Lo que no te cuentan: La artesanía

Tuvigú

El siglo XXI se caracteriza por el boom tecnológico, pero más allá de las propias nuevas tecnologías en las telecomunicaciones, esto ha afectado a todos los aspectos de la sociedad. Uno de los más afectados es el trabajo artesanal, al que queremos rendirle este homenaje.

Y es que pocas veces se habla de esta actividad tan histórica, pero hay que tener en cuenta que sigue siendo un sector muy relevante. No ya por el trabajo y tejido económico propio que genera, sino porque abarca en sí misma varias de las disciplinas más reconocidas históricamente, como el arte, la tradición o herencias de ancestrales.

Una relevancia que ha provocado que dicha profesión esté reconocida constitucionalmente. 

La Artesanía se refiere al trabajo de un artesano o artesana, realizado de forma manual por una persona, sin que exista de por medio la ayuda de maquinaria o cualquier otro tipo de automatizaciones. 

Este proceso de trabajo pieza por pieza propicia que cada producto obtenido tras horas, días o semanas de esfuerzo sea distinto a los demás. 

Hay que recordar que la artesanía es un objeto totalmente cultural, con la particularidad de ir modulándose según diversas características, como la historia del lugar donde se realiza, el clima, el contexto social, los recursos o el paisaje, entre otras.

Uno de los ‘debes’ de la sociedad adaptada al siglo XXI, es que se nos olvida de dónde venimos y en muchas ocasiones no conocemos el esfuerzo y la implicación que requiere la fabricación de trabajos artesanales y las cualidades que estos deben de poseer, confundiéndolos con manualidades, u otro tipo de productos.

La artesanía se diferencia del trabajo en serie o industrial indudablemente. Y cuantos menos procesos industriales tenga, más artesanal va a ser. 

Para muchos ciudadanos del mundo, la artesanía se encuentra entre el diseño y el arte. Para muchos otros, es continuar con la labor de los antepasados en los oficios tradicionales, donde tanto la estética del producto como su practicidad final se equilibran en la importancia de cara a enfrentar su fabricación

Sin embargo, va desapareciendo con más rapidez esta labor artesanal, aunque aún perviven y darán guerra mucho tiempo, adaptándose a la nueva realidad. También quedan algunos artesanos que se dedican a los llamados «oficios tradicionales», aunque cada vez son menos.

Y es que, como no podía ser de otra manera, el problema central del mundo artesanal es la competencia con las fabricaciones procedentes de los procesos industriales de bajo coste, que componen una apariencia similar a los productos artesanos, pero a menor precio y calidad.

Además, estos artistas tradicionales se enfrentan a otra gran dificultad: la forma de comercializar sus productos, ya que la artesanía se realiza en talleres individuales o de pocas personas, que provoca poco alcance de mercado, completamente opuesto a las fabricaciones en serie de las grandes industrias.

En un mundo cada vez menos humanizado y más automatizado, tenemos que guardar y respetar lo que nos hizo especiales a los seres humanos. Tenemos que apoyar el trabajo artesanal, con esfuerzo, sudor y lágrimas si hace falta.

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