Más de dos siglos de pólvora y color

Siete generaciones y más de 200 años. Historia viva de las Islas Canarias que aún prevalece en el tiempo y que se ha hecho un nombre a nivel nacional y continental. Pioneros en el archipiélago, su presencia es constante durante gran parte del año iluminando las noches más señaladas del calendario y dejando un rastro de olor a pólvora sinónimo de celebración. Hablamos de la empresa de pirotecnia Hermanos Toste. 

Fundada en 1788 por Marcos Toste del Castillo, su historia transcurre durante las décadas en las que una familia se ha dedicado en plenitud a un sector y que ha crecido exponencialmente hasta ser un referente internacional.

A punto de cumplir los 219 años fabricando artificios, el último ‘comandante’ al mando del negocio de los hermanos Toste es Celedonio, jubilado ya desde hace 12 años, pero que visita la fábrica casi todos los días, donde cuenta con 15 empleados preparando los fuegos artificiales que disfrutan los canarios, a lo largo y ancho de las islas.

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Celedonio Toste en las oficinas de la fábrica | ATLÁNTICOHOY

Celedonio Toste era el pequeño de los cinco hermanos que dirigían la empresa familiar en esta última generación. “Ya solo quedo yo, porque hace dos meses falleció mi hermano y se mantiene el yerno aquí conmigo, que es el gerente (César)”, indica con buenos recuerdos hacia la reciente pérdida de su familiar. Allí, en uno de los lados de la pequeña plaza en la entrada de la fábrica, me enseña una pequeña capilla con las fotos de sus hermanos y dos voladores a modo de homenaje a una vida dedicada a la pólvora.

Con el verano ya comenzado, el calendario de trabajo de la empresa por toda Tenerife y demás islas es “incontable”, porque los Hermanos Toste tienen capacidad para ofrecer espectáculos simultáneos. Muchos. “En fin de año quemamos 45 fuegos a la vez en toda Canarias, entre los que estaban los de la Plaza de España de Santa Cruz”. La mala noticia es que en el pasado fin de semana, coincidiendo con las fiestas de San Juan y mientras realizábamos el reportaje, les llegó la notificación de que por la alerta por altas temperaturas se debían suspender alguno de los 20 espectáculos programados para esos dos días. “Bueno, por un lado te quitan, pero te los quedas para otros días”, se resignaba nuestro protagonista. “Ahora el trabajo ha ido creciendo porque hay muchos hoteles, la moda de las bodas... Ahora hay fuego para todo”, añade.

Para absorber semejante ejemplo de carga de trabajo, Celedonio nos cuenta que la actual fábrica, situada en la carretera de Icod Alto, en Los Realejos y con 35 años de vida, se extiende a lo largo y ancho de 25.000 metros cuadrados que tiene la finca, donde la seguridad marca las separaciones de los elementos. "La pirotecnia no es una nave grande y todo junto. Cada cosa tiene que estar separada, que haya distancia. Entre los polvorines y con las casas,”, apunta Celedonio.

Pero no siempre fue así. “En la primera época supongo que sería un gallinero”, comenta entre risas el jubilado pirotécnico. “Yo me acuerdo de la fábrica de mi padre. Al lado de esta actual, la explanada que tenemos era mayor que la fábrica. La empresa estaba en otro sitio que se llamaba Siete Fuentes y existe todavía, lo que no hay nada ya. No podíamos seguir allí porque estaba todo metido dentro de casa”, recuerda.

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Departamento de construcción de figuras de maderas de la fábrica | ATLÁNTICOHOY

Como no podía ser menos, su antigüedad le precede. Hermanos Toste es la empresa pionera del sector en Canarias y, a día de hoy, la “única autorizada, aunque hay algunos que siempre están de extraperlo”, señala Celedonio, añadiendo que “en Canarias hay tradición de pirotecnia y cada vez más y más jóvenes. Yo tengo un chico aquí que sale a quemar y es médico, que se sacó la carrera el año pasado”.

Si de algo está orgulloso Celedonio y, por extensión, toda su familia antecesora y actuales empleados, es de los reconocimientos internacionales y nacionales que ha recibido la empresa a lo largo de las últimas décadas. “Tenemos premios de Mónaco, de San Sebastián, de Cannes, de Bilbao…”.Son esos concursos sus prioridades para salir del Archipiélago. “Nos llaman del extranjero y la Península, pero es muy difícil, porque transportar esto es muy complicado. Me encantaría hacer un espectáculo de esos grandísimos de las Olimpiadas o grandes eventos”, asegura.

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Diplomas de vencedores de concursos internacionales | ATLÁNTICOHOY

¿Y por qué el éxito? ¿Y por qué son referencia? Por trabajo e investigación. “El 90% de la pirotecnia la fabricamos aquí y tenemos más de cien productos pirotécnicos homologados. Traemos petarditos y cosas de China para vender, pero aquí fabricamos hasta la pólvora y los cohetes. Hoy en día hay muchas formas: cola de caballos, intermitentes…”, resalta Celedonio.

Entre ese más de centenar de oferta pirotécnica que tiene  la fábrica, el menor de los Toste habla sobre el producto estrella de la casa. “El Cristiano Ronaldo de aquí“, exclama entre risas. “Es la palmera canaria. Siempre ha sido la misma y ya lleva años. Echamos tres palmeras juntas y parece un palmeral”.

