"El tipo de tienda que nosotros tenemos es distinto a los demás"

Calzados Afonso es uno de los comercios premiados recientemente por dar vida a La Villa de la Orotava
durante más de cien años. Anita López es su dueña y quien ha logrado mantener viva la historia de este establecimiento entre cuyas estanterías se pueden encontrar, además de calzado de la más alta calidad, cajas de sombreros centenarias o la máquina que se utilizaba para fotocopiar, hacer puros o para prensar. 

Varias generaciones de su misma familia han visto transcurrir, a través del escaparate de su tienda de calzado, 113 años de vida cotidiana en esta céntrica calle de La Orotava. La misma se ha adaptado a las necesidades de los clientes que han acudido a ella desde niños y cuyos descendientes lo siguen haciendo, pero siempre sin perder nunca la calidad de sus productos ni su oferta más tradicional.

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Horma antigua | IMAGEN AH

Calzados Afonso surgió en 1904 como la sombrerería de Alfonso López, un emprendedor que traía materiales desde Italia para confeccionar sus sombreros y que, a partir de 1920 también se centró en el mundo del zapato con el objetivo de ampliar el negocio. Anita Afonso ha querido mantener lo que su abuelo inició con tanto trabajo e ilusión, sin hacer cambios en lo que considera la esencia del establecimiento. El resultado, una tienda que también podría ser un museo.
AtlánticoHoy ha entrevistado a Anita López para conocer las claves que han hecho de este comercio un local señero en el municipio.

Calzados Afonso siempre ha pertenecido a su familia. ¿Cómo comenzó su historia?
"Todo ha pasado de generación en generación. Empezó mi abuelo, después prosiguió mi madre, que se casó con un señor de La Palma. Mi padre murió hace 23 o 24 años y tomé el relevo. Conmigo se acaba", afirma Anita, como la conoce toda la Villa de La Orotava.
 
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Anita López en su tienda de calzados | AH


Con la cantidad de establecimientos que cierran a lo largo de los años, ¿cuál es la clave para mantener un comercio a lo largo de tantos años?
Es una lucha constante. Implica ir a ferias, estar siempre viendo cosas. También implica viajar a Milán, Madrid, buscar un producto que no tengan otras empresas y por eso me muevo. El trato con los clientes es otra de las razones. Yo pienso que el tipo de tienda que nosotros tenemos aquí es distinto a los demás. Muchos son clientes de muchos años y a otros intentamos convencerles y, si hay que ponerle los zapatos, se los ponemos. Les decimos que caminen, que se los lleven a su casa, los prueben, que los vuelvan a traer. Esto se hacía hace 30 o 40 años. Ahora tú entras a un centro comercial, preguntas qué hay y te dicen, 'lo que está expuesto'. Sin embargo, cada vez que entra un cliente yo le explico que no está todo expuesto y que tengo más porque a lo mejor lo tenemos pero no se da cuenta. Entonces se los muestro.
¿Que productos destacaría?

Los sombreros, que son americanos. Sigo con la misma fábrica de Sevilla desde la época de mi padre. Ahora también traigo de Chicago, concretamente la marca 'Stetson'. Traía también unos italianos, pero los dejé de encargar porque me gusta más la calidad de los americanos. 
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Máquina registradora original | AH

¿De dónde procede la mayoría de las personas que se acercan a su tienda?

Entran más de la isla. Clientes fijas tengo muchas, algunas, de hecho, fueron compañeras mías de colegio. También vienen muchos clientes del Sur, de La Laguna o de Santa Cruz. Muchas personas del Sur me dicen que allí hay zapatos, pero más pensados para turistas, no para los residentes. Allí el calzado es muy llamativo pero los clientes lo que necesitan son zapatos de calidad. 

Se trata de un establecimiento con más de cien años de historia ¿Se ha planteado hacer reformas?

Hace 23 años pensé en cambiar la tienda. Al principio quería ponerla toda blanca pero llegué a casa y pensé 'yo no quito nada de esto'. A mí estos muebles me hablan y no los puedo quitar. Sí pusimos ordenadores, lámparas y cambiamos el piso.
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Fachada decorada de Navidad | IMAGEN AH

Impulsora de la decoración comercial navideña

¿Cómo consigue que su decoración llame tanto la atención?
Todos los años arreglo la fachada de mi casa. Lo hacía mi madre, que hace 45 años que murió. Yo seguí la costumbre y desde hace unos años para acá pensé en hacer algo para fuera del establecimiento. Todos los años he inventado algo y el diseño de este año está precioso. 

Ahora impliqué a todas las tiendas para que participaran en la decoración con motivo de la Navidad. La única condición era que fuese algo económico. Así, este año consiste en una maceta plástica, un palo de escobillón y lo más sencillo es forrarlo y que en cada una haya puesto un motivo de Navidad. Al principio pensé que íbamos a ser nada más que este trozo de calle pero al final participan como 20 comercios. Cuando pensaba que éramos cuatro o cinco dije que no me importaba hacerme responsable de rellenar la maceta con escayola o yeso rápido. Al final hubo un momento que tenía 19 macetas en casa. Es bonito porque así nos unimos. Además, yo me comprometí a comprar sidra, brindar y sacar una foto como el día de Navidad.