Lucha callejera

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Jon Frías, Profesor de Economía de la Universidad Europea de Canarias

Los que a principios de los noventa aún no entrábamos en la adolescencia recordamos 1992 con especial cariño, no ya por las Olimpiadas de Barcelona ni por la Exposición Universal de Sevilla, que también, sino por la llegada a los bares y salones recreativos de toda España de Street Fighter II. Aquel era un juego pionero en el que nosotros, dulces retoños solos en un bar, elegíamos un personaje para ir repartiendo ‘leña’ en un lucha sin cuartel entre el bien y el mal.

 

¿Por qué este ataque de nostalgia repentina?

Estas semanas pasadas ha dado comienzo en los medios la batalla definitiva por el discurso sobre los fondos europeos de recuperación para la crisis del Covid, y no he podido dejar de acordarme de aquellas grandes luchas. La primera contienda, como no podía ser de otro modo en un país cuyas medidas políticas se toman con un ojo (o los dos) en las elecciones, han sido las pensiones. Bruselas ha dejado claro que el sistema español necesita una reforma, y aquí ha venido el lío.

El jefe de economía de un importante medio nacional aseguraba recientemente (sin pestañear, yo le vi) que el sistema español de pensiones no estaba quebrado. Simplemente, decía, hay muchos destinos hacia donde van nuestras cotizaciones y esto es tan sencillo de sanear como que las cotizaciones únicamente vayan hacia las pensiones de jubilación. ¿Y cómo pagamos a todos los que excluimos? Esto no lo dijo. En el otro extremo, hemos encontrado noticias que aseguran que la pensión media ya supera al salario medio en España y que el sistema ya no se sostiene. Hoy, vamos a intentar, con hechos, acercar algunas certidumbres al debate para dejar las peleas para las ‘maquinitas’ y los debates para las cuestiones importantes.

“La pensión media ya supera el salario medio”. Esta afirmación suele venir de sectores que critican el excesivo gasto en pensiones y, con los datos en la mano, no es correcta, aunque la diferencia no sea excesiva. El salario medio en España se sitúa en 1.944,40€ mientras la pensión media por jubilación es de 1.164,31€. Estos datos tienen trampa, ya que la diferencia no es tan amplia: el salario medio, tal y como lo publica en INE, se refiere a 12 pagas, mientras que la pensión media está asociada a 14 pagas. En resumen, un trabajador medio en España gana unos 23.300€ brutos anuales, mientras un pensionista por jubilación medio recibe 16.300€, un 70% de lo que gana el trabajador medio en activo. Más que hacer un análisis comparativo con otros países, dejo a discreción del lector si este es un porcentaje elevado, justo o reducido. El debate es interminable: el peso de la pensión sobre el último salario recibido es en España del 72% que parece elevado respecto al de países de nuestro entorno (Francia: 60%, Alemania: 39%, ¡Reino Unido 22%!)… lo dicho, a discreción del lector el sacar conclusiones.

“Las cotizaciones a la Seguridad Social deberían ir únicamente a pensiones por jubilación”. En España, en el Régimen General de la SS, el empresario paga un 23,60% de la base de cotización del trabajador (esto no lo vemos en la nómina… pero el empresario sí que lo nota, sí…), y esas cantidades van para pagar pensiones (jubilación, orfandad, viudedad) pero también incapacidad laboral, prestaciones por maternidad, etc. Los que defienden esta postura, no lo dicen abiertamente, pero insinúan que el resto de pagos se financie mediante impuestos (o subidas de cotización a los empresarios…¡que ya pagan un 23% solo de cotizaciones!). Subir impuestos a autónomos y empresas en la actual crisis del Covid sería rematar a sangre fría al herido en el suelo. Las empresas generan riqueza y parece que no es el mejor momento para retraerles mayores recursos que podrían seguir reinvertiendo.

Por otro lado, los trabajadores también se encuentran en el punto de mira de esa subida de impuestos. El trabajador consume, viaja, vive, y gracias a ello produce: Maite se va de fin de semana a París con su pareja y la siguiente es feliz…y productiva; Pedro se come su helado de cada tarde cuando sale de trabajar, se siente mejor (si no, no lo comería) … y es más productivo). Detraer mayores recursos a trabajadores productivos acaba lastrando el consumo de éstos, y no nos engañemos, felices aguantamos más y trabajamos más, sin incentivos…pues puede ser que no.

“El sistema de pensiones no está quebrado”. El sistema de pensiones está quebrado y es insostenible a largo plazo. La Seguridad Social, de la cuál las pensiones consumen una gran parte, presenta una deuda total superior a los 73mil millones de euros (unos 1.500€ por ‘españolito’) y que cada año aumenta al ritmo de 10mil millones. Cada paga extra de pensiones implica +10mil millones, cada punto porcentual de subida implica un déficit al sistema de 1.500 millones de euros, casi +0,1% de déficit total…y el déficit hay que pagarlo: o subimos impuestos o nos endeudamos (y que lo paguen nuestros hijos (que total no se enteran y no se van a manifestar por esto…)

Este artículo pretende sembrar la paz y asumir los datos. Hay que reformar las pensiones con la implicación de toda la sociedad. Pretender seguir con un sistema quebrado cargando sobre los hombros de generaciones futuras (endeudándonos) pagos que hoy son insostenibles no es una opción. Tampoco debe ser una opción que nuestros mayores asuman la responsabilidad de cuidar a sus familias porque sus pensiones son, en casos, mayores que los salarios de sus hijos. Esta situación antinatural no es para vanagloriarse, si no para reflexionar y preocuparse como miembros de esta sociedad. Personalmente, no abandono el debate pero abandono la pelea, y cuando quiera pelear seguiré buscando, con mi moneda de 25 pesetas bien agarrada en el bolsillo, esa máquina de Street Fighter II que sé que todavía me espera en algún bar de mi ciudad.

 

 

hospiten1350sep2020

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