Mejor con gripe

El domingo 20 de octubre de 1957 sólo se jugaron dos de los nueve partidos previstos de la sexta jornada en el grupo Sur de la Segunda División. El virus de la gripe se había extendido por media España y nadie se libraba de sus consecuencias. En una reunión de urgencia, el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol, haciendo uso del artículo 81 del reglamento, acordó suspender, sólo en ese grupo Sur de Segunda División, un total de siete partidos. En el grupo Norte serían tres y en Primera División, quizás por contar ya con incipientes servicios médicos, sólo se tuvo que aplazar un encuentro.

Se detallan los motivos: el Ceuta-San Fernando, “por enfermedad de doce jugadores del Ceuta de 18 inscritos”; el Huelva-Levante, “por imposibilidad absoluta de desplazamiento del Levante”; el Eldense-Betis, “por enfermedad de once jugadores del Eldense de 18 inscritos”; el Alcoyano-Málaga, “por enfermedad de nueve jugadores del Málaga de 16 inscritos”; el Cádiz-Alicante, “por enfermedad de catorce jugadores del Cádiz de 20 inscritos”; el Córdoba-Murcia, “por enfermedad de trece jugadores del Córdoba de 22 inscritos”; y el Extremadura-Badajoz, “por enfermedad de de ocho jugadores del Badajoz de 16 inscritos”.

Más que un acuerdo del Comité de Competición parecía un parte de guerra. El Plus Ultra-Tenerife fue junto al Hércules-Jerez, uno de los dos partidos que no se suspendió. Los locales, como filiales del Real Madrid, tenían futbolistas de sobra. Y los jugadores del Tenerife, tras jugar tres partidos seguidos en el Heliodoro, llevaban casi un mes sin viajar a la Península y se habían mantenido aislados del virus. Sólo estaba afectado Santiago Villar, el capitán, que se quedó en cama por un resfriado común que poco tenía que ver con la epidemia nacional. “Me abrigaré y escucharé la transmisión de Radio Club Tenerife”, dijo.

Así que ese domingo, a las órdenes del árbitro señor Holgado, el conjunto blanquiazul se presentó con: Santi; Tosco, Miranda, Pérez Andreu; Lolo, Padrón; Tomás, Julito, Antonio, Herrera y Antó. Al descanso ya se llegó con el resultado que sería definitivo, un 2-0 para los locales, con goles de Fernández y Joselín. Eso sí, para el Tenerife lo peor no fue la derrota, sino que media docena de jugadores volvieron a la Isla con todos los síntomas de la gripe: dolores de cabeza, molimiento de huesos, 39 grados de fiebre…

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Formación del CD Tenerife de la temporada 57/58. | ACAN

El estado de la plantilla y la inminente visita del líder, el Real Murcia, alimentaban el ya visceral pesimismo blanquiazul. La recomendación que daba los expertos de la época era guardar tres días de cama, aunque los consejos que daba la ‘sabia’ prensa deportiva de la época eran algo más recios: “El mejor cerrojo para no dejar pasar la gripe es la aspirina, con el apoyo eficacísimo del coñac”. Ignoramos cuál fue el remedio utilizado finalmente por los jugadores del Tenerife, pero lo cierto es que, al domingo siguiente, recuperado totalmente Villar, pero con el resto del equipo recién salido de la cama y aún con algunas décimas de fiebre, los blanquiazules golearon (5-1) al Murcia y alcanzaron un liderato que conservarían hasta la decimotercera jornada.

“Con gripe se juega mejor”, concluyeron los rotativos de la época, muy dados a valorar esas recias exhibiciones de hombría en un deporte como el fútbol.