Mestalla y el ‘efecto Senén’

El Tenerife visitaba el 4 de enero de 1998 un campo que entonces era maldito y hoy lo es aún más: Mestalla. A aquella cita llegaba con doce derrotas (ocho en Liga y cuatro en Copa) en trece visitas oficiales al campo del Valencia, conocido durante décadas como Luis Casanova. Como antecedente positivo sólo podía exhibir el empate (2-2) logrado en el curso 95-96, con dos goles de Pizzi y con Jupp Heynckes en el banquillo. Es cierto que una vez le ganó a los 'che' como visitante, pero fue en un partido de Copa del Rey que los levantinos jugaron en Albacete por tener clausurado su campo. El pasado, por tanto, no ofrecía argumentos para visitar Mestalla con argumentos para el optimismo.

Y en enero de 1998 el presente tampoco invitaba a la esperanza: el Tenerife era decimonoveno y penúltimo después de que el cambio de entrenador se hubiera revelado como nefasto. Víctor Fernández fue destituido con el equipo en la decimotercera plaza y, desde entonces, había sumado cuatro empates y cuatro derrotas en ocho partidos. El 'efecto Artur Jorge', si alguna vez lo hubo, se había diluido. Eso sí, el conjunto blanquiazul contaba con un arma secreta: Senén Cortegoso. El fisioterapeuta gallego reaparecía esa tarde en Mestalla tras haber abandonado la entidad en noviembre de 1996 por discrepancias con Jupp Heynckes sobre la forma de dirigir la recuperación de Pavel Hapal.

El tiempo le acabó dando la razón a Senén. Y el tiempo –y la marcha de Heynckes– también permitió que volviera al CD Tenerife. En una época en la que Felipe, Chano, Pizzi o Quique Estebaranz acudían esporádicamente a la selección española, Cortegoso era el único blanquiazul fijo en 'La Roja'. Tras estar en el Mundial sub 20 de Arabia Saudí en 1989, se proclamó campeón olímpico en Barcelona 92 con la selección que dirigía Vicente Miera. Una excelente recuperación de una rotura de fibras de Abelardo le catapultó a la selección absoluta, donde ejerció como fisio titular durante doce años (1992-2004) y un total de 129 partidos a las órdenes de Clemente, Camacho y Sáez.

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Senén Cortegoso en el Heliodoro.

Al Tenerife había llegado en el verano de 1991 “para estar unos meses y coger experiencia”. Se quedó ocho años, con el paréntesis citado por las discrepancias con Heynckes. Valdano se lo quiso llevar al Real Madrid, pero rechazó la oferta del club blanco. Y también le dijo no a Las Palmas en la etapa en la que estuvo desvinculado del Tenerife. Amigo personal de Javier Pérez, el presidente lo convenció para que regresara a un equipo que el dirigente había elaborado “para pelear todos los títulos” y que iba camino de Segunda División. Senén lo hizo. Y entró en ese vestuario triste y deprimido como un huracán de aire fresco, “transmitiendo alegría y energía positiva, que es lo mío”.

La hemeroteca dice que el grupo de Artur Jorge ganó (1-2) aquella tarde en Mestalla al Valencia de Ranieri con goles de Kodro y Domingos y un once formado por: Ojeda; Vierklau, Pablo Paz, Ballesteros, Llorente; Slovak, Jokanovic (Alexis Suárez, 74'), Robaina, Felipe (Makaay, 46'); Domingos (Pinilla, 85') y Kodro. No debería olvidarse el 'efecto Senén'.