadirnos; o ponemos en marcha nuestro cuerpo para nadar en aguas abiertas o hacer unas rutinarias piscinas. ¿Pero cuáles son esos beneficios y por qué los médicos suelen recomendar su práctica?

Por la presión y la falta de gravedad que tenemos dentro del agua se produce una notable relajación de músculos y esqueleto, que se ve beneficiada por una rítmica y profunda respiración. Dependiendo de la modalidad de natación que practiquemos podremos ejercitar unos músculos u otros, pero siempre, evitando una incidencia constante o intensa que en otros deportes podría ocasionarnos molestias físicas. Al no haber carga articular, el impacto sobre huesos y articulaciones es bajo y se minimiza el riesgo de lesiones.

Nadar es un ejercicio aeróbico que nos permite quemar entre 500 y 600 calorías por hora, motivo por el que se suele incorporar en rutinas de programas de pérdida de peso. Al usar la mayoría de los grupos musculares de nuestro cuerpo nos aporta mayor flexibilidad y elasticidad que ayuda a combatir hernias, lumbalgias o problemas de cadera.

La natación mejora el consumo de oxígeno hasta un 10% y el corazón impulsa la sangre hasta un 18% más, revirtiendo en beneficios cardiorrespiratorios y en el aumento de la capacidad pulmonar.

Y aunque nos solemos centrar en cuestiones físicas, diversos estudios han realzado los beneficios para la salud de nuestro cerebro cuando nadamos.

La natación repara las neuronas dañadas, mejora la función cognitiva, favorece un estado de ánimo positivo, es un gran liberador de estrés, aumenta la concentración, impulsa la capacidad de memoria e, incluso, está demostrado que mejora el desarrollo vital de los que lo practican desde edades tempranas.

Un deporte con tantos beneficios para nuestro organismo no podemos limitarlo al verano y los días soleados de playa. Reducirlo a las piscinas exteriores o el mar nos privaría de disfrutar todo el año de los valiosos beneficios que nos aporta.

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