Volkswagen T-Roc: A su aire

Volkswagen vuelve a agitar la coctelera para sumar un integrante más a su gama ¿Los ingredientes? Una línea propia entre toda la pléyade de modelos de su catálogo; mimbres todocamino y un techo de estilo coupé para crear un crossover de matices deportivos y con carácter. El que se necesita para abrirse paso en una categoría, la suya, que en este primer tramo de 2018 no para de recibir nuevas incorporaciones.

Por eso, para no correr el riesgo de ser uno más, el T-Roc hace un quiebro al patrón más estándar de Volkswagen añadiendo brochazos más urbanos que, además, dan pie a otra de las características que no puede faltar en un crossover de nueva generación: un margen para la personalización. Aquí no arriesga, ya que las diferentes combinaciones cromáticas surgen del techo cuya inclinación es la propia de un coupé. Las carcasas de los elegantes y modernos retrovisores pueden ir a juego con él ya sea en negro o blanco, los dos colores de contraste disponibles. 

Con acierto, Volkswagen encadena varios lanzamientos interpretando de manera individual su libro de estilo. Como el Arteon o el Polo, el T-Roc opta por esa línea individual que lo aleje necesariamente del Tiguan. Klaus Bischoff, su creador, ha querido darle un toque descarado que es un pequeño soplo de aire fresco en la propuesta de modelos de la marca. 

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Los pasos de rueda traseros tienen su eco en la línea dinámica sobre la que descansan los hombros y que marcan el punto de arranque del pliegue superior de la zaga | VOLKSWAGEN

Además del techo, son ilustrativos de esa voluntad de romper con la uniformidad la forma de la parrilla, las luces diurnas led que circundan los faros antiniebla y el robusto pilar C que queda subrayado por encima mediante una moldura cromada. Es este junquillo el que deja visualmente suspendido el techo y el que enmarca los laterales de la luneta trasera. Los pasos de rueda traseros tienen su eco en la línea dinámica sobre la que descansan los hombros y que marcan el punto de arranque del pliegue superior de la zaga.

Uno de los encantos de los SUV y crossovers es la posición de dominio que conductor y acompañantes tienen sobre la carretera. En el T-Roc, piloto y copiloto se sientan a 572 mm del asfalto; los ocupantes de las plazas traseras, a 618 mm. Esto permite además un aprovechamiento de la distancia entre ejes de 2,59 metros. Ya que hablamos de cotas, mide 4,23 metros de largo, 1.57 metros de alto y 1,8 metros de ancho. El maletero tiene un volumen de 445 litros que con los asientos posteriores abatidos se multiplica hasta los 1.290 litros.

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Un interior muy cuidado y a la última en tecnología | VOLKSWAGEN

En su conjunto, se le han querido dar al T-Roc unas proporciones dinámicas. Y no hablamos ya de una percepción estética, sino de unas medidas que sean el pie de entrada a un comportamiento vivo en carretera. La gran anchura de vías (1.546 mm delante y 1.541 mm detrás) son toda una garantía, así como el bajo centro de gravedad de la carrocería.

Dicen en Volkswagen que era una prioridad en su interior integrar los elementos de indicación y manejo digitales. Esto, en la práctica, se traduce en la incorporación del cuadro de instrumentos digital y la pantalla de ocho pulgadas de cristal del sistema de infoentretenimiento que, además, se integra en el salpicadero mediante un panel decorativo. Éste puede estar terminado en un color oscuro o uno de contraste. 

Para leer el reportaje del nuevo T-Roc al completo, sigue este enlace de Motorenlínea.es