Casa Egón reabre para proteger su actividad centenaria en Tenerife, tras los efectos del COVID-19

"Hemos abierto hoy porque nos rechazaron las ayudas y aquí somos todos autónomos, pues nos hemos visto obligados hacerlo aunque sea para poder mantenernos un fisco”, así de contundente ha declarado uno de los cinco hermanos, propietarios de la confitería Taoro 'Casa Egón', al medio digital AtlánticoHoy con motivo del anuncio de apertura del establecimiento en la red social Facebook. Este emblemático negocio ubicado en el municipio de La Orotava (Tenerife) ofrece un servicio especial en horario intensivo de 10 a 19h.

Jesús Manuel conocido por "Chuchi" es uno de los propietarios de la centenaria pastelería artesanal. Los cinco hermanos se han visto en la necesidad económica de dar este paso este martes 21 de abril y lo han hecho para poder sobrevivir a esta extrema situación ocasionada por el Covid-19. "Si vemos que esto tiene buenos resultados, pues nos planteamos hacer el reparto a domicilio. Quien quiera algo de nuestra confitería nos llama y se lo tenemos preparado", comparte a AtlánticoHoy.
Las medidas del estado de alarma han llevado a generar cierto malestar entre los comerciantes y vecinos del norte de Tenerife. Lo que está pasando se escapa a cualquier previsión, vivimos tiempos extraños y con incertidumbre sobre el futuro próximo. Y ante algunas incongruencias que se están produciendo los canarios opinan. "Nos dicen los propios vecinos que cómo es posible que la gente pueda salir a comprar una caja de cigarros y no pueda adquirir otras cosas. Nosotros tenemos todo preparado para que no se produzca ninguna cola, con medidas de seguridad, en nuestro establecimiento. De hecho, nuestros dulces o lo que encarguen lo llevamos a la puerta si vienen en el coche hasta aquí. Sin embargo, no entendemos que, por ejemplo, se formen colas en estancos para adquirir tabaco. No lo entendemos y que se haya permitido hasta ahora", asevera Jesús Manuel.
"Nos dijeron que nos rechazaron la ayuda porque podemos estar produciendo, pero, ¿cómo vamos a producir si la gente no ha salido a la calle?. Esto es lo que pensábamos en este tiempo que hemos mantenido el negocio cerrado. Menos mal que diez empleados de nuestra plantilla si nos aceptaron el ERTE. Nosotros pagamos 600 euros de cuota de autónomo y tenemos que mantener este negocio que, aunque esté con las puertas cerradas, cuesta dinero. Hablamos de 17 frigoríficos y toda la mercancía que tenemos guardada. La mercancía no la vamos a tirar, la ponemos en venta con la producción que vamos a hacer esta semana. Y si no se vende la donaremos como ayuda a los necesitados que se atienden en la casa del padre Antonio de La Orotava”, concluye.