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Celedonio Toste nos hace de guía por los 25.000 metros cuadrados de la finca | ATLÁNTICOHOY

Pero si hay un día importante para la pirotecnia de los Hermanos Toste, donde ese centenar de productos preparados se puede ampliar de cara al disfrute del ciudad, Celedonio lo tiene claro. “El 3 de mayo es el día más grande para nosotros, aquí en Los Realejos. Este año se estrenaron por lo menos cuatro o cinco cosas nuevas. Somos un espejo para los demás, porque vienen pirotecnias de otros lados para ver los fuegos, entonces se juega mucho”. 

La seguridad en la pirotecnia
A nadie se le escapa que la pirotecnia es un sector muy peligroso y a lo largo de la historia, e incluso muy reciente, se cuentan tragedias al respecto. Los trabajadores de la fábrica trabajan en el día a día con productos peligrosos, pero dentro de una seguridad máxima, no ya ante inconvenientes humanos, sino ante adversidades externas, como puede ser la climatología.

“Nosotros tenemos un pararrayos, que lo exige la ley, y cubre toda la zona”. Mientras Celedonio me descubre la totalidad de extensión de la finca, me doy cuenta de que a pesar de encontrarme en el corazón de una fábrica de productos inflamables, la seguridad es máxima. El llamativo y típico color rojo de los extintores se dejan ver con facilidad cada pocos metros y la distancia entre las casetas es más que segura.

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Máquinas artesanales encargadas de mezclar los elementos para fabricar la pólvora | ATLÁNTICOHOY

Hablamos sobre los ‘habituales’ accidentes pirotécnicos en países como México o China, a los que Celedonio solo puede dar una explicación. “En China y México los empleados son demasiados y no es lo mismo llevar un control de 15 que de 3000 ó 4000”, señala.

A pesar de trabajar con máquinas rústicas, que hacen que la fabricación sea totalmente artesanal, sabe que los avances han ayudado a la seguridad. “Yo estuve 50 años trabajando aquí y empecé desde que tenía pantalones cortos. Salía de la escuela y me iba a trabajar. Me iba a las cañas, que era la base de la pirotecnia de aquella época y de papel con cartón, después llegó el plástico, las varetas antes eran enteras de caña, los cohetes de madera, son unos adelantos muy grandes”, analiza Celedonio.

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La seguridad para los empleados es la prioridad en la fábrica | ATLÁNTICOHOY

Si hay algo que la tecnología ni los avances a día de hoy no ha podido frenar en relación a la seguridad es la climatología. “El viento es lo que más perjudica. La lluvia no. Puede llover, que más bonito es el fuego, porque no hay humo y salen limpitos. Si hay mucho viento hay que suspender, porque el fuego no se sabe para dónde va y no lo puedes controlar ”, reconoce en unas fechas en las que hay que ser conscientes sobre el riesgo de incendios y es algo que en Hermanos Toste lo tienen apuntado a fuego, nunca mejor dicho.

Pero no hay que olvidar al protagonista, al fuego artificial. En él reside la prioridad de la seguridad. “Lo principal es que cuando los rabos caen del aire lo hagan sin chispas. Alguna puede caer, pero la idea es que se gaste todo en el aire sin caer nada al suelo, porque eso es lo que estamos calculando con las bolitas de colores. Que todo lo que sube, baje, pero que no llegue al suelo. Un color que si baja mal hay que recortarlo”, relata Celedonio.

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Una de las máquinas que fabrican productos de los Hermanos Toste | ATLÁNTICOHOY

Conocer de primera mano cómo se fabrican los fuegos artificiales es sorprendente. Desde la preparación de la pólvora integrada por tres componentes, su transformación en pequeñas pastillas con bolas que darán los colores y las formas al espectáculo que luego vemos cuando cae la noche, pasando por la fabricación de las mechas y la unión a los rabos que las hacen volar.

Es un proceso muy artesanal, muy preciso. Manos expertas y muy bien preparadas para manipular productos con los que no todo el mundo se atrevería a trabajar y que bordan la excelencia de lo artístico. Tanto en su producción, como en la explosión final.
Variedad pirotécnica de los Hermanos Toste
  • Espectáculos piromusicales 
  • Espectáculos acuáticos
  • Espectáculos aéreos
  • Efectos especiales
La rutina de Celedonio

Celedonio Toste, a sus 77 años, me dice que a diario se va, desde la fábrica de pirotecnia a la cafetería Mirador El Lance, todavía más arriba en la carretera de Icod Alto. Y la mitad del recorrido lo hace andando y me lo quiere mostrar. Eso sí, durante el reportaje estamos sufriendo la reciente ola de calor, así que el camino no es saludable ni para reporteros que aun están en la treintena, así que lo hacemos en su coche. Son casi dos kilómetros de subida, con un repecho final de unos 300 metros que reventaría al mismísimo Alberto Contador. “En esta parte normalmente paro tres veces antes de llegar al Mirador”.

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Celedonio y domingo se citan casi a diario en el Mirador El Lance | ATLÁNTICOHOY

Las vistas del valle son increíbles y bien pueden valer un paseo diario. A pesar la espectacularidad, Domingo, dueño del local, me asegura que hoy apenas se ve por el calor, que cuando el aire está limpio es impresionante.

Nos refrigeramos, nos despedimos del Guanche que da la bienvenida al lugar y regresamos al punto de partida, en coche por supuesto. “Llego al mirador, me tomo un cortado y regreso andando hasta el coche”. Y así todos los días, a sus 77 años. Eso sí, su destino final ya es su casa, pues su ‘jornada de jubilado’ echa el cierre a las 13.30h.

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