Lucha libre: Pasión & Deporte

Tuvigú

En Estados Unidos el deporte es puro espectáculo. Más allá de todos los beneficios físicos y psicológicos que podemos obtener con la práctica deportiva, en América toda disciplina deportiva debe ser rentable y su comercialización es la piedra angular para su viabilidad.

Los estadounidenses son los reyes de los eventos deportivos. Son capaces de llenar estadios en interminables partidos de beisbol, pero también, en llamar la atención de millones de espectadores en el mundo con su mítico WWE, popularmente conocido como Pressing Catch.

Resulta inimaginable cómo esos luchadores se suben al ring y reciben innumerables golpes que no les afectan y a cualquier humano dejarían tendido sobre la lona a las primeras de cambio. Gracias a sus potentes campañas de marketing e internacionalización, la WWE ha conseguido crear ídolos desde la infancia, que aún persisten entre los adultos que prefieren disfrutar de la magia del entretenimiento sin cuestionarse cuánto de real es la escena de lucha libre que están viendo.

Esta simbiosis de deporte-espectáculo generado por la mayor empresa del mundo de la lucha libre nos ha llevado a familiarizarnos con sus escenas y luchadores más míticos.

El juego de luces y el sonido de las fúnebres campanas nos auguran que El Enterrador va a salir en escena, las piruetas y golpes acrobáticos del Rey Misterio cautivan desde México al mundo, el mítico Hulk Hogan se convirtió en leyenda y en uno de los muñecos que todo niño quería tener. Mientras que el cinematográfico “The Rock” Dwayne Johnson aprovechó el trampolín de esta competición para convertirse en un icono de Hollywood con su inconfundible musculatura.

La resistencia a caídas de varios metros, golpetazos con sillas o vallas que parecen ni lastimarles y golpes que no les afectan generan varios debates, mitos y especulaciones sobre la lucha libre profesional.

Lo cierto es que se trata de un espectáculo basado en la lucha libre y grecorromana con tintes de algunas artes marciales en el que todo está guionizado, aunque exista un alto grado de improvisación. Los combates se ensayan previamente, las peleas están escritas bajo la tutela de autores de primer nivel que se encargan de las mejores historias detrás de cada pelea y los discursos previos y posteriores al combate.

Y aunque en ocasiones parezca que la anarquía se apodera del ring, la WWE cuenta con innumerables reglas que pueden suponer la descalificación de un luchador, como, por ejemplo, ciertos golpes prohibidos, estrangulaciones o atizar al árbitro.

El espectáculo está asegurado, el negocio origina que sea una máquina de generar dinero que nunca se detiene, pero el peligro en el transcurso de cada combate no se puede evitar. Los luchadores realizan saltos y sufren caídas de varios metros, los golpes no son falsos y ocasionan lesiones por los impactos aunque se intente aminorar su potencia; y los objetos utilizados, aunque alterados para minimizar efectos nocivos para la salud de los combatientes, hacen daño.

La ficción, el espectáculo y el guion de esta industria que mueve millones de dólares no puede asegurar ni controlar todos los parámetros de cada contienda. Por lo que, lamentablemente, graves accidentes han supuesto la retirada de varias estrellas de la WWE ante severas lesiones de cuello.

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