¿Sabes quién fue la primera marca europea en presentar un prototipo?

Los "concept car" o prototipos son las propuestas de futuro que los fabricantes de automóviles presentan en los salones internacionales y que permiten conocer cuáles son sus estrategias y cómo serán sus nuevos productos.

Opel asegura que en 1965 fue el primer fabricante europeo en presentar un coche concepto, que es como también se conoce a los prototipos.

Fue en el Salón alemán de Fráncfort, donde exhibió el Opel Experimental GT diseñado por Erhard Schnell (también responsable de los modelos Corsa A y Calibra) y que tres años después, en 1968, se convirtió en el primer prototipo en pasar a la producción en serie.

Se trataba de un biplaza que empleaba elementos industriales y de diseño poco visto para la época, como un motor de 1.9 litros y 90 CV con el que era capaz de alcanzar los 185 km/h, faros escamoteables y sin maletero. Su forma de botella de Coca-Cola le convirtió en una leyenda y en objeto de deseo, según Opel.

Le siguió, en 1969, el Opel CD, un gran turismo basado en la tecnología del Opel Diplomat y que, creado por el equipo de George Gallion, sobresalía por una sofisticada suspensión, un interior espacioso y un panel de instrumentos y unos pedales que se acercaban al conductor de forma autónoma.

Si los 60 y 70 fueron los años de los prototipos elegantes y coupés, la primera crisis del petróleo (1973) hizo a Opel centrarse en cuestiones más relacionadas con la aerodinámica y el menor gasto de combustible.

Así, en 1975, presentaba el GT2, que con su forma de cuña tenía un coeficiente aerodinámico Cx de 0,32, gracias a unas puertas deslizantes con rieles ocultos. Su interior contaba con soluciones adelantadas a su tiempo, como los asientos deportivos construidos con componentes de plástico y elementos modulares intercambiables con pantallas digitales y hasta un ordenador.

En 1981 llegó el Opel Tech 1 con Cx de 0,235 -del que luego se beneficiarían los Opel Kadett (1984) y Omega (1986)- con controles electrónicos y teclas táctiles electrónicas para controlar todo, salvo frenos, acelerador y embrague.

Dos años después, se presentó el Junior, un utilitario de 3,41 m de longitud, (21 centímetros más corto que la primera generación del Opel Corsa, lanzada un año antes), con un habitáculo modulable e ideas como instrumentos intercambiables, fundas de los asientos que podían convertirse en sacos de dormir y un sistema de navegación increíblemente visionario.

Una nueva y severa normativa europea de emisiones llevó a Opel a desarrollar el G90 Concept (1999) de solo 90 gramos de C02 por kilómetro recorrido gracias a sus 750 kilos de peso y un Cx de 0,22, al que siguió el Frogster (2001) con persiana eléctrica como techo para un vehículo que podía convertirse en biplaza, descapotable o pick-up con solo pulsar un botón en una PDA.

En el 2003 la marca alemana apostó por una berlina de grandes dimensiones y potente motor de 344 CV, el Insignia, que estrenaba luces Led, sistema de suspensión hidro-neumático y un mecanismo tipo pantógrafo para las puertas correderas traseras; y en 2007 por un crossover, de nombre Flextreme, que adelantaba la propulsión eléctrica con un motor diésel 1.3 que alimentaba el eléctrico que movía el eje delantero y con un consumo de 1,54 litros/100 km.

El primer prototipo eléctrico biplaza de Opel llegó en 2011, con el Rak, que tenía una autonomía de unos 100 km y alcanzaba una velocidad máxima de 75 km/h. Dos años más tarde la propulsión cero emisiones se extendía a un coupé de 4,7 metros de largo, con puertas de ala de gaviota, imágenes proyectadas en 3D cuyo, conectividad de última generación llamado Monza, que iba acompañado también de motores turbo de baja cilindrada.

En 2016, con el GT Concept, Opel volvía la mirada al pasado y desvelaba un deportivo sin marcos en las puertas, parabrisas o manillas en las puertas, que estaba propulsado por un motor turbo de tres cilindros de 145 CV; y en 2019 el GT X Experimental mostraba un SUV eléctrico de 4,06 metros con línea coupé y conducción autónoma de nivel 